Antonio Fernández quiere un Pontevedra "incómodo"

El técnico pontevedrés trata de inculcar su mentalidad al equipo en los primeros entrenamientos de pretemporada, marcados por la intensidad
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El Pontevedra Club de Fútbol ya trabaja a pleno rendimiento. En la segunda jornada de las tres dobles sesiones que hay planificadas para esta primera semana de entrenamientos, el primer equipo pontevedrés asentó su ejercicio en el campo de Xeve, que seguirá siendo el lugar de entrenamiento más habitual. 

El trabajo condicional para poner a punto el motor de los jugadores fue la nota predominante de la mañana del martes, en un día en el que las temperaturas dieron una tregua a los futbolistas. Fernández y su staff técnico planificaron una sesión matinal de poco más de una hora de duración, con una parte exclusivamente física de trabajo de fuerza y otra con dos tareas de rondos con diferentes modificaciones para comenzar a imponer las bases de lo que busca ser el nuevo Pontevedra: un equipo que pretende mover rápido el balón e "incómodo" para el contrario.

Precisamente esa palabra, "incómodo", fue una de las claves que dio Antonio Fernández a sus jugadores para exigir una activación automática en el momento en el que el equipo que movía el balón en superioridad numérica perdía el esférico: "Cuando pierdo, aprieto".

Y es que la parcela deportiva tiene claro que querer el balón y saber qué hacer con él será uno de los aspectos fundamentales a trabajar en el nuevo Pontevedra, como ya sucedía el pasado curso. Pero también será trascendental convertirse en un conjunto muy ordenado sin pelota y que sepa cómo cortocircuitar a enemigos que, al contrario que en Segunda RFEF, serán iguales o superiores en esta nueva categoría. Y es que el equipo, por lógica, no podrá ser tan dominante en Primera Federación.

Seoane, poco a poco

A la espera de más incorporaciones, el Pontevedra trabaja con un grupo de 25 futbolistas, de los que 16 tendrán ficha del primer equipo y otros nueve parten, a priori, con licencia de futbolistas del Juvenil A o el filial. Únicamente Diego Seoane, todavía con problemas de pubalgia, trabaja a un ritmo diferente al del resto del grupo. El lateral derecho realizó ejercicio específico en los primeros minutos del entrenamiento matinal y solo se unió a sus compañeros para llevar a cabo las tareas destinadas a mejorar la fuerza. Posteriormente, volvió a apartarse del grupo para seguir trabajando con el fisio, Borja Ríos.

Tanto el club como el propio Diego se tomarán el reingreso del defensor ourensano con calma. Después de haber trabajado individualmente todo el verano, todo el mundo quiere evitar una recaída que devolvería al jugador a las casillas iniciales en la recuperación de su pubalgia y dejaría al equipo todavía más en cuadro en la línea defensiva, ya que actualmente solo hay cinco futbolistas del primer plantel con posición específica de defensa.

Quien sí trabajó al mismo ritmo que todos por la mañana fue Rufo, pese a que el pasado lunes el director deportivo, Toni Otero, avisó acerca de la precaución que se tendría con el ‘9’ debido a los problemas musculares con los que acabó el pasado curso. Por el momento, no se ha resentido. El equipo vuelve a entrenar hoy, aunque solo en horario matutino, antes de afrontar el día y medio de descanso previo a las últimas tres sesiones de la semana.

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