Artistas, pero también personas

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50 gimnastas forman el club pontevedrés. La mayoría de ellas compiten, pero para ello tienen que, además de entrenar duro, sacar buenas notas. Es la filosofía del Ximnasia Vagalume

Hay pocos deportes tan exigentes como la gimnasia rítmica. La excelencia física y mental que necesitan las deportistas para poder triunfar en esta disciplina es enorme. La explicación es sencilla: la competitividad existente entre las gimnastas. La gimnasia rítmica es uno de los deportes más competitivos, duros y exigentes.

En este contexto se lanzaron a la piscina en el 2007 María Martínez y Silvia Villar para crear el club Ximnasia Vagalume. Estas dos técnicas nacionales abandonaron el Club Treboada para embarcarse en esta aventura. Sabían que no sería fácil.

En una ciudad como Pontevedra, donde proliferan los clubes de gimnasia -actualmente son ocho- y en una época donde la crisis económica empezaba a asomar la cabeza. «Somos demasiados clubes para una ciudad tan pequeña como Pontevedra», señala María Martínez. A pesar de que los comienzos fueron difíciles, sin un lugar donde poder entrenar y sin apenas niñas, en lugar de dejar que aquel nuevo proyecto se fuese por el desagüe, lucharon, trabajaron a destajo y, fruto de ello, consiguieron firmar un convenio con el rectorado de la Universidad de Vigo para poder entrenar en la Facultade de Ciencias da Educación e do Deporte. Gracias a ese acuerdo, al boca a boca y a varios anuncios puestos en diferentes medios de comunicación, las niñas empezaron a llegar al club -algunas de ellas procedentes del Treboada, donde trabajaban Martínez y Villar- y se puso la semilla que hizo posible la realidad de hoy: en 2007, solo había diez niñas inscritas, mientras que hoy son 40 las que se están haciendo un hueco en la gimnasia rítmica gallega y nacional gracias al Vagalume.

Expansión

El crecimiento con el paso de los años les ha permitido poder sumar otras disciplinas. Así, diez chicas compiten en gimnasia estética, modalidad que le está reportando grandes alegrías al club pontevedrés. También se empiezan a dar los primeros pasos en ballet, y se espera que las chicas tanto de gimnasia estética como rítmica se animen a dar el salto a esta disciplina.

Pero, como todo club deportivo, el éxito está en conseguir resultados. Y las gimnastas del Vagalume ya han comenzado a hacerse un hueco entre las mejores de Galicia y a dar sus primeros pasos a nivel nacional. Así, han competido ya en dos Campeonatos de España de gimnasia estética. Y los resultados son más que correctos. El primer año que participaron lograron una meritoria sexta plaza y, en el segundo, consiguieron ser octavas. Y a nivel gallego, están en lo más alto. También en gimnasia estética consiguieron ser campeonas autonómicas, dando una buena muestra de la salud deportiva del Vagalume. A nivel individual también lograron resultados. Carmen Juncal, con tan solo diez años, se proclamó campeona gallega alevín, mientras que Alejandra Crespo logró ser campeona autonómica júnior. A nivel provincial, es uno de los clubes más dominadores. Así, Paula Justo logró entrar en el podio en el Campeonato Provincial prebenjamín, mientras que Alba Cortés venció en la categoría infantil.

Ahora, se encuentran preparando ya las próximas citas del calendario. En marzo llega el Campeonato Gallego, en el que esperan hacer un buen papel, tanto en estética como en rítmica, para poder conseguir una plaza en el nacional.

La formación es un aspecto fundamental en el día a día del Vagalume. A través de las Escuelas Municipales del Instituto Municipal de Deportes, ambas monitoras, María Martínez y Silvia Villar, dan clases a las más pequeñas para que den sus primeros pasos en la gimnasia rítmica y después poder incorporarse con el resto de integrantes del Vagalume, que entrenan un mínimo de tres días a la semana en el pabellón de la Facultade do Deporte.

