sábado. 16.10.2021 |
El tiempo
sábado. 16.10.2021
El tiempo

La que juega en el Arxil Mafari es mi madre

Jara Tuda en el Pabellón Universitario. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Jara Tuda en el Pabellón Universitario. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Jara Tuda, capitana del filial del conjunto verde, deja el baloncesto para poder afrontar con reposo su embarazo ► "Ya les dije a mis compañeras que esto no es un adiós, que solo es un hasta luego", avanza la propia protagonista

En la piel, las manos y la sangre de Jara Tuda está impresa una importante parte de la historia del Club Baloncesto Arxil. Con siete años comenzó en el club como solución a sus ansias deportivas. "Yo quería jugar a balonmano, que era lo que hacía mi hermano. Pero como en la ciudad no había equipo femenino, mi padre pensó baloncesto es algo parecido. Un deporte de equipo con balón"... Desde entonces han pasado 22 años embutida en verde, como miembro del selecto grupo One club woman, deportistas de un solo equipo en su vida deportiva. Ahora le ha llegado el momento de poner un paréntesis a su carrera. Un paréntesis con fecha de caducidad. "Ya les dije mis compañeras que no es un adiós, sino un hasta luego". 

Y es que la capitana del Arxil Mafari va a ser madre. Intentó prolongar su estancia en las canchas el mayor tiempo posible antes de su descanso, "pero mi manera de jugar es todo lo contrario a calmada". Tuda es la máxima encestadora del equipo de Primera Nacional, sobre la base de un juego intenso y agresivo en ambos lados de la cancha, tanto en defensa como en la zona contraria, cuando corre el contraataque o cuando penetra como un cuchillo en busca del aro rival. El riesgo de contactos es elevado y dadas sus circunstancias de buena esperanza, minimizar riesgos es lo mejor.

Los primeros en saberlo fueron Lino Vázquez, entrenador del equipo, y Natalia Soage, veterana y amiga, que mantuvieron el secreto por petición expresa de la propia Jara. "Natalia es como una madre, una tía estupenda. Fue a la primera a la que se lo dije. Es mi amiga. Se alegró muchísimo", como todo el equipo, al que informó de la novedad el pasado fin de semana. El vestuario estalló de júbilo, "pero también me dijeron que las abandonaba", recuerda con una risa amable Jara, aceptando con felicidad la broma de sus colegas.

FAMILIA. Con dos meses y medio de embarazo aún no hay señales visibles de su estado. De momento, no conoce el sexo de la criatura ni el nombre, aunque admite que desearía que fuese niño.

De momento, solo sabe que acaba de dejar de jugar y que ya lo echa de menos. "Fui al banquillo y me moría de ganas". Seguirá acudiendo a todos los encuentros como una aficionada muy especial, mordiéndose las uñas, sufriendo como si estuviese sobre la cancha. "Siempre va a ser mi equipo. No. No lo catalogo ni como equipo. Es una familia". 

Normal que así lo piense después de más de dos décadas. "Me han visto crecer y no puedo ponerle ningún pero a nadie: a ningún entrenador, miembro del cuerpo técnico o del club". 

La intrahistoria: el padre Lino Vázquez
Si hay algo especial en el Arxil Mafari es la relación con Lino Vázquez, que ha descrito a Jara como "una jugadora de baloncesto con mayúsculas" y solo lamenta que no haya querido estar en el primer equipo, en el que le aventuraba una larga y notable trayectoria como la de otras excompañeras suyas que marcan la pauta en el cuadro de LF2: María Lago, Cristina Díaz-Pache o Carla Fernández.
"Nos quiere y ayuda mucho. Hemos ascendido y Primera Nacional no es una categoría fácil. Él nos anima y recuerda que hay que progresar año a año sin desmoralizarnos". 
Tampoco deben hacerlo con la salida de Jara, porque, como ella dice, es un hasta luego.

La que juega en el Arxil Mafari es mi madre
Comentarios
ç