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España se rinde al Peixegalego

Javi Llorente rodeado por sus jugadores durante un tiempo muerto de esta temporada. DAVID FREIRE
Javi Llorente rodeado por sus jugadores durante un tiempo muerto de esta temporada. DAVID FREIRE

El equipo de Marín se convirtió el pasado sábado en el único de ámbito estatal que no ha perdido un partido ►En las principales ligas europeas, solo en Panathinaikos de Xavi Pacual puede presumir de no conocer la derrota

El Marín Peixegalego se convirtió el pasado fin de semana en el único equipo de España que no ha perdido ningún partido de liga. Para ello, fue necesario que sudase de lo lindo para deshacerse del Estudiantes de Lugo en A Raña (81-76), en un duelo con un final de infarto en el que los de Marín sacaron a pasear su jerarquía y su experiencia, amparados en el gran ambiente de A Raña, para llevarse el triunfo.

El equipo que le había mantenido el pulso hasta la fecha al bloque azul era el CD Udea, de Algeciras. El conjunto gaditano llevaba 16 encuentros sin perder el pasado sábado, antes de comenzar su enfrentamiento contra el segundo clasificado, el ULB (Linense). El derbi se saldó favorablemente a los intereses de los de la Línea de la Concepción (64-69), lo que puso fin a la condición de invicto del Udea.

Sin desmitificar los méritos de su compañero de viaje en la batalla por ser el último invicto, el bloque de Marín había disputado tres enfrentamientos más hasta el momento, debido a que el grupo A-B tiene más participantes (16). Las circunstancias que rodean al conjunto dirigido por Llorente son especiales desde el principio de la liga. Y es que el club tuvo la invitación de la Federación para ocupar una plaza en EBA a menos de un mes del principio de la Liga, con lo que debió componer su plantilla en un tiempo récord.

PROBLEMAS. La dificultad que tuvo para realizar la inscripción de jugadores llevó al club a tener que formalizar licencias para miembros del cuerpo técnico, con el objetivo de cumplir con el mínimo de fichas exigidas por la Federación.

GRÁFICO BALONCESTO

De tal manera, vio reducido su margen de maniobra para realizar nuevas incorporaciones a lo largo de la temporada.

Y es que, aunque el potencial del Peixe salta a la vista, los problemas de la plantilla no han dejado de producirse. El primer gran contratiempo de los de Llorente fue el fichaje de Gerard Sevillano por el Xuventude Cambados. El mal inicio de los de O Salnés en LEB Plata y el talento colosal del catalán, destacado en los primeros duelos de EBA, provocaron su contratación por el Xuven, lo que redujo las posibilidades del cuadro marinense.

En ese momento llegó también la primera lesión de Emilio Oubiña, que ha ido arrastrando diferentes problemas físicos hasta la fecha y no ha podido tener continuidad en el equipo. La rotación de la escuadra se ha visto afectada por su baja y por otros contratiempos. Darío Suárez acabó 2017 con problemas musculares de los que todavía no se ha recuperado al cien por ciento.

A esos problemas se sumó la salida de Brent Calhoun en el parón navideño. El cinco estadounidense se quedó en casa en las fiestas de invierno debido a problemas familiares y anunciaba su abandono de la competición profesional.

REFUERZOS. En esas circunstancias, el club no ha tenido más remedio que irse reforzando para suplir sus carencias. El primero en fichar fue Germán Rodrigues, un canterano que llegó para ayudar en la rotación del equipo en el juego exterior y que estaba jugando la liga de aficionados de Marín.

Después de Germán se incorporó al colectivo el base ourensano Jacobo de Benito, que militó la pasada campaña en el Chantada. El último en llegar ha sido Antonio Pantín, uno de los mejores pívots de la competición y hombre que ayudó al equipo marinense al ascenso a LEB Oro hace dos temporadas.

Sin embargo, la profundidad de banquillo sigue siendo relativamente escasa y la cantidad de minutos jugados por algunos hombres es una preocupación para Javier Llorente, que sabe que el objetivo no es agrandar el récord, sino luchar por el ascenso. El técnico leonés nunca ha rehuido esa responsabilidad. Ni siquiera el primer día, cuando supo que tendría que preparar a la plantilla en un tiempo récord y, sin apenas rodaje, afrontó la disputa de las primeras cinco jornadas de liga como visitante.

A RAÑA. El factor cancha ha sido otro de los condicionantes del equipo hasta la fecha. El incumplimiento de los plazos en las obras del pabellón de A Raña hizo inútil el cambio de sede de los primeros encuentros de la campaña y acabó obligando a los marinenses a disputar dos duelos de prestado en el CGTD. Ni siquiera eso ha podido con ellos.

A pesar de todas esas dificultades, la enorme entereza, la calidad y la cohesión del grupo han mantenido al Peixegalego en lo alto de la clasificación, con gran autoridad y con su presencia en el play-off garantizada casi matemáticamente (le basta con ganar un partido más para tener el tercer puesto asegurado y cuatro para ser campeón de grupo).

Además de todos esos valores, destaca la enorme calidad de sus jugadores en todas las posiciones. El quinteto inicial podría actuar en LEB Plata y ofrecer garantías en la nueva categoría. Y es que Desmond Simmons, Tre-Hale Edmerson, Darío Suárez, Jorge Romero y Victor Holmbert son un aval del éxito, cada uno de ellos con sus diferentes virtudes.

EUROPA. La dificultad de la empresa conseguida por el actual Peixegalego se pone de manifiesto atendiendo a los resultados de las grandes competiciones europeas. Solo uno de los líderes de las grandes ligas del Viejo Continente se puede comparar con el Peixe: el Panathinaikos de Atenas. El PAO lleva un balance de 13 triunfos y ninguna derrota en la competición helena, que desde hace años se ha convertido en un pulso entre el equipo del trébol y su vecino, el Olympiakos del Pireo. De momento, el cuadro dirigido por Xavi Pascual no ha sido derribado por nadie en el torneo de la regularidad de su país.

