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La huella de una leyenda

El entrenador Héctor Rial adquirió la categoría de leyenda en el Pontevedra CF
El entrenador Héctor Rial adquirió la categoría de leyenda en el Pontevedra CF
Canta Joaquín Sabina que tenemos memoria, amigos, trenes, la risa, los bares e incluso tenemos la duda y la fe. Así suma y sigue. Eso se transforma en memoria de sentimientos y de afecto por alguien que hace 25 años (se cumplieron el pasado miércoles) dejó este mundo para ser eterno. Los que conocieron a Héctor Rial Laguía (1928-1991) son dueños del legado de su eternidad y del agradecimiento de todos los que un día tuvieron el privilegio de estar cerca de él

HÉCTOR RIAL alcanzó fama como futbolista cuando militaba en el Real Madrid, que lo fichó gracias a su estrecha relación de amistad con Alfredo Di Stéfano, que le pidió a Santiago Bernabéu que lo fichase. Vistiendo la camiseta merengue consiguió, nada más y nada menos que cinco copas de Europa, cuatro ligas españolas y dos Copas Latinas.

Llegó a España procedente de Uruguay, donde formaba parte del Nacional de Montevideo desde 1952. En el Madrid estuvo desde la temporada 54-55 hasta la 60-61. Posteriormente, fichó por el Espanyol de Barcelona y la campaña siguiente acabó su carrera como futbolista en el conjunto francés Olympique de Marsella.

"Fue uno de los mejores entrenadores que tuvo el Pontevedra. Una excelente persona"
Eduardo Dapena Lis Cholo, capitán del ¡Hai que roelo! 

Colgadas las botas inició su carrera de entrenador, en la que consiguió un extraordinario prestigio. Muchos de los que le conocieron aseguran que si este argentino amable, enamorado de Pontevedra hasta el extremo que dejó escrito que sus cenizas fueran arrojadas en la playa de A Lanzada, hubiera dirigido a alguno de los grandes, se hubiera convertido en una leyenda de los banquillos.

Su trayectoria como técnico comenzó en el club en el que se retiró como futbolista, el Olympique de Marsella. También entrenó al Mallorca, al Zaragoza (al que llevó a las semifinales de la Copa), Las Palmas, Pontevedra Club de Fútbol y Deportivo de La Coruña.

Una de las principales características del técnico argentino, que llegó por primera vez al Pontevedra en la recta final de la temporada 66-67 (estuvo hasta la conclusión de la 68-69) para sustituir a José Luis Molinuevo, era su amor por la entidad.

El jefe de mantenimiento de Pasarón, Rafa Vidal, lo recuerda como una persona con un profundo sentimiento granate, vinculado al Pontevedra como si fuese el club que lo vio nacer. "Fue una gran persona, muy educado, muy generoso", recuerda alguien que ha visto desfilar por el club decenas de técnicos y futbolistas, pero habla con una devoción especial de Rial. "No solo él, su esposa también estaba muy unida al club. Cuando el equipo estuvo a punto de desaparecer y los jugadores se arrodillaron en el campo en el partido contra el Lugo (temporada 2010-11), llamó por teléfono para interesarse, para preocuparse. Es una mujer que también tiene una gran sensibilidad por esta tierra".

"Era un tío de fútbol, un entrenador muy cercano que no era habitual en esa época. Siempre transmitía fútbol"
Pablo Vázquez, exjugador del Pontevedra 

"Era excepcional. Quería más al Pontevedra que nosotros", repite en varias ocasiones Manolo Barreiro, que durante 60 años estuvo vinculado a la Federación Galega de Fútbol y fue fiel seguidor del Pontevedra.

Rial fue clave en la grandeza del ¡Hai que roelo!, cuyo capitán, Eduardo Dapena Lis, el legendario Cholo, recordaba hace unos años una anécdota muy especial con el que había sido su entrenador.

