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La zurda que pide paso

Pablo López, en el entrenamiento de este viernes en Cerponzóns. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Pablo López, en el entrenamiento de este viernes en Cerponzóns. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
"Debutar en el equipo de tu ciudad es el sueño de cualquiera", apunta el canterano

La marcha de David Castro al Valencia Mestalla fue un duro golpe a la línea de flotación granate. Pero cuando una puerta se cierra, se abre una ventana. Ya sin el lateral izquierdo cuntiense, a pesar de la reciente incorporación del compostelanista Álvaro Naveira, a Pablo López le surge una oportunidad de demostrar que tiene sitio en el equipo de su vida. "La marcha de David Castro fue una sorpresa. Era un titular indiscutible. ¿Tengo ahora más opciones? No lo sé. Antes de que se fuese ya me habían dicho que querían que hiciese la pretemporada con el primer equipo, así que yo solo pienso en trabajar al máximo y en ganarme una oportunidad. Si me la dan y no la aprovecho, ya será culpa mía", apunta el defensor zurdo.

López (Pontevedra, 1999) llegó al PCF como juvenil de primer año, tras jugar en el Portero 2000 y el Bora. El lateral es de la generación de los Barbeito, Santi Figueroa, Iñaki Martínez, Antón Vázquez o José Rivera. Todos ellos pupilos en el Juvenil A de un Luismi que ahora los acoge en el primer equipo. "Que ya nos conozca es bueno. Te da más confianza. Además, el trato con él es fantástico", apunta el pontevedrés, que debutó con el primer equipo en la Copa Federación del 2018 de su mano.

López estuvo a las órdenes de Luismi en el Juvenil A

Luego llegó el fin de su etapa juvenil y su petición de salir un año para adquirir experiencia. Mientras el filial jugaba en Primera Autonómica, él se curtía también en los campos de Preferente con el Xuventú Sanxenxo. "Caí de pie. Me mostraron confianza desde el principio", señala sobre su etapa como cedido en el club amarillo. Tras su 'mili' particular, López regresó este verano al Pontevedra. "Me quedaba un año de contrato y le pregunté al entrenador del filial (Sergio Moreira) si contaba conmigo. Me dijo que sí, así que era difícil que yo no volviese. El Pontevedra es el club de mi ciudad", declara con un tono que demuestra el afecto verdadero de quien acudía a Pasarón de pequeño como aficionado granate.

Ahora, Pablo López sueña con ser él el referente de los jóvenes que acuden al estadio a orillas del Lérez. "Debutar en Segunda B sería increíble. Jugar con el equipo de tu ciudad es el sueño de cualquier futbolista", asegura. Sin embargo, el defensor tiene claro que si algún día le llegase ese momento, no significaría nada. "Lo importante no es llegar, sino mantenerse. Es