No puede decir lo mismo el Real Madrid, al que la exigencia de la Liga Endesa, sus problemas de lesiones y la complejidad del calendario de Euroliga (con encuentros dos días antes de los compromisos domésticos, largos viajes y algunas semanas con dos partidos) lo han llevado a perder dos encuentros de los 20 que se han celebrado hasta el momento.

La máxima competición Europea es dominada por el CSKA de Moscú, con cinco derrotas. La Euroliga no es ninguna broma. El nivel de competitividad de sus equipos es realmente elevado y su desgaste se nota en todas las competiciones nacionales. Así, el propio CSKA no lidera la potente VTB (liga formada por los mejores equipos rusos y representantes de hasta cuatro naciones vecinas). En ella manda el Unics Kazan.

Tampoco el Brose Basket gobierna la Bundesliga, en la que el Bayern de Münich es el claro líder, ni el Milán la LEGA, en la que el Avellino es el sorprendente primer clasificado. Todos ellos han perdido ya, como también lo han hecho el Maccabi de Tel Aviv y el Zalgiris de Kaunas, claros referentes de Israel y Lituania. Como el Real Madrid, el vigente campeón de Europa, el Fenerbache, domina su liga, la turca (junto a la española y la VTB, la más exigente), pero también con varias derrotas.

En España tampoco ha habido nadie capaz de seguir el ritmo del Peixegalego. Tras la derrota del CD Udea algecireño, el conjunto de Javier Llorente se ha quedado solo en su caminar como invicto.

Javi Llorente: "No es necesario perder para ser conscientes de la importancia de estar concentrados"
 
Javi Llorente es consciente del mérito que tiene el equipo que dirige, pero al mismo tiempo reconoce que la brillante serie de triunfos que ha protagonizado su escuadra hasta ahora no tiene más valor que el de ser el mejor síntoma del trabajo bien realizado. El técnico leonés sigue teniendo el mismo objetivo ambicioso del primer día: el ascenso. Para lograrlo, solo pide que las lesiones respeten a sus hombres.

¿Imaginaba este rendimiento al principio de la liga?
Con todos los problemas que tuvimos en verano y con tan poco tiempo para configurar la plantilla no esperábamos empezar tan bien como lo hicimos. Ser tan regulares y poder alcanzar 20 victorias es algo inesperado. Cuando hemos podido entrenar con regularidad y no ha habido lesiones hemos sido más sólidos y vencido los partidos con más facilidad. Cuando han aparecido las dificultades, hemos sido capaces de seguir sacando los partidos adelante.

¿Qué importancia le da al récord?
Ninguna. La importancia que tiene es que no nos hemos relajado y que, con todos los problemas que hemos ido teniendo, al igual que otros equipos, no hemos padecido un bajón importante. Como se vio en el último partido, hemos confiado en el trabajo que hemos estado realizando para llevarnos una victoria en un final igualado, yendo por detrás en el marcador y cuando no nos estaban saliendo las cosas.

Alguien que lo analice desde fuera puede creer que todo les ha ido rodado, pero en realidad es difícil tener más problemas.
No hemos tenido suerte, en cierto modo, y sobre todo con el tema de las lesiones.  Empezamos con una plantilla corta. Y a medida que hemos tenido problemas físicos, el día a día, el trabajo semanal y la preparación de los partidos han sido realmente complicados. Desde fuera se ve de una manera, pero los que estamos ahí sabemos las dificultades que hemos pasado. Hemos tenido que trabajar con seis, cinco o cuatro jugadores en muchas ocasiones. El que ha estado en un equipo sabe lo difícil que es eso. Ahí está el mérito. Los que están han sabido sobreponerse a este hándicap tanto en los entrenamientos como en los partidos.

De cara al tramo final de la temporada, en la que el objetivo es el ascenso, ¿teme que puede haber sobrecarga de minutos en algunos jugadores y eso les pase factura físicamente?
No me preocupa. Lo que realmente nos da un poco de miedo es que cuando llegue el momento de la verdad, en esos 15 días o tres semanas antes de la fase de ascenso, no podamos contar con todos los jugadores o no lleguen en un momento físico óptimo. Ese es el objetivo que tenemos, pero sabemos que es difícil, ya que en un 80 por ciento depende de la suerte, de que no se produzcan golpes fortuitos, ni ninguna lesión. Sabemos que la fase no tiene nada que ver con la liga regular y que te lo vas a jugar todo en cuatro partidos: el cruce y los tres del grupo. Un día malo te puede dejar fuera y al contrario, aunque no seas favorito, un buen día te puede dar el ascenso.

La pregunta le podrá parecer tonta, pero seguro que entenderá su sentido: ¿le gustaría perder algún partido de liga?
Le entiendo, pero no me gusta perder. De las derrotas se aprende mucho. Siempre he dicho que la temporada pasada fue muy dura en muchos aspectos, pero también fue en la que más he aprendido. Y como club hemos sacado muchas lecciones. En esta campaña, al ser diferente y tener esa experiencia, no nos hemos relajado en ningún momento. No es imprescindible perder para que los jugadores sean conscientes de la necesidad de estar concentrados en el trabajo. Los veo semana a semana y no he visto a ninguno que se salga de la línea o que se relaje. Las derrotas pueden ser necesarias en ese sentido, pero viendo a mi equipo, no creo que vayamos a tener un problema por no sufrirlas. 

España se rinde al Peixegalego
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