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Andrea Mirón, de la "casualidad" al oro en los Juegos Mundiales de Arena

Andrea Mirón, con la medalla de oro de los Juegos Mundiales de Arena. CEDIDA
Andrea Mirón, con la medalla de oro de los Juegos Mundiales de Arena. CEDIDA
La pontevedresa logró el miércoles el oro en los Juegos Mundiales con la selección española de fútbol playa

LO QUE SE inició hace siete años como una "casualidad" se convirtió el pasado miércoles en el mayor reconocimiento posible en el mundo del deporte: un oro mundial. Ese 16 de octubre quedará marcado para siempre en la historia del deporte español, ya que la selección femenina de fútbol playa logró quedar campeona de los primeros Juegos Mundiales de Arena, celebrados en Catar. Pero si el éxito marca un nuevo hito en el ámbito deportivo nacional, dejará todavía más huella en la biografía de sus protagonistas. Una de ellas es Andrea Mirón Castro, una pontevedresa que hace siete años ni siquiera tenía la remota sospecha de que acabaría siendo campeona del mundo. 

"Empecé en el fútbol playa gracias a la selección gallega. En el año 2012, iban a un Campeonato de España y me llamaron para probar a ver qué tal. Conocía el deporte por Amarelle, pero nunca había competido en esta disciplina. La probé y me enamoré. Es por su esencia, algo inexplicable. Estás constantemente en tensión y es un espectáculo", explicaba este jueves Mirón recién aterrizada en Madrid desde Catar.

La pontevedresa de 28 años, ya campeona de Europa de playa con La Roja, capitaneó a la selección española a un logro que "todo deportista sueña". "Todavía no lo he asumido. Estoy en una nube, muy emocionada a nivel sentimental", señala la actual futbolista del Friol, que compagina el césped con la arena en verano, cuando pasa a jugar para el AIS Playas de San Javier murciano. 

Mirón cuenta que la selección llegó a este campeonato del mundo "sin pensar mucho" en ser campeonas. "Por tu cabeza siempre ronda esa posibilidad, pero es un camino tan largo...", reconoce la cierre-ala. Poco a poco, La Roja fue avanzando rondas en una tierra catarí que le sorprendió para bien, contrariamente a lo que se ha dicho en el ámbito del atletismo: "La experiencia fue muy buena. Nosotras, como mujeres, no nos sentimos desplazadas. Igual es porque íbamos con una selección. Pero en las gradas veíamos gente de los dos sexos. Los campos estaban llenísimos. Había mucha afición animando e incluso te pedían fotos por la calle. El calor fue lo peor, pero por suerte jugamos casi siempre por la noche". 

Se inició a los seis años en el mundo del fútbol, pero jamás pensó que fuese a tocar la gloria mundial pisando arena en vez de césped

Así, España se plantó en la final de los Juegos y en el partido definitivo derrotó a la también potente Gran Bretaña (3-2). "Cuando ganamos, lo celebramos durante cuatro horas sin móviles. Luego los cogimos y ahí nos llegó a todas la bomba de felicitaciones. ¡No sabíamos la que estábamos liando! Emociona ver la cantidad de gente que había pendiente de nosotras en España", reconoce Andrea, que asegura que ganar el torneo "es la leche" y espera que sirva "para poner el fútbol playa en el mapa, como ya han hecho los chicos".

A sus 28 años, Mirón pone así el culmen a una vida deportiva ligada a la pelota. Su amor por el fútbol trascendía cualquier otro aspecto. "Mi hermano quería que fuese chico, pero nací chica (ríe). En cuanto pude pegarle patadas a la pelota, me empezó a entrenar él. Me gustaba tanto que mi padre me metió a fútbol sala con chicas, porque tenía miedo que con los niños me hiciese daño. Entré en el Queiroga y luego pasé al Leis-Marcón hasta que me fui al Pontevedra de fútbol con 15 años", recuerda. 

Al equipo granate llegó con experiencia federada, pero también con la que le daba el fútbol callejero. "Llegaba a casa y ya quería salir a jugar al fútbol con los amigos. En los recreos del Villaverde jugaba con los niños. Y en Secundaria, en el Sagrado Corazón, también", finaliza. Aquellos patios forjaron a una campeona en la arena. 

"Yo puedo vivir del fútbol, pero queda mucho por cambiar"
Mirón explica que en los últimos diez años ha notado "un cambio" en cuanto a la repercusión del fútbol femenino, pero "todavía queda mucho por cambiar y profesionalizar".

Mirón juega en el Friol de Segunda, una categoría en la que "no hay contratos profesionales". "Yo por suerte puedo vivir del fútbol, pero no es lo habitual. Aún así, tengo que estudiar", matiza la deportista, que tras el PCF pasó El Olivo, el Sporting de Braga y el Castellón.

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