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2-0. Comienzo con el pie derecho

Adighibe conduce el esférico durante el partido de ayer en Pasarón. DAVID FREIRE
Adighibe conduce el esférico durante el partido de ayer en Pasarón. DAVID FREIRE
Dos acciones individuales de Álvaro Bustos y Adighibe conducen al Pontevedra al triunfo contra el Coruxo. El asturiano convirtió el primer gol de la campaña en una acción antológica que finalizó con su pierna mala, la diestra

El Pontevedra se deshizo del lastre de la pretemporada con una victoria más cómoda de lo esperado ante el Coruxo: 2-0 para desterrar fantasmas. Sendas acciones individuales de Álvaro Bustos y Adighibe sirvieron de resolución para un encuentro todavía veraniego. La falta de rodaje de ambas escuadras se plasmó en el velocidad y la precisión con el cuero. El Coruxo pecó de inocente y el once de Luismi aprovechó sus concesiones para sacar tajada.

Lo hizo pronto. A los siete minutos Álvaro Bustos encadenó una serie de movimientos virtuosos para hacerse de los dos zagueros del perfil izquierdo del cuadro verde. Bustos culminó la acción con un quiebro y posterior regate hacia fuera, dentro del área, que lo dejó solo ante Alberto. El exterior asturiano finalizó con la derecha, arriba, al palo corto, ante el intento del guardameta de achicar espacios. Y el primer tanto de la campaña subió al marcador.

El Pontevedra parecía cómodo sobre el césped. Alternaba juego en corto sin complicaciones, en el que Berrocal y Romay se mostraban acertados, con desplazamientos en largo en busca de los extremos o, sobre todo, Adighibe.

En una falta provocada por el nigeriano, el bloque granate estuvo a punto de lograr su segunda diana, pero el remate final de Nacho encontró tráfico defensivo en su camino hacia el arco de Alberto y acabó en saque de esquina.

En el dominio alterno, sin grandes ocasiones, en el que se convirtió el primer acto, el Coruxo halló un agujero en el orden defensivo del Pontevedra. La cabalgada de Sylla por la derecha acabó en un servicio a Jacobo Trigo. Solo en el área, llegando desde atrás, el exgranate enganchó un buen disparo que se perdió por encima del larguero, por centímetros. El cuadro vigués no parecía del todo cómodo, a pesar de su oportunidad. Tenía dificultades para romper las líneas del Pontevedra y llegar a las proximidades del área y más para finalizar.

Adighibe corre en todas las direcciones con una potencia que hace temblar los cimientos del campo

El equipo de casa, en cambio, daba algo más de miedo, partiendo, casi siempre, de la habilidad de Bustos y la facilidad para asistir de Romay. Adighibe se convertía en el tercer vértice del triángulo en una buena combinación que el delantero nigeriano remató con un disparo de primeras, en situación ventajosa, tan potente como desviado.

Adighibe corre en todas las direcciones con una potencia que hace temblar los cimientos del campo, intimida al adversario con su exhuberancia física y el poder de su zancada, se ríe como Eddie Murphie y encima ejecuta exhibiciones acrobáticas en cada celebración. ¡Ídolo! Poco después de la media hora realizó un salto mortal sin tirabuzón para festejar el 2-0, una consecución de bicicletas frente a Antón de Vicente que concluyeron con un centro desde la línea de fondo que Yeremi Valerón, completamente desorientado dentro del área, enchufó en la escuadra de Alberto en su intento de despeje.

Un postrero intento del Coruxo de estirarse antecedió el descanso y en los vestuarios cambiaron los planes de batalla. Los dos equipos jugaron el partido que pretendían tras el tiempo de reflexión, pero ninguno de ellos lo tradujo ni en goles ni en ocasiones.

En el segundo tiempo, el Coruxo se hizo con la posesión, pero sin llegar a concretar jugadas que pusiesen en apuros a Edu

El Coruxo se hizo con la posesión del cuero, el Pontevedra se la concedió y el enfrentamiento se convirtió en un combate de los verdes contra una pared. El once de Míchel Alonso era incapaz de encontrar soluciones a sus problemas. Soplaba y soplaba el lobo, pero la casa de ladrillo se quedaba de pie. Los vigueses eran incapaces de poner en apuros a Edu. Perdían la bola cerca del área granate y el Pontevedra, entonces, salía al contraataque. Pero lo hacía sin éxito, sin capacidad para conectar con Adighibe para que la Pantera corriese al espacio e inquietase al adversario.

Y en esa dialéctica improductiva el partido languideció y ninguno de los dos equipos cambió el resultado del descanso. Ni siquiera Mateo Míguez con un disparo que obligó a Edu a aliarse con el poste para evitar, entre ambos, que el cuero se fuese al fondo de las mallas.

LA FICHA:
Pontevedra: Edu, Nacho López, Víctor Vázquez, Pol Bueso, Naveira, Berrocal (Álex F., min. 70), Sana Ndiaye, Javi Pazos (Javi López, min. 67), Romay, Bustos, Adighibe (Pedro V., min. 75).
Coruxo: Alberto, Antón de Vicente, Lucas, Crespo, Yeremi Valerón, Yebra, Jacobo Trigo (Barril, min. 74), Mateo Míguez, Sylla (Youssef, min. 74), Añón, Silva (Álex Ares, min. 54).
Goles: 1-0. Minuto 7.  Álvaro Bustos; 2-0. Minuto 34. Yeremi Valerón en propia meta. 
Árbitro: Fernández Bueno. Amonestó con cartulina amarilla a Berrocal, Naveira y Romay por parte del Pontevedra y a Crespo, Borja Yebra, Sylla y Jacobo Trigo por parte del Coruxo. 
Incidencias: Partido correspondiente a la primera jornada de Liga del grupo I de Segunda División B disputado en el campo de Pasarón ante unos 2.000 aficionados.

2-0. Comienzo con el pie derecho
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