Entre las dudas y la ilusión

Pasillo del Pabellón Municipal en el que entrenan los gimnastas de artística (Foto: David Freire)
photo_camera Pasillo del Pabellón Municipal en el que entrenan los gimnastas de artística (Foto: David Freire)

PONTEVEDRA. La futura posible gestión municipal del pabellón de la Once, que sería destinado para la gimnasia (tal como adelantó Diario de Pontevedra el pasado lunes), y probablemente también para las modalidades de contacto, es vista con agrado, pero también con recelo por parte de los clubes de gimnasia de Pontevedra. Ven con escepticismo esa posibilidad, ya que las promesas incumplidas durante la última década han sido constantes.

A lo largo de los últimos 15 años cada club de gimnasia se ha ido buscando la vida para superar las dificultades y poder desarrollar su actividad. Hay algunos, como el Vagalume, que disfrutan de una situación idílica a nivel de infraestructuras, según confiesa María Martínez, una de las responsables de una escuela que desde hace un tiempo entrena en la Facultade de Ciencias de la Educación. Pero con anterioridad estuvo trabajando en situaciones complicadas.

"Ahora no nos podemos quejar. Estamos en las mejores instalaciones posibles", señala con contundencia María Martínez, que se deshace en elogios hacia la Universidade "porque nos han facilitado la posibilidad de poder desarrollar nuestra actividad de manera excelente. Nuestros obstáculos ahora son económicos, ya que la coyuntura es muy complicada".

Debido a los medios con los que cuenta el club, María reconoce que "no necesitamos el pabellón de la Once, pero otros clubes sí. Mientras estemos en la facultad, nosotros tenemos los problemas resueltos".

En la situación totalmente contraria está el Rías Baixas, que debido a la falta de infraestructuras "tenemos que desarrollar en Marín (Instituto Illa de Tambo) los entrenamientos del fin de semana". La entidad que preside Ermitas Cal cuenta con cerca de 135 gimnastas, incluyendo las integrantes de las escuelas, que se ejercitan en el pabellón del Instituto Frei Sarmiento "y eso nos genera un coste elevado, porque la cuota es muy alta para los pocos recursos económicos que actualmente hay en el deporte".

Como consecuencia de su situación, Ermitas Cal recibió la noticia de la posible destinación del pabellón de la Once a la gimnasia como "una excelente noticia, porque nos permitirá entrenar mejor. No resolverá todos los problemas, pero sí unos cuantos", confiesa, antes de recalcar que "nos servirá para seguir creciendo".

En una situación semejante al del Rías Baixas está el Treboada, el club decano de la gimnasia pontevedresa, con el añadido de que además de gimnasia rítmica cuenta con más disciplinas. Lo componen cerca de 200 deportistas, tanto a nivel federado como de escuelas municipales. Para desarrollar sus entrenamientos se ven obligados a usar tres pabellones: Salcedo, el Municipal y el de Lérez, donde el Concello les ha dado cobijo hace unas semanas.

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