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Javier Picallo: "Envidio mi antigua melena rubia, mi fuerza capilar ya no es lo que era antes"

Es abogado y agente de jugadores de fútbol en Pontevedra. Cuando no está entre sentencias participa en las tertulias de Radio Pontevedra y acude a animar al Cisne, del que su hermano Santi es el presidente. También se declara colchonero hasta el día de su muerte

Javier Picallo. GONZALO GARCÍA
photo_camera Javier Picallo. GONZALO GARCÍA

DURANTE HORAS puede estar hablando Javier Picallo, en sala o fuera de ella, ya sea de fútbol, abogacía, del Atlético de Madrid, del Cisne al que está tan ligado o sobre él mismo.

Me ha dicho un pajarito que hablas por los codos... ¿Me han prevenido bien?

(Risas) De hecho, notarás algo de afonía. Es cierto, pero quizá por mi forma de ser y, al mismo tiempo, porque tengo unas actividades laborales que me obligan un poco a ello. Un abogado que en sala está callado, malo. Es mejor hablar por exceso que por defecto. Siempre es mejor hablar de más y que te llame la atención su señoría y no al revés, quedarte con la duda por no haber dicho algo en sala.

¿Alguna vez también fuera de la sala?

(Entre risas) Hombre, al participar en tertulias en medios públicos, no una, mil veces. De hecho, me están dando hasta en el carné de identidad en la tertulia de Radio Pontevedra. Llevo como 20 años participando en ella y ahora que, por medio de WhatsApp, pueden interactuar los oyentes, me caen por todos lados. Es lo que toca.

¿Qué es eso de que antes erais unos rajadores y ahora sois como el osito de mimosín? (Risas)

Precisamente por eso. La opinión pública o la que que está relacionada con el fútbol es muy cambiante y muy apasionada y hay veces que nos han bautizado como rajadores y, ahora, que no decimos nada, que no criticamos nada. Entonces, no sabemos muy bien dónde situarnos.

¿Te gustaría ganarte la vida como tertuliano?

He tenido oportunidades digamos de progresar en el mundo de las tertulias (entre risas). Pero al mismo tiempo que tiene su parte buena, porque creo que puedo aportar cosas, tiene su parte... Bueno, su parte desagradable porque, como ha pasado en otras tertulias, puede parecer que soy muy cruel con otra gente, o por decir cosas que no dice nadie y que te pueden marcar, o crear problemas, y al estar siempre de cara al público... Es cierto que a veces soy muy vehemente y genero cierta antipatía, pero siempre intento ser honesto y argumentar todo. Uno está cansado de decir en tertulias lo que a nadie le apetece decir. No cambiaría lo que tengo por eso.

"Últimamente, en la tertulia de Radio Pontevedra, me están dando hasta en el carné de identidad por hablar tanto"

 

Bueno... En el Chiringuito ya sabemos que no...

(Entre risas) Hombre, por favor, por favor. Yo me atrevo a decir lo que hay, las realidades, y esto no encaja con el perfil de las personas que colaboran en ese tipo de coloquios. Yo no puedo participar en ese contexto, va contra mis principios.

Hablemos un poco del pasado. ¿Qué me dices de aquella melena rubia que lucías cuando jugabas en el Ponte?

Pues la envidio. El otro día, la verdad es que me eché a llorar cuando me mandaron una foto. Verme ahí y verme ahora... Fue verla y casi estar llorando durante tres días (entre risas). El deterioro es evidente, mi fuerza capilar ya no es lo que era, además era rubio. Es envidiable el pelo que tenía de aquella, pero ¿qué le vamos a hacer? El tiempo no perdona... (risas).

Me dicen por aquí que Torres está sobrevalorado...

(Silencio) Bueno... A ver, la figura de Torres va más allá del ámbito estrictamente futbolístico. Hay muchos jugadores, de ego superlativo fomentado por los medios de comunicación, que han hecho mucho daño al fútbol y a los chavales que empiezan, y después hay otros jugadores como Fernando Torres, que no es que sea el mejor jugador, pero puede ser de los más queridos por valores como la lealtad, que en el fútbol están en desuso.

Las malas lenguas aseguran que, cuando eras pequeño, eras del Real Madrid...

(Risas) No. Lo que sí es cierto es que de muy pequeño, me influía lo que veía en casa, ya que yo soy el cuarto de cinco hermanos, mi hermana está por el medio y, con lo cual, no cuenta mucho, entonces los mayores trataban de influir en los pequeños. José María y Santi Picallo querían influir sobre nosotros y es cierto que Santi me regaló una camiseta de Santillana. Pero claro, cuando uno empieza a tener uso de razón, uno se da cuenta del equipo que tenía que ser. La filosofía rojiblanca se puede aplicar a mi caso y es que por más que lo intento no recuerdo cuándo me hice del Atleti, pero sí se cuándo dejaré de serlo... Cuando me muera.

¿Qué pinta Javier Picallo en el Cisne? 

Yo creo que la gente no se da cuenta del valor que tiene la cantera del Cisne, ya no sólo en esta ciudad, sino a nivel gallego y nacional. La cantera es inmejorable y el primer equipo está formado por once jugadores pontevedreses. Pinto para sumar, sumar y volver a sumar e involucrarme en el crecimiento del Cisne y en sostener el milagro.

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