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El Pontevedra se muestra dominante con y sin balón

Los jugadores del Pontevedra celebran uno de los goles ante el Llanera. DAVID FREIRE
Los jugadores del Pontevedra celebran uno de los goles ante el Llanera. DAVID FREIRE
El equipo es el máximo máximo anotador del grupo, el segundo equipo que más volumen de ocasiones claras genera y la escuadra con menos goles esperados en contra

Con el juego como aval ante la ausencia de resultados, el Pontevedra vivió las primeras semanas de competición navegando en la intranquilidad. El equipo pontevedrés, en mayor o menor medida, era capaz de producir situaciones ofensivas en el área contraria. Y aunque no mostraba una puntería sobresaliente, sí definía con la suficiencia necesaria como para marcar uno o dos tantos por encuentro.

La fórmula daba para sumar de tres en tres, pero el equilibrio se rompía mirando para atrás. Y es que sin pelota, el PCF era un buen escribano al que los borrones terminaban por chafarle todas las obras. Al peso, el equipo apenas concedía situaciones a sus rivales. Pero las rendijas que dejaban eran demasiado grotescas.

De un día para otro, en Luanco, todo eso cambió. Con Cacharrón, Álex González y Miguel Román como ya consabidas novedades en posiciones más llamadas a defender que a atacar, el cuadro granate sumó a sus méritos seriedad. Mantuvo sus escasas concesiones y eliminó de un plumazo los grotescos fallos que los rivales se habían acostumbrado a explotar domingo.

Con su acierto arriba y su solvencia atrás sin excepciones, el conjunto granate parece haber iniciado su despegue. Y es que el equipo dirigido por Ángel Rodríguez afrontará el duelo del próximo domingo a las 17.00 horas en Pasarón ante el Coruxo en la cuarta plaza, pero con un dominio todavía mayor en las facetas del juego con y sin balón.

Así lo demuestran los datos ofrecidos por Wyscout, que colocan al equipo pontevedrés como el conjunto que menos volumen de ocasiones claras concede por partido. Es decir, el que acumula menos goles esperados en contra (la métrica mide la probabilidad de que cada remate sea gol y le otorga una cifra de entre 0 y 1, donde 0 equivale a una probabilidad nula y 1, al 100% de expectativa).

Un dato que concuerda con el discurso del técnico Ángel Rodríguez en las primeras semanas, que apelaba a que el buen hacer del equipo se veía empañado por los manidos errores.

En la actualidad, el PCF concede una media de 0,69 goles esperados a sus rivales a través de los 7,5 chuts en contra que recibe. Sin embargo, los errores de los primeros partidos le colocan actualmente con nueve goles encajados. Es decir, 1,25 por encuentro.

De este modo, los granates encajan actualmente 0,56 goles más por partido de los que "deberían" en función de la claridad de las ocasiones de sus rivales.

Esta métrica de goles esperados es clave para valorar los "merecimientos", ya que en el Grupo 1 de Segunda RFEF, hay dos equipos que permiten menos remates a los rivales: el Arenteiro (7,14) y el Leganés B (7,29). Sin embargo, estos chuts tienen más marchamo de gol que los que recibe el PCF.

Menos chuts, más goles. El buen hacer defensivo del Pontevedra -no en términos de goles encajados, pero sí de juego sin balón- se potencia todavía más si se mete en la ecuación la producción ofensiva.

Y es que aunque el Unión Adarve (13,25), el Palencia Cristo Atlético (12,43) y el Real Avilés (12,43) ejecutan más disparos al arco rival por partido que los 12,25 del equipo de Pasarón, los granates son los que mejor promedio de goles esperados (xG) manejan, tan solo superado por el del Leganés B.

La media del PCF es de 1,55xG por encuentro. La del filial pepinero, de 1,62. Sin embargo, el cuadro pontevedrés ha sido mucho más efectivo -ha marcado 16 dianas por las 9 del equipo madrileño- y además, cuenta con la mejor diferencia entre goles esperados a favor y en contra por partido: +0,86. Es decir, genera ocasiones en cada partido para marcar un gol más de los que "debería" recibir.

Lesión: el tobillo de Rufo, con un esguince grado II/III
La resonancia magnética a la que fue sometido Rufo Familiar la tarde del pasado martes confirmó que la lesión que el delantero madrileño sufrió en La Albuera no ha alcanzado la afectación ósea, pero también que el esguince de los ligamentos de su tobillo está próximo al grado III , de máxima gravedad.

Y es que el parte médico ofrecido por el Pontevedra en el día de ayer informaba que "tras completar el estudio de la lesión del futbolista con la realización de pruebas de imagen se descarta fractura ósea aguda y se confirma el diagnóstico de esguince de tobillo grado II /III con edema óseo postraumático en astrágalo".

En el comunicado, los servicios facultativos de la entidad no especificaron el tiempo de baja, pero parece que éste será como mínimo de un mes, aunque todo dependerá de la "evolución" del jugador.

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