"Una vez no me puso en un partido que ganamos en A Coruña, con un soberbio Martín Esperanza, que metió dos goles. Jugó Delfín Álvarez. El lunes siguiente, la difunta de la señora Lola me dijo que llamara a la puerta del vestuario del entrenador. Así lo hice y Rial me mandó pasar. ‘Cholo, ¿le pareció mal que no lo sacase?’. ‘No, usted está en su derecho de poner el equipo que crea conveniente. Pero le voy a decir una cosa: sabrá quién es ‘Cholo’ y él respondió: ‘Así me gusta. Todos los jugadores deberían ser como usted’. Y lo supo tanto que Cholo sería imprescindible para él y para la historia del Pontevedra.

El eterno capitán del conjunto granate, del que es presidente de honor, siempre se ha mostrado muy partidario del entrenador como en una entrevista publicada en 2008 en la que lo elogiaba como "uno de los mejores entrenadores que tuvo el Pontevedra. Una excelente persona, que sabía mucho de fútbol", recordaba. "Había sido un futbolista importante, pero nunca presumía de ello. Era uno más entre nosotros, aunque siempre sabiendo cual era su papel y nosotros, el nuestro".

"Estar en el Pontevedra (en su segunda etapa) le costaba dinero. Quería mucho al club y estaba siempre pendiente de sus futbolistas"
Enrique Vidal, expresidente del Pontevedra 

Otra leyenda del ¡Hai que roelo!, Pepín Odriozola, asevera que "era muy bueno en todos los sentidos. Además de buen entrenador era compañero, nos entendía perfectamente y sabía estar siempre. Te podía dejar en el banquillo, pero tú lo entendías porque era una persona honesta. Había sido un futbolista importante y nos sabía llevar bien. Mire, ¡hasta los suplentes estaban contentos!, y eso es muy complicado, y más porque en esa época no había cambios. Rial tenía una personalidad muy especial, cercana, amable. Un buen tipo".

En su etapa como granate, a Odriozola le marcaron dos entrenadores. Uno era Marcel Domingo y el otro Héctor Rial, que "era más tranquilo (con respecto a Marcel Domingo). Era un tipo fino. Yo lo compararía con Marcelino, el del Villarreal. Supo darle continuidad a lo que heredó. Formó un conjunto excepcional, que tuvo un buen rendimiento. Jugábamos bien, pero él fue el culpable de que el Pontevedra marcara una etapa".

PERSONALIDAD. Otro futbolista que estuvo a sus órdenes, pero casi 25 años después, fue Pablo Vázquez, que era juvenil cuando conoció a quien le hizo debutar en partido oficial con el Pontevedra en marzo de 1990 en Ávila. En esa época, el club había creado un proyecto denominado grupo 90 en el que estaban algunas promesas como el portero Lino, Pazos o Pablo Couto. Entrenaban a las siete de la mañana el apartado físico, con José Luis Torrado y Senén Cortegoso, y por la tarde eran dirigidos por Rial y Milucho. "Era una persona muy cercana", comenta alguien que disputó la friolera de 305 encuentros como granate. "En aquella época los entrenadores eran más distantes. Con Crispi había entrado en alguna convocatoria y él no me hablaba, lo hacía su ayudante". Sin embargo, Rial era distinto. "Desde el primer momento estaba pendiente de ti. Te hablaba, te ayudaba y trataba de hacerte comentarios para sentirte bien".

"Es el entrenador del que más he aprendido. Mi guía, mi Norte"
Rafa Sáez, entrenador del Coruxo

Tenía una generosidad infinita como dan fe todos los que tuvieron suerte de convivir con él. Entre ellos, Belarmino Alonso Costas, Milucho, que fue su ayudante en su segunda etapa en el Pontevedra CF (desde enero de 1989 hasta junio de 1990. Se marchó del club siete meses antes de morir). Había fichado para sustituir a Rafael Alcaide ‘Crispi’.

