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La pequeña montaña que quiere ser coloso

LA VUELTA 2014 regresará a su montaña más histórica (Lagos de Covadonga), apadrinada por Miguel Induráin descubrirá San Miguel de Aralar, le dará un hijo al Angliru (La Camperona) y tratará de convertir en legendario a Os Ancares. En el duro recorrido hasta Santiago desde Jerez, aparece en el último tramo de la ronda, cuando la mayoría de los ciclistas ya estarán pensando en la meta compostelana, una pequeña montaña (con 495 metros es la menos alta de las que son final de etapa) que quiere ser coloso.

Oculta entre las nubes y un paisaje único, O Castrove tendrá la penúltima meta de montaña. Una de esas etapas trampas que tanto gustan al ciclismo y que tanto le han dado. En una edición con La Bola del Mundo, Ancares, Cutiu Negro… fue un pequeño puerto, camino de Fuente Dé, el que cambió el destino de La Vuelta 2012, que parecía propiedad de ‘Purito’. En un día con dos colosos como el Stelvio y el Mortirolo fue, sin embargo, en un desconocido El Válico de Santa Cristina cuando el extraterrestre Miguel Induráin se hizo hombre, por primera vez, en el Giro del 94.

Esperanza, ilusión o también realidad porque el ciclismo es propicio para las sorpresas. Cuando queden cuatro días para que la ‘ronda roja’ baje el telón, 21 años después de nuevo en Santiago de Compostela, repetirá en la provincia de Pontevedra con una jornada, la décima octava, que tras seguir el epílogo del Umia y ‘pasear’ por la costa, llegará a O Castrove, adonde podría subir por muchos lados, pero lo hará a través de ‘su hermano’ A Escusa, ese alto que no disfrutará del renombre de tener la meta, pero sí la gloria de ver retorcerse a aquellos que sueñan con la ‘túnica sagrada’.

O Castrove, por A Escusa, aunque también habría que decir por O Sartal, es una subida de poco más de seis kilómetros que los amantes del ciclismo de estos lares conocen a la perfección, porque en muchas ocasiones ha sido escenario de entrenamientos y en otras tantas de desafíos personales. Los que también lo conocen bien son los ciclistas del mejor equipo español de aficionados, el Super Froiz, y entre ellos una de sus principales bazas, Antonio de Segovia, que descubrió para este periódico la subida.

La ‘presentación’ comienza en la rotonda del Acceso Norte a la altura del Tanatorio de Poio. El día no acompaña porque en el invierno más lluvioso de este siglo es difícil encontrar una jornada en la que luzcan los rayos de sol. Esas condiciones hacen más complicada la subida, que, al kilómetro del inicio, aumenta su dureza drásticamente porque de repente el vigente campeón de España de crono se encuentra con las famosas curvas de O Sartal, dos rampas (una de ellas alcanza el 22 por ciento de desnivel) que valdrán para hacer la primera criba. Si tuvieran continuidad convertirían el tramo en un auténtico muro, que nada tendría que envidiar a otros muy famosos. De Segovia no es ajeno a la dureza de los 800 metros que transcurren entre casas y a las que una pronunciada curva a la izquierda lleva a los ciclistas a un kilómetro llano -más de uno lo agradecerá, especialmente en el primer paso- y a una carretera conocida porque fue transitada en la crono de La Vuelta de 2012.

O Sartal es el primer capítulo de la subida. Una parte ‘explosiva’ que cargará piernas. Tras un kilómetro llano, la carretera comienza a mirar hacia las nubes y eso se refleja en el corredor alimenticio, que tiene que levantarse del sillín, sobre todo en la primera curva a la derecha y en una segunda, 700 metros después, a la izquierda. El desnivel medio es de un siete por ciento y es solo el anticipo de lo que vendrá cuando se llegue a lo que realmente es el alto de A Escusa. Un cartel que indica el pueblo de mismo nombre es el aviso perfecto y también una nueva descarada curva, aunque realmente cuando De Segovia se da cuenta de que entra en la ‘zona cero’ es porque la carretera llega casi al 20 por ciento de desnivel. Hasta la cumbre quedan dos kilómetros y a la meta unos tres, porque la idea es situarla cerca del campo de golf.

Las curvas dan paso a una larga recta. Si uno echa la mirada atrás quedará asombrado por la vista monumental de la ría de Pontevedra, pero ninguno tendrá fuerzas porque la rampa es terrible cuando un cartel da la bienvenida A Escusa y de repente la carretera se estrecha hasta tal extremo que difícilmente pasa un coche. «Es una zona ratonera», avisa desde el vehículo del Froiz, su director, Evaristo Portela. aunque recalca que «aquí las fuerzas ya irán al límite». La ‘amplitud’ vuelve con una curva a la izquierda para entrar en la última recta de la subida. 400 metros, a un seis por ciento, para que los ciclistas lleguen a meta, dejando a la derecha dos señales, que a la vez son la gloria y el infierno: Armenteira porque representa el descanso del final y A Escusa porque significa dureza. El ciclismo es así, deporte en el que el infierno está al lado de las nubes.

El ‘rampón’ de O Sartal

El ‘rampón’ de O Sartal romperá el pelotón. Son poco más de 100 metros con un desnivel del 22 por ciento que dan paso a un pequeño descanso que antecede a otra de las terribles cuestas (catorce por ciento) anteriores al puerto.

