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EL MAESTRO VALLE-INCLÁN

Attilio Pontanari, la primera leyenda del ‘sport’ pontevedrés

Recorte de periódico
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Este sábado se cumplen 91 años de la muerte de la primera gran figura del deporte de Pontevedra. Fue culturista, profesor de esgrima, catedrático de gimnasia en el Instituto, inventor, ortopedista, ciclista y jefe de bomberos en cuatro ciudades gallegas

Hubo una época en la que el deporte era ‘sport’ y no por esnobismo, sino porque en países como España en el último cuarto del siglo XIX aquello se veía como una moda de los británicos, que alteraba la mente de las personas. Solo el empeño de unos cuantos como Attilio Pontanari hicieron cambiar, muy poco a poco, esa imagen, defendiendo el ‘sport’ como un factor fundamental en la formación de los seres humanos. Conceptos totalmente afianzados en la actualidad, pero que hace 150 años representaban una verdadera utopía.

El ‘sport’ significa el comienzo del deporte que estaba reservado para un determinado segmento de la población. Pontanari, que la definía como gimnasia higiénica, la popularizó en una tierra a la que llegó con 28 años (nació en Florencia en 1850) como miembro de un espectáculo circense en el que también participaban sus hermanos. Su estreno como Hércules se produce en mayo de 1959 en el Circo Ecuestre de Rafael Díaz instalado en lo que ahora es la plaza de María Pita. Aquella no fue una visita esporádica, sino el viaje definitivo a su nueva tierra porque el ‘signori Pontanari’ ya no regresó a su Toscana natal y creó una nueva vida en Galicia.

Después de una década en la ciudad herculina, se trasladó a Santiago (1888-1893), donde comenzó a ser una figura destacada en la sociedad compostelana gracias a los conceptos que promovía y a su trabajo como profesor de gimnasia, maestro de esgrima, inventor, ortopedista, ciclista y jefe de bomberos. Sus cinco años en la capital gallega fueron determinantes porque ya nadie lo identificaba como un forzudo, sino como un maestro. Su actividad fue frenética. Creó su primer gimnasio en la Sociedad Económica Amigos del País y Valle, que fue el paso previo a abrir otro, en 1893, en Vilagarcía y un año después se afincó definitivamente en Pontevedra.

"En Pontevedra volvió a coincidir con el futuro insigne de las letras españolas Ramón del Valle-Inclán al que había conocido en Santiago de Compostela"

Fue en Pontevedra, donde volvió a coincidir con el futuro insigne de las letras españolas Ramón del Valle-Inclán al que había conocido en Santiago de Compostela, la ciudad gallega en la que vivió más tiempo (17 años), aunque murió en Vigo un día como el de hoy, pero de 1924.

Pontanari conocido por sus ideas progresistas era un claro defensor de la presencia de la mujer en el deporte, algo que no estaba bien visto. Se convirtió en uno de los personajes más importantes y conocidos de Pontevedra. Comenzó a dar clases de gimnasia y de esgrima en la Sociedad del Liceo Gimnasio (estaba ubicado en la avenida de Bos Aires, donde ahora se está construyendo un tanatorio) que se transformó en centro neurálgico de la ciudad. Incluso fue tutor del internado del colegio Balmes.

EL PERSONAJE. Su prestigio alcanzó niveles muy altos porque su actividad era amplísima. Ver artículos en la prensa en los que defendía la ‘gimnasia higiénica’ era habitual y sus asaltos de esgrima eran famosísimos, por lo que en 1889 se le otorga la cátedra de gimnasia del Instituto de Pontevedra a propuesta del Consejo de Instrucción Pública. Es el reconocimiento a una excepcional trayectoria, el puesto lo compagina con el de jefe del parque de Bomberos (tiene un grave incidente con el alcalde, que le hace pasar una noche en la cárcel junto al resto de miembros de su equipo), un cuerpo que había creado en A Coruña y en Santiago y años más tarde en Vigo a raíz del incendio del teatro Rosalía.

A finales de 1910, Pontanari acompañado por sus dos hijas (Eva y Gloria) y ya viudo abandona Pontevedra donde recibe numerosos elogios. La prensa de aquel entonces destaca que "Pontevedra tiene una contraída deuda con el insustituible profesor", como señala ‘Un hípico’ en El Diario de Pontevedra.

"La mayoría de las actividades del florentino con corazón gallego fueron desinteresadas y filantrópicas"

La mayoría de las actividades del florentino con corazón gallego fueron desinteresadas y filantrópicas. En Santiago había creado un taller mecánico-ortopédico y en Pontevedra continuó con esa misma actividad. Inventó un inodoro para extraer y transportar materias fecales que fue comprado por el ayuntamiento de San Sebastián. Además de tirador, forzudo y maestro de gimnasia fue un destacado ciclista. Era habitual verlo montado encima de un velocípedo y era tan entusiasta que en 1891 organizó las ‘Cincuentas leguas Santiago-Pontevedra-Oporto’.

Una de sus facetas más destacadas fue la de ortopedista. Defensor de la actividad física como método de sanidad. Fabricaba toda clase de aparatos ortopédicos como también cintas-fajas para señoras y caballeros, aseguraba la prensa de la época, trobangueros y corsés. Era tal su prestigio que a Pontevedra acudían personas de diferentes puntos de Galicia para poder ser curados por el italiano. No era raro ver en la prensa artículos de agradecimiento como el del doctor Luis Rodríguez Seoane.

Desconocido para una gran mayoría, Attilio Pontanari y Maestrini (1850-1924) fue un pionero de la educación física que fomentó en la sociedad de aquel entonces los valores que en Francia trataba de divulgar su coetáneo Pierre de Coubertain, que a principios de los años noventa del siglo XIX trató de recuperar el movimiento olímpico.

Attilio Pontanari, la primera leyenda del ‘sport’ pontevedrés
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