La final que convirtió a Silvia Aguete en leyenda

La cancerbera se llevó los titulares nacionales e internacionales tras su gran actuación en la final ► Su afán de superación le ha permitido reponerse a una retirada en 2016 y a varias lesiones 
Silvia Aguete manteada por sus compañeras este lunes. RFEF
photo_camera Silvia Aguete manteada por sus compañeras este lunes. RFEF

El mejor partido, en el mejor momento. Silvia Aguete (Pontevedra, 1987) firmó a sus 35 años la noche perfecta. Una actuación idílica para coronar una carrera llena de baches y en la que la combinación perfecta entre constancia y talento le ha permitido alcanzar y mantenerse en la cima del fútbol sala mundial.

Le queda cuerda para rato a la cancerbera pontevedresa. Pero en Gondomar, un nombre que ya tenía grabado para siempre, alcanzó el culmen de su carrera. Los astros se alinearon. Poco tuvo que ver el encuentro con el de hace tres años, cuando España se llevó con solvencia (4-0) la primera Eurocopa de la UEFA ante el mismo rival y en el mismo lugar. Esta vez era diferente. Con dos fuerzas tan equilibradas, todo se encaminaba hacia que fuesen mínimos detalles los que decantasen el choque. En ese abismo entre la gloria y la derrota, emergió la figura individual de Aguete, que transmitió su aurea para achicar el marco a las portuguesas en los momentos claves.

Más allá del ámbito local, todos los titulares nacionales e internacionales ensalzaron en las horas posteriores la actuación de la "heroína" de España (tal y como la definió la UEFA)

Porque Silvia sostuvo a España en un mal tramo inicial con varias paradas. Pero también apareció en el segundo tiempo, agigantada para minimizar todavía más la moral de un equipo luso que veía cómo sus vecinas se acercaban a la remontada. Fue ahí, ya con el partido igualado, cuando los árbitros le concedieron a Aguete la oportunidad de seguir construyendo su epopeya pitando varias faltas controvertidas que condujeron a Portugal a los diez metros. Dos dobles penaltis detuvo a Pisko y Carla Vanessa. Más que una oportunidad de romper el equilibrio, cada acción de diez metros parecía un martirio para Portugal. A la tercera, ya en la prórroga, Pisko repitió. Y la portera, por simple intimidación, volvió a hacerlo: chut fuera.

Sus tres intervenciones en los dobles penaltis y unos dedos prodigiosos que sacó a un chut venenoso de Janice Silva en el último minuto del tiempo reglamentario mandaron, junto a los "zambombazos" de Ale de Paz, el partido a los penaltis. Otra vez un cara a cara entre las portuguesas y Silvia. Otra vez Aguete ganando el pulso a base de comer la moral a su adversario. Dos paradas en tres penaltis, acierto total de España y, de nuevo, el título más importante a nivel de selecciones en el bolsillo pese a jugar en territorio hostil.

UN RENACER. La carrera de Silvia Aguete toca techo con esta actuación que le ha permitido alcanzar una repercusión mayúscula. Más allá del ámbito local, todos los titulares nacionales e internacionales ensalzaron en las horas posteriores la actuación de la "heroína" de España (tal y como la definió la UEFA). Un papel que le permite, sin duda, volver a opositar al galardón de mejor portera del mundo. Un premio que ya ganó en 2019 y en el que el 2021 fue segunda.

Entre esos dos reconocimientos, Aguete vivió la cara amarga del deporte con varias lesiones. Se le reprodujeron molestias en una rodilla que ya había sufrido una tendinopatía poco antes del anterior Europeo.

En aquel momento, Aguete fue capaz de recomponerse y estar al nivel para llegar a una cita continental que tenía marcada en rojo. No podía ser de otra forma. En 2013 se covirtió en internacional, justo en su primer curso en Primera tras saltar del Leis al Poio. Alcanzaba así una meta que siempre había visto como posible, pues su calidad le hizo destacar ya desde sus primeros años en el Queiroga.

Pero entonces, en 2016, Aguete pulsó el botón de "pausa". Se quiso alejar de la alta competición. Se retiró para centrarse en su vida más allá del deporte, esa que ha vinculado primero a la farmacia y ahora a la oposición penitenciaria. Pocos meses después regresó para competir en Autonómica con O Pirata (actual Marín). Ese mismo verano aceptó regresar al Poio. "Necesitaba echar de menos la alta competición", reconoció Aguete, que acabó recuperando su nivel y afianzándose de nuevo en la selección. Todo pese a sus lesiones y a una triste salida de A Seca hace exactamente un año. Arrivó entonces a Marín, donde ha vuelto a sonreír para llegar al Europeo en plena forma y agrandar, así, su leyenda.

"Tenía la seguridad de que íbamos a ganar y de que algún penalti paraba"
Durante el acto celebrado en la sede de la Real Federación Española de Fútbol para homenajear a las campeonas de Europa, Silvia Aguete fue una de las protagonistas. La portera subió al estrado del salón junto a la seleccionadora, Clàudia Pons, y a sus compañeras Anita Luján y  Peque. "La verdad es que tenía la seguridad de que íbamos a ganar y de que algún penalti iba a parar seguro. De hecho, durante los entrenamientos los preparamos e incluso montamos una especie de coreografía montada entre mis compañeras y el entrenador de porteras de hacia dónde iban a tirar las portuguesas. Y salió al cien por cien", expresó Silvia ante una pregunta del conductor del acto sobre la trascendencia de la portera en una tanda de penaltis.

"Esta vez no ensayamos cómo recoger la copa. No nos salió tan espontáneo. Sabíamos que esta vez iba a ser diferente, pero ya sabíamos lo que era y la tranquilidad era otra. Había jugadoras que sí que debutaban, pero era diferente. Estábamos tranquilas. Sabíamos que se nos podía complicar, pero estábamos convencidas de que la Eurocopa nos la traíamos para España", matizó Aguete.
 

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