En primera persona

El ciclista del Super Froiz Antonio de Segovia analizó para Diario de Pontevedra la subida al puerto

Descanso antes del puerto

Después de una prolongada curva a la izquierda (a la derecha se va hacia Campañó) hay un llano de un kilómetro en el que pelotón se reagrupará antes del comienzo del puerto. El asfalto está en perfectas condiciones.

Comienzo del propio alto

Lo que se puede considerar como la segunda parte de la subida llega después de un kilómetro totalmente llano. El desnivel comienza a ser continuado hasta llegar a algo más de un siete por ciento. Las curvas hacen llamativa la zona.

Inicio de la parte dura

La absoluta dureza de la subida comienza con una curva, de 90 grados, a la derecha, en la que también se estrecha la carretera. El desnivel llega a ser del 15 por ciento antes de la entrada en el pueblo. Quedan dos kilómetros para el final.

Una subida atractiva

El Castrove está llamado a ser un puerto atractivo por varios motivos, primero por su dureza, segundo por la belleza del paisaje con sus extraordinarias vistas y después porque llega en el tramo final de la carrera y esa es una circunstancia muy a tener en cuenta, ya que las fuerzas no son las mismas que al principio. Por ello, aunque sea una subida corta, podía generar alguna diferencia.

La otra circunstancia importante es que se subirá dos veces, por lo que el segundo paso se puede hacer realmente duro. La subida está en una etapa con muchos atractivos, porque tiene un final muy picante, siguiendo el estilo que está caracterizando en los últimos años a La Vuelta.

Es un puerto corto, pero con rampas duras. La primera parte es muy explosiva y da paso a un puerto muy completo en el que seguro que habrá batalla, porque en el final de las vueltas siempre hay urgencias y más teniendo en cuenta que después quedaría la etapa de Ancares (sábado) y la corta crono de Santiago (domingo), lo que le da otro aliciente.

Estoy seguro de que habrá mucho público y será una etapa espectacular, de la que probablemente se recuerde con el paso de los años. El haber dos pasos por el mismo punto permitirá que se concentren muchos aficionados. Cuando la vi fue una subida que me llamó mucho la atención porque el último kilómetro es duro.

Los ‘gallos’ se van a jugar unos segundos muy importantes y además también habrá bonificaciones que pueden ser decisivas de cara a la clasificación general.

Tengo la sensación de que será uno de los puertos que llamará la atención. ¡Otro descubrimiento!

El momento culminante

El pueblo de A Escusa es la referencia en la subida porque el kilómetro anterior a las casas es el más difícil del alto. Todo se complica: la carretera es estrecha, lo que hace peculiar la subida y la dureza es continuada.

El análisis

La primera parte es explosiva y da paso a un puerto muy completo en el que seguro que habrá batalla

Entrevista a... Antonio de Segovia, ciclista del GD Super Froiz

antonio De segovia, actual corredor del Froiz, en el que asegura que ha recuperado la sonrisa tras su decepcionante paso por profesionales, está convencido de que A Escusa provocará un gran espectáculo.

¿Qué le parece la subida?

Es dura, bastante dura, sobre todo al final, pero el comienzo también es muy complicado. Las rampas del principio se atragantan bastante y harán que se rompa el grupo; además la carretera es estrecha y tienes que estar bien colocado para no quedarte cortado. La estrategia jugará un papel fundamental porque, aunque hay terreno para recuperar el esfuerzo, se pagará, porque el final es lo más duro que tiene el puerto.

¿Qué es lo que más le ha llamado la atención?

La dureza que hay entre la curva en la que está la señal de A Escusa y el pueblo. Es un kilómetro complicado porque el desnivel es alto y continuado. La gente lo puede pasar mal si se va rápido. Todo dependerá de la actitud del pelotón. Si hay ganas de guerra hay terreno para que haya movimiento.

¿El hecho de que se suba dos veces le da otro aliciente al puerto?

El segundo paso se hará muy duro. Las dos ascensiones están pegadas y al final de la etapa y en los últimos días de La Vuelta. La subida es corta, pero el hecho de hacerlo dos veces la complica todavía más.

¿Cuál sería la estrategia más correcta para hacer daño?

Lo normal es que los hombres fuertes de los mejores equipos endurezcan la carrera en la primera subida y no parar hasta el segundo paso, en el que deberían producirse movimientos. El primer paso cargará las piernas y el segundo las explotará.

¿Qué desarrollo recomienda?

No creo que haya muchas variaciones. Lo normal sería que oscilara entre un 39 (de plato) y un 23-25, aunque es probable que haya gente que también lleve un 21.

La etapa está en la última semana y antes de la de Os Ancares, ¿eso influirá en los movimientos?

Lo lógico es que sí, pero dependerá de cómo esté la clasificación. Si tenemos en cuenta los últimos años las diferencias entre los primeros han sido pocas y es un puerto de características totalmente diferentes a Os Ancares, por lo que hay determinados corredores que se moverán.

¿A que corredor se le adapta bien?

Para mí el principal candidato es Alejandro Valverde. El puerto le va a la perfección. Creo que es el gran favorito.

La subida le va perfecta a Alejandro Valverde. Para mí es el gran favorito. A ‘Purito’ también le va bien»

La estrategia será clave en la primera parte porque aunque hay terreno para recuperar el esfuerzo, se pagará»

La pequeña montaña que quiere ser coloso
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