Una estrella en ciernes

A sus 23 años, Teresa Abelleira volvió a grabar su nombre en la historia al proclamarse campeona de la Liga de las Naciones ▶ Desde el Mundial, su crecimiento no ha tenido límites
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photo_camera Teresa Abelleira celebra el título de la Liga de las Naciones con su hermana, sus sobrinos y su padre Milo. DP

El nombre de Teresa Abelleira Dueñas quedó grabado para la eternidad en la historia del fútbol cuando se proclamó campeona del Mundial de Australia y Nueva Zelanda con la selección española. En la historia de Pontevedra, Tere ya tenía un lugar especial desde mucho antes. La niña que siempre soñó con ser futbolista profesional se erigió como la mujer referente para todas aquellas jugadoras de base que, como ella, dan ahora sus primeros pasos a orillas del Lérez.

Con tan solo 23 años, Teresa Abelleira volvió a forjar a fuego su nombre en la historia del balompié cuando el pasado miércoles se proclamó campeona de la Liga de las Naciones con el combinado nacional. La pontevedresa levantó, junto con sus compañeras, el trofeo de la primera edición de la competición continental. Se colgó la medalla al cuello y sumó un nuevo éxito a la extensa lista de logros que acumula.

La pasión por el fútbol -en el seno de una familia con el mismo amor por este deporte- y el trabajo incansable de Tere la llevaron a despuntar desde muy joven. Sus primeros pasos ya marcaban una carrera a seguir de cerca. Pero no fue hasta la pasada cita mundialista cuando la pontevedresa reclamó a lo grande su lugar en el fútbol nacional.

En el Mundial de Australia y Nueva Zelanda, Teresa Abelleira se erigió como brújula de una selección en la que ya se ha asentado

Con experiencia en categorías inferiores de la selección española, fue haciendo poco a poco su camino hasta recibir la llamada definitiva: la convocatoria para disputar el Mundial de Australia y Nueva Zelanda. Entrar en la lista definitiva ya era un premio y un orgullo para una futbolista a la que vivir su sueño no le quedó grande.

A los mandos. La cita mundialista supuso el momento definitivo de la explosión futbolística de Teresa Abelleira. La pontevedresa venía de defender por tercera temporada consecutiva la camiseta del Real Madrid, tanto en la competición doméstica como en Champions.

Su debut en el Mundial llegó con el del equipo: en la primera jornada ante Costa Rica ya fue titular. Y no solo eso. Alcanzó los 90 minutos del partido como la jugadora con más toques y pases completados. Y España ganó al son de Tere. Volvió a hacerlo en los siguiente enfrentamientos. La pontevedresa había tomado los mandos y no los dejó a un lado en ningún momento.

Fue el despertar de una ‘joya’ forjada en la Boa Vila y que logró su máximo rendimiento en el momento en que la selección española más la necesitaba. Se erigió como faro que guiaba al conjunto dirigido entonces por Jorge Vilda en un Mundial del que finalmente se proclamó campeona como una de las jugadoras más destacadas de toda la competición.

Y el pasado miércoles se colgó la medalla de oro de la Liga de las Naciones tras ser la brújula en el centro del campo en una competición que tuvo que coronar desde el banquillo por una lesión. Todo ello a sus 23 años. Porque pese a su extraordinario camino, Tere todavía es una estrella en ciernes con mucho por recorrer.

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