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Bozídar Vukusic: "Era demasiado juerguista"

Bozídar (izquierda), con su hermano Boris en Zagreb. CEDIDA
Bozídar (izquierda), con su hermano Boris en Zagreb. CEDIDA
El exjugador del Teucro recuerda con cariño su etapa en Pontevedra 

En el carácter de Bozídar Vukusic (Sestanovac, 1955) se nota el paso del tiempo. Los avatares de una vida que le hizo fugarse de dos países, primero (de Yugoslavia a Portugal) para ser libre y después (de Portugal a España) para hacer "aquello que se me daba bien".

El que tenía que ser un héroe renunció a su trono. Le gustaba demasiado la noche, según sus palabras. Era un fenómeno de masas que cometió los errores propios de la edad. Se dejó guiar por lo que sentía. Un día su pista se perdió. En Pontevedra, Cangas, Ourense o Alicante quedaba el relato, pero nadie, ni si quiera muchas veces su hija, sabía de él. Diario de Pontevedra lo localizó en Zagreb en donde vive alejado del balonmano, de las redes sociales (no tiene whatsaap) y del país del que se siente parte. Desde allí habla de la emoción de formar parte de un club histórico como el Teucro.

Tiene tantas ganas de contar su historia, que no es necesario hacerle ninguna pregunta para que se remonte a casi medio siglo atrás. "Yo quería jugar y por eso me inventé lo de ser escocés porque el gobierno de Yugoslavia me estaba buscando. Era la única manera que tenía de poder salir de Portugal y normalizar mi situación".

En Pontevedra todavía se recuerda su rocambolesca historia para fichar.

El Teucro me dio la oportunidad de jugar en una buena liga, me facilitó la posibilidad de poder asentarme legalmente en un país y cambiar mi vida. Luego cuando me casé en España, fui padre y pude conseguir la nacionalidad.

¿Qué recuerda de sus casi dos temporadas en el Teucro?

Fue un tiempo precioso, algo muy especial. Mi corazón siempre será del Teucro porque me dieron la oportunidad de tener una nueva vida, se implicaron en conseguirme los papeles y todo lo que vino después se lo debo a ellos. Me acuerdo perfectamente de todo lo que viví en Pontevedra. Solo me da pena que fui un poco alocado y no aproveché al cien por cien la oportunidad que me plantearon. Fui demasiado juerguista. Era muy indisciplinado y muy rebelde. Las injusticias nunca me gustaron y no supe expresar mis quejas. A nosotros los árbitros no nos respetaban porque éramos un club pequeño.

Tenía fama de anárquico.

Lo reconozco. Era demasiado rebelde, vivía demasiado acelerado. Protestaba por todo, pero era por una cuestión educativa. Yo me había criado en una dictadura comunista y con un padre muy exigente, que me odiaba y me pegaba. Nunca tuve una persona que dirigiera correctamente mi vida. Necesitaba un referente y nunca lo tuve. Todo eso influyó en mi personalidad.

Y tras la Sociedad Deportiva Teucro fichó en Cangas.

Estuve unos meses sin hacer nada, estaba apartado del balonmano. Prefería vivir bien y sin disciplina. Me hablaron del Alondras (actualmente Balonmano Cangas) y la única condición que puse es que yo jugaría en un pabellón. Me acuerdo que el partido de la inauguración (se refiere a la del polideportivo Romarigo) fue contra el Teucro, al que desmonté porque metí un gol más que todos ellos. Ahora me doy cuenta de que tenía unas ganas estúpidas de vengarme y no se por qué.

"Tuve un padre muy exigente, que me odiaba y me pegaba. Nunca tuve una persona que dirigiera bien mi vida"

Con el fichaje por el Calpisa de Alicante hizo realidad el sueño que estaba persiguiendo, pero da la sensación de que ya era demasiado tarde.

Yo estuve un tiempo entrenando en el FC Barcelona y el Calpisa había preguntado varias veces por mí. Mi último encuentro con el Teucro fue en Alicante y luego me comentaron que querían ficharme, pero no fructificaron las negociaciones. Cuando yo fui al Calpisa hice unos partidos y después me lesioné contra el FC Barcelona cuando estaba jugando bien y todo se acabó.

¿Se arrepiente de dejar España?

Mi gran error fue volver a Yugoslavia. Siempre me arrepentiré de haberme marchado de España. Allí estaba mi casa y debí quedarme. Nunca me lo voy a perdonar, fue uno de los mayores errores de mi vida. Debí haberme quedado en España, pero en aquella era época no estaba muy centrado. Mis etapas en Pontevedra, en Cangas, en Alicante... fueron maravillosas.

En Pontevedra su historia es una leyenda y en Cangas está considerado un héroe.

Eso emociona. Yo no me puedo olvidar de mi estancia en Pontevedra, la tengo muy fresca en la memoria. Fueron días increíbles en Sanxenxo, Portonovo o en O Grove. Recuerdo pasear por Pontevedra por donde estaba la catedral (se refiere a la Basílica de Santa María), ir a la Discoteca Shiva, la zona de vinos... Al principio viví en un hotel cerca del sanatorio del doctor Murillo (Hotel Golondrinas que estaba al lado de La Merced) y después en un piso cerca de la plaza de toros. Es imposible explicar todo lo que siento por Pontevedra.

"Solo me da pena que fui un poco alocado y no aproveché al cien por cien la oportunidad que plantearon"

¿Además de irse de España se arrepiente de algo más?

De no centrarme en el balonmano. En aquella época era demasiado juerguista, muy rebelde... creo que no aproveché bien las oportunidades que tuve.

¿Fueron los mejores años de su vida?

Toda mi etapa en España lo fue, pero los años de Pontevedra tienen más cicatrices en mi cuerpo porque fueron mis inicios. Yo era un chico muy joven y ahí maduré. Me trataron con mucho cariño y eso no se olvida. Estoy orgulloso de formar parte de un club tan histórico como el Teucro.

"Fui víctima de una trama política. No se podía permitir que saliera libre"

Usted vivió en primera persona la guerra de los Balcanes.

La guerra fue muy dura. Yo hice carrera en el ejército, pero sufrí un atentando y tengo una discapacidad del ochenta por ciento. Fue una época muy dura para todos.

¿Cómo se asimila pasar de ser un héroe para su país a acabar en la cárcel?

Fue todo una trama política en la que yo fui una víctima. Yo estaba trabajando en el Ministerio de Defensa y nadie me había acusado de nada. Se creó una mentira porque Croacia necesitaba limpiar su imagen para poder entrar en la Unión Europea. Yo no tuve derecho a defenderme, mi juicio fue una gran mentira. Las sesiones de los dos primeros días fueron de 45 minutos en las que solo habló el magistrado y unos testigos que yo no conocía y en el tercero se dictó sentencia. Fue todo un montaje, yo esta condenado antes de empezar el juicio. Era imposible que saliera libre porque no lo podían permitir. Estaba claro que para que Croacia pudiese entrar en la Unión Europea unos cuantos militares de alto rango teníamos que ser condenados. Éramos culpables de antemano. El apoyo que recibí de España fue fundamental para no desesperarme. Yo no me siento ni croata ni yugoslavo.

¿De dónde se siente?

Yo soy español, me siento español aunque ahora viva en Zagreb. España me ha tratado como una persona. Me hice persona en ese país. No solo jugué al balonmano sino que me formé. Empecé en Construcciones José Malvar como decorador.

Bozídar Vukusic: "Era demasiado juerguista"
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