"Pero míster, ¡es mucho dinero!", recuerda Milucho con sensaciones tan reales que el diálogo pareció haber sido ayer. "No se preocupe, Milucho. Los chicos son buena gente. Me lo devolverán". "¿Y si no se lo pueden devolver?". "No se preocupe, Milucho , son buena gente", le repitió Rial en uno de los episodios más tristes y a la vez emocionantes de la etapa contemporánea del club granate. El comienzo de los graves problemas económicos que pondrían al Pontevedra entre la espada y la pared a principio de la década de los 90 concluyeron con una importante deuda del club a los futbolistas. Ante las dificultades económicas que el club padecía para poder pagar a los futbolistas, Rial optó por solucionar el problema personalmente. Citó a los jugadores en el vestuario y puso sobre la mesa una buena cantidad de billetes. "Que cada uno coja lo que necesite". Los jugadores fueron desfilando y tomando el dinero que precisaban mientras el técnico argentino los dejaba en intimidad. Les había prestado un millón de pesetas de la época (al cambio hoy serían 6.000 euros, pero con el valor añadido de casi tres décadas). Aquel capítulo es hoy recordado por Milucho, segundo entrenador del preparador argentino en su segunda etapa como entrenador del PCF, devoto de su memoria por su amor por el Pontevedra, su honradez, su espíritu y su generosidad ilimitada.

Pablo Vázquez también fue testigo de una situación parecida a la que narra Milucho. En la temporada 88-89, jugaba en el Atlético Pontevedrés y al final de la temporada organizaron un partido amistoso con el Compostela para recaudar fondos porque llevaban toda la liga sin cobrar. "Milucho nos comentó que un señor había donado 30.000 pesetas (180 euros), pero prefería no dar su nombre". Más tarde supieron que había sido el entrenador del Pontevedra CF. El expresidente granate Enrique Vidal también es conocedor que había prestado dinero a algún jugador.


"Además de buen entrenador era compañero, nos entendía perfectamente y sabía estar siempre. ¡Hasta los suplentes estaban contentos!"
Pepín Odriozola, jugador del ¡Hai que roelo! 

La personalidad de Héctor Rial hizo mella en uno de los entrenadores que siente especial devoción por él y lo conservan en un lugar muy especial de su memoria es el actual técnico del Coruxo, Rafa Sáez, que fue dirigido por el argentino desde enero de 1989 hasta junio de 1990. Año y medio que le marcó. "Es el entrenador del que más he aprendido. Mi guía, mi Norte. Cualquier acción que pueda realizar para dignificar y poner en valor la figura de Héctor Rial es un orgullo para mí", explicó el preparador pontevedrés para Diario de Pontevedra durante una charla que mantuvo con el extécnico del Pontevedra, José Aurelio Gay, en los días previos al derbi entre el Pontevedra y el Celta B de la temporada 2003-04.

"Lo había sido todo en el mundo del fútbol, pero era un tío muy humilde, cercano. ¡Buena gente!", asegura Manolo Barreiro, que tuvo mucha amistad con alguien con el que tuvo un montón de anécdotas. Rial mantenía una extraordinaria amistad con Alfredo Di Stéfano (estuvo en el homenaje que el Pontevedra organizó en abril de 1993 en Pasarón). "Sentía adoración por Rial".

Barreiro relata de carrerilla un montón de anécdotas y de encuentros con él, especialmente en el Pequeño Bar (estaba en la Plaza de San José) al que iba siempre. Fue su casa en Pontevedra. Tanto en la primera como en la segunda etapa e incluso cuando hacía visitas puntuales en los años setenta y ochenta. Allí fue donde tuvo muchas conversaciones con Enrique Vidal, presidente del PCF en la temporada 91-92.

En su segunda etapa en el Pontevedra CF, Rial coincidió con el que en aquel entonces era vicepresidente del club. No duda en asegurar que "quería muchísimo al Pontevedra. Una vez me comentó que le costaba dinero estar aquí y era cierto". Cuando la entidad lo llamó, junto a su pareja, regentaba una tienda de ropa en Madrid y "hablaba con ella por teléfono. Lo que le pagábamos le servía para abonar la factura de teléfono", que algún mes llegó a ser de 600 euros.

Como entrenador Pablo Vázquez destaca que "era un tío de fútbol. No te hablaba de coberturas, diagonales… su lenguaje era el del fútbol, muy sencillo. Veía muy bien el juego". Hay una frase del exdefensa granate que delata perfectamente a alguien que había ganado cinco copas de Europa. "Transmitía fútbol".

Héctor Rial se fue un día de febrero de hace 25 años, pero queda el recuerdo de alguien con una personalidad excepcional.

La huella de una leyenda
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