«Intentamos que sea un hobbie, es muy difícil poder vivir de esto», señala María Martínez. La exigencia a la que se someten las deportistas en gimnasia rítmica provoca que, cuando llegan a la universidad o se ponen a estudiar, dejen de lado la gimnasia.

Salvo las niñas de las Escuelas Deportivas, todas las gimnastas del club compiten a nivel gallego, y cuatro de ellas lo hacen a nivel nacional. Sin embargo, en el club no quieren formar solo grandes gimnastas, sino también personas. Y, sobre todo, está prohibido dejar de lado los estudios: «Quien no apruebe todas no compite», señala Martínez. «Nos tienen que traer las notas, en eso somos muy exigentes», añade.

Falta de apoyo

El club es solvente. Las dos técnicas, María Martínez y Silvia Villar, viven de su trabajo en el Vagalume. «Nos da para sobrevivir», aseguran. Sin embargo, notan cierta falta de apoyo de la administración: «Notamos falta de ayuda a nivel institucional por parte del IMD», señala María Martínez. Las ayudas pública del Concello se reducen a 3.000 euros anuales, a lo que hay que sumar las subvenciones de la Xunta, que cada año son más restrictivas y limitadas debido a la crisis económica. Además, la falta ayudas de empresas privadas hace todavía más cuesta arriba el día a día del Vagalume. Perdieron su principal patrocinador el año pasado y todavía no han encontrado otro que les ayude con el material deportivo y, sobre todo, en los desplazamientos a los campeonatos.

A pesar de las dificultades que no solo están afectando al Vagalume, sino a todos los clubes pequeños de Galicia, las pontevedresas siguen adelante y esperan que nuevas niñas se les unan en esta aventura. «Es un deporte para todas las edades», señala María Martínez. Y es que en el Vagalume entrenan niñas de cuatro años y chicas de 30.

De momento, ningún niño ha dado el salto al Vagalume. Sin embargo, y a pesar de que la gimnasia rítmica es un deporte eminentemente femenino, el club pontevedrés espera que no solo lleguen niñas nuevas, sino que algún chico esté dispuesto a probar este deporte.

J. Jorge Crespo,

una pérdida irreparable

El pasado fin de semana falleció José Jorge Crespo Boullosa, fotógrafo y cámara del Vagalume Ximnaxia. Además, era padre de una de las gimnastas del club pontevedrés. Crespo era una persona muy querida en el Vagalume, por eso desde este espacio en el Diario de Pontevedra, los miembros del club quieren dar su pésame a la familia y rendirle un merecido homenaje a una figura entrañable y que trabajó incansablemente para que el Vagalume fuese reconocido en la provincia.

El club pontevedrés se caracteriza no solo por formar gimnastas, sino por ser una auténtica familia. Y la pérdida de Crespo supone un golpe muy duro tanto para las técnicas del Vagalume como para las niñas, que le tenían un gran cariño.

Una familia de todas las edades

En el Ximnasia Vagalume entrenan gimnastas de todas las franjas de edad, desde los cuatro años hasta los 30. Como dice una de las entrenadoras, «cualquier edad es buena para hacer deporte». El Vagalume es una buena muestra de ello.

Varias categorías Individuales

Carmen Juncal, Marcela Sanmartín, Alejandra Crespo y Paula Varela son algunas de las mayores promesas de la gimnasia gallega. Compiten en la modalidad individual, y esperan conseguir grandes resultados en el Campeonato Gallego de gimnasia rítmica.

Equipo Júnior Promoción

Marta, Alba, Sara, Estela, Yaiza y Yara están preparando el Campeonato Gallego por equipos que se celebra en marzo del 2014. Esperan hacer un buen papel y clasificarse para el Campeonato de España. Las chicas son conscientes de la dificultad de la prueba, pero el objetivo, más allá de los resultados, es aprender y dar la talla ante las mejores gimnastas de Galicia.

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