Diego Gómez, 24 horas al día en clave del Peixegalego

El entrenador ayudante de Javi Llorente realiza el scouting de los rivales del equipo marinense y actúa como enlace con los jugadores angloparlantes del equipo 

20181218_cristianfernandez_[2]
photo_camera Diego Gómez, en A Raña. CHRISTIAN FERNÁNDEZ

Javi Llorente conoció a Diego Gómez cuando ambos jugaban en el primer equipo del Marín Peixegalego, a finales de la década pasada. Diego era un joven estudiante ourensano que se acercó a Marín con el afán de disfrutar del baloncesto en Liga EBA.

Años más tarde, cuando entrenaba en su tierra, en el club de formación Blanco Amor, Llorente lo llamó para reclutarlo. "Era un sitio conocido, en el que había estado muy a gusto, y quería formar parte del crecimiento del club".

Ahora Gómez es la mano derecha del leonés, el puente con los jugadores extranjeros, con los que saca a pasear sus dotes con el inglés, desarrolladas en tres experiencias en Estados Unidos durante su época de estudiante. "Soy el traductor, el enlace de Javi con los jugadores extranjeros. Agradecen esa cercanía que les ayuda a integrarse, sobre todo en las primeras semanas".

No es extraño verlo levantarse a la vez que el ‘head coach’ para traducir sus instrucciones a Badmus, Gregory y Vashil Fernández, el tridente angloparlante del Peixe.

Pero, sobre todo, Diego disecciona a los rivales. Realiza el análisis de los equipos que se miden al Peixegalego, los desnuda completamente, tamiza la información y se la ofrece todas las semanas a Llorente y a la plantilla para realizar la mejor preparación posible de los encuentros. Y aunque así explicado parece un trabajo sencillo, requiere mucha implicación.

¿Que cuántas horas trabajo? Todas. Las ojeras no mienten

"¿Que cuántas horas trabajo? Todas. No son solo las que estoy en el pabellón. Hay que ver muchos vídeos y cortes y lo hago en casa. Y las jornadas dobles me matan, con tres partidos en ocho días". Su cara es la mejor prueba de su total dedicación. "Las ojeras no mienten. Fuera del trabajo no me importa ver vídeos. Es algo que me gusta".

Está muy contento en Marín, conviviendo con la élite, pero también con el básquet formativo (dirige a los equipos juvenil y preinfantil) y con la sociedad local. Ha encontrado a un club que ha vivido una transformación drástica desde su etapa como jugador, que ha crecido de forma espectacular gracias al trabajo con la base desempeñado por la directiva.

"El pueblo no estaba tan enganchado al club como lo está hoy. Teníamos aficionados fieles, pero eran 100. Y la base ha crecido. Ya no son solo los niños del pueblo".

Y con ellos están implicados, en el apartado social y el deportivo. "No renunciamos a nada. Si pueden llegar a ayudar al primer equipo, es fantástico". El domingo debutaron Santi y Noh en Plata.

Comentarios