Coninx reina en Pontevedra en una final para la historia

El francés lideró la exhibición de su selección, que eliminó a Yee y Wilde en la natación y asfixió a Vilaça en la bicicleta ► Antonio Serrat realizó un mal segmento de natación, pero fue el mejor de los españoles en la llegada
(_G4A2171.JPG) TRIATLON ENTREGA DE MEDALLAS DOS ELITE17471
photo_camera El podio masculino. GONZALO GARCÍA

Nadie que haya vivido la Gran Final de Pontevedra podrá olvidarla. Una exhibición francesa liderada por Dorian Coninx ha coronado una de las carreras más emocionantes, imprevisibles y vibrantes de la historia del triatlón olímpico. En un escenario entregado a la causa, una ciudad convertida en un estadio infinito, los galos consiguieron materializar su estrategia desde el primer momento para asfixiar a sus adversarios y darle la vuelta a la clasificación de las Series Mundiales.

En un desenlance tan emocionante como inesperado, Coninx se impuso en un maravilloso esprint final al alemán Tim Hellwig y a sus compatriotas Pierre Le Corre y Léo Bergère.

Hayden Wilde concluyó noveno. Adelantó en la clasificación general a Alex Yee, pero perdió su plaza con Coninx y debió conformarse con el segundo escalón mundial. En tercera posición del campeonato finalizó Léo Bergère.

Clasificación

La competición arrancó con una natación vibrante, en la que el australiano Matt Hausser se hizo con el mando, llevando a sus pies al germano Schomburg y a la armada francesa. Sin neopreno, los mejores especialistas sacaron ventaja en el Lérez. Así, salieron del agua los galos pegados a Hausser, que con un ritmo infernal destrozó el grupo.

En la carrera hasta la primera transición, Vasco Vilaça cerraba un pequeño hueco y empalmaba con el grupo de cabeza. Wilde y el campeón olímpico Blummenfelt salían lejos de los líderes y, para más inri, el neozelandés perdía su gorro en la rampa de regreso a tierra, lo que le acarrearía 15 segundos de sanción. Por su parte el líder Yee y Serrat llegaban a tierra a una eternidad y se veían abocados a una persecución imposible.

Cuando se formó el pelotón principal para afrontar la bicicleta, Vilaça era virtualmente el campeón del mundo. Pero los franceses siguieron adelante con la táctica de estrangulamiento que habían puesto en marcha. El tramo de bicicleta se realizó a una velocidad infernal y en ella Portugal y Francia contaron con gregarios que se desgastaron a favor de sus líderes.

La ventaja con el segundo grupo, en el que viajaba Wilde, fue subiendo hasta alcanzar los 40 segundos con los que transcurrió casi toda el trecho sobre dos ruedas. Por detrás, Yee se desesperaba en un pequeño grupo con colaboración inglesa y veía como los segundos caían en su contra hasta que la desventaja se situaba más allá de los dos minutos. El Mundial estaba perdido para él.

La primera vuelta a pie transcurrió sin agresiones entre el pelotón principal, que solo perdió elementos desgastados previamente, como los belgas Geens y Van Riel, voluntariosos en el trayecto de la bicicleta.

En el segundo giro al circuito Vasco Vilaça comenzó a perder comba. Sus piernas dejaron de responder y con ellas el Mundial también se esfumó para él.

Por detrás, Wilde comenzaba a recoger cadáveres. Pero estaba demasiado lejos y era demasiado tarde. Necesitaba aliados que impidiesen que Coninx y Bergère, quinto y cuarto de la general, acabasen en los dos primeros lugares. Y estuvo a punto de hallarlos. Primero con el estadounidense suicida Morgan Pearson, el primero en atacar, en el segundo paso por la Zona Monumental. Su maniobra rompió el grupo y la persecución guiada por Le Corre acabó de hacerlo saltar por los aires.

Pearson fue flor de un día, o mejor dicho, de una vuelta. Gastó todas sus balas y acabó siendo engullido por sus perseguidores hasta acabar vacío y hundido, más allá de la quincuagésima plaza.

Cinco hombres se quedaban en cabeza al sonido de la campana para resolver la prueba y el Mundial: los tres franceses y los dos germanos Tim Hellwig y Lasse Lührs.

Hellwig estuvo a punto de sorprender con un ataque mediada la vuelta final. Alejó a un par de segundos al trío francés y acabó con las opciones de su compatriota. Pero de regreso al estadio volvió a ser cazado. La afición del CGTD se puso en pie entonces para observar el esprint final, la última curva, la última recta de las Series Mundiales.

Hellwig metió la sexta marcha y el campeón de 2022, Leo Bergère, perdió la rueda de sus compañeros de viaje y, en el último suspiro, Coninx logró superar en un cerrado final a Hellwig para hacerse con el triunfo de la carrera y, de propina, lograr el título universal. Hellwig, segundo, y Le Corre, tercero, ocuparon los otros dos escalones del podium de la prueba.

Wilde siguió remontando posiciones hasta los últimos metros y fue décimo. Vasco Vilaça finalizó el décimo quinto, Blummenfelt, el décimo séptimo y más atrás, dignificando el deporte a pesar de perder cualquier opción de ocupar puestos de honor, Alex Yee y Serrat fueron avanzando lugares hasta un trigésimo y trigésimo primer lugar que convirtió al vigués de Pontevedra en el mejor español y dejó al británico fuera del cajón de las Series Mundiales encabezado por Coninx. Wilde se llevó la plata y Bergère, el bronce.

Sub-23

La prueba sub-23 confirmó el dominio franco-germano de la categoría masculina, en una carrera en la que la polémica tampoco favoreció a los gallegos.

Al igual que había ocurrido con la prueba de paratriatlón, en la que Susana Rodríguez fue privada del oro por una polémica sanción, el lucense Esteban Basanta acabó en una cuarta plaza que le fue arrebatada por otro castigo.

Basanta se salió del trazado marcado por conos para evitar una caída en el tramo de bici y ello provocó su ulterior descalificación.

La prueba fue selectiva desde el principio. La natación produjo cortes en los que se filtró Basanta, pero no Cantero, el otro español, candidato a todo. Tras una veloz bicicleta, el alemán Simon Henseleit impuso un ritmo muy elevado a pie ante el que intentó responder el lucense, el también alemán Osterholt y el neerlandés Kolkman.

Basanta fue el último en perder la rueda del que sería campeón. Por detrás, el francés Passemard fue de menos a más para ser segundo, mientras que Kolkman fue tercero. Basanta, cuarto en meta, acabó descalificado.

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