Isidro Otero García, premio HQR! Leyenda: "Dejé el fútbol sala para no perder a mi familia"

Una vez se inventó un ticket para que aquellos que iban temprano al Pabellón Municipal pudieran empezar a correr detrás de un balón y luego se convirtió en el padre de un deporte al que le dio un club que alcanzó la élite.
Isidro Otero García posa como un balón de fútbol sala. Javier Cervera Mercadillo
photo_camera Isidro Otero García posa con un balón de fútbol sala. Javier Cervera Mercadillo

Cuando los demás pensaban en sudar, él también pensaba en cómo hacer que aquello se convirtiera en un deporte serio. Cuando lo consiguió se propuso que aquel equipo de amigos (Peluquería Clemente) se transformara en un club (Celulosas primero y posteriormente Rías Baixas) que pudiera competir contra los mejores del mundo y también lo consiguió, pero después lo dejó. El jueves recibe el Premio HQR! Leyenda como reconocimiento a una vida dedicada al deporte.

¿Este premio le recompensa algo?
Mucho. La verdad es que no me lo esperaba y recompensa los años dedicados al deporte, pero no solo a mí sino a la gente que estuvo a mi lado y siempre sin ningún tipo de compensación sino todo lo contrario. Lo hicieron por apoyar el deporte pontevedrés. Tengo que agradecerles la confianza que depositaron en mí. Fueron muchos problemas, sacrificio... pero luego llega un galardón así y todo vale la pena. El Rías Baixas ya no existe y por supuesto que tampoco el Peluquería Clemente ni tampoco el Celulosas y mucho menos el Grupo 7 a 9, pero levanto la mano y siempre aparece la gente que estuvo conmigo en todas esas etapas. Me halaga todas las muestras de cariño.

Nosotros dignificamos un deporte. Muchos se dejaron la vida por ello y ahora ya no existen esos valores"

En marzo de 2025 se cumple medio siglo del nacimiento del fútbol sala en Pontevedra, ¿si echa la mirada atrás cómo definiría todo ese periodo?
¡Buff! ¡Madre mía! En los años 70 no existía el fútbol sala ni siquiera el futbito e íbamos al Pabellón Municipal a hacer deporte y me acuerdo de lo duro que estaba el balón y de las pistas exteriores, de los vestuarios sin duchas, del agua fría... me acuerdo de todo aquello y de toda la gente que ya no está con nosotros, yo los tengo muy presentes porque fueron muy importantes en mi vida.

El Peluquería Clemente es el romanticismo, Celulosas el nacimiento de un sueño y el Rías Baixas, ¿qué es?
Es algo especial, no se puede explicar con una palabra. La primera piedra la puso Clemente Matos Buceta, que no era de este deporte pero creyó ciegamente en mí y me ayudó. Siempre le estaré muy agradecido porque a lo mejor no podía y sin embargo siempre estuvo. Aprendí mucho de él, sobre todo sentimentalmente. Luego llegó el Celulosas por donde pasó muchísima gente, pero tengo un equipo mítico que es el formado por Adolfo, Maeso, Tino Touza, Fidel, Paco Roel, Miguel Novegil y yo. Ese equipo no se me olvidará nunca. Cuando nace el Rías Baixas desaparece parte del sentimentalismo. Tuve que tomar una serie de decisiones porque el fútbol sala se había profesionalizado y dejé en la cuneta a muchos jugadores que estaban conmigo. Tomé decisiones que me dolieron mucho y perdí gente muy querida, pero era necesario seguir hacia adelante porque queríamos crecer y llegamos a donde llegamos.

A principios de los años noventa del siglo pasado decide ser cabeza de ratón en vez de cola león al abandonar la División de Honor de la FEFS y pasar a la LNFS, pero a la tercera categoría y sin embargo cuando llega a la élite se va. ¿A nivel personal el Rías Baixas es un proyecto incompleto?
Probablemente sí. Le había hecho la promesa a mi familia, especialmente a mi mujer, de que cuando ascendiéramos tiraría la gorra (siempre usa una) desde el balcón del ayuntamiento.

¿Pero eso no fue dejarle un ‘marrón’ a otros?
Creo que no le dejé el ‘marrón’ a nadie.

Ya, pero los que tienen que afrontar el reto de salir en la mejor liga del mundo son otros.
Creo que les dejé un proyecto ilusionante, lleno de pasión... yo no pude disfrutar de eso porque mi familia, mi negocio, mi vida... necesitaba que dejara el fútbol sala. Un día yo estaba en la tienda y empecé a anotar las cosas que tenía y luego comencé a tachar y al final me quedaron mi hijo y mi mujer y fue por lo que aposté sino lo hubiera hecho probablemente no estaría con ellos. Dejé el fútbol para no perder a mi familia, eso fue primordial porque ahora soy feliz. Recuperé a mi hijo y a mi mujer porque por el fútbol sala los había perdido.

Un minuto después de dejarlo ya estaba deseando volver. Hoy en día todavía pienso en montar un equipo nuevo. ¡Soy un iluso!"

Cuando se anunció la concesión de este premio su gran rival, Manolo Piñón, lo felicitó por redes sociales y en el mensaje recordaba que no eran buenos tiempos para el fútbol sala en la ciudad, ¿le duele la situación actual?
El fútbol sala actual me da mucha pena. Manolo (Piñón) junto conmigo y otros más fuimos los que llevamos al fútbol sala pontevedrés a la élite. Llevó a un club a la División de Honor igual que yo y ha sido una persona muy válida. Esa rivalidad (Leis-Celulosas o Leis-Rías Baixas) hizo que nuestro deporte creciera. A mi el fútbol sala actual no me gusta, la normativa no me gusta, el arbitraje no me gusta y lo que rodea a este deporte no me gusta. Se perdió el romanticismo. Lo que echo de menos es que todo aquello por lo que luchamos. Nosotros dignificamos un deporte. Muchos se dejaron la vida por ello y ahora ya no existen esos valores. Había una ilusión infinita porque el fútbol sala creciera y ahora todo se mueve por dinero.

¿Se perdió el romanticismo?
Pero no solo en el fútbol sala. El mundo no camina bien. Mis amigos y mis familiares dicen que soy un carga, pero tengo claro que se han perdido muchos valores. No veo nada claro el futuro.

Después de dejar la presidencia en el 95 regresó después como gerente, ¿cuando el Rías Baixas comenzó a descomponerse en el año 2000 pensó en volver?
Todos los días de mi vida (baja el tono de voz). Un minuto después de dejarlo ya estaba deseando volver. Ese primer año sufrí como un hijo ... (dice una grosería). Es la verdad y por eso la confieso. Más de una vez pensé en dar un paso adelante para intentar salvarlo e incluso hoy en día todavía pienso en montar un equipo nuevo y llevarlo a División de Honor. ¡Soy un iluso!

¿De quién se acuerda estos días?
Sobre todo de mi mujer y de mi hijo. Este premio es muy grande para mí, lo recibo con mucho orgullo y se lo decido a ellos porque son todo para mí. El fútbol sala me dio muchas satisfacciones, pero me alejó mucho tiempo de ellos. Lo han pasado muy mal. También me acuerdo de los que iban conmigo al Pabellón, de todos los que no están, de la época del Celulosas, del Rías y de dos chavales que vinieron siendo críos con una mano delante y otra detrás desde su país y confiaron en un calvo que les animó a venir a jugar al fútbol sala (se refiere a Carliños y Beto). Ellos representan lo que fui. Me acuerdo mucho de Jorge Alberto García porque me animó a que me dedicara en serio a este deporte. Este premio es un reconocimiento a todo lo que vivimos mucha gente. Este galardón es tanto de ellos como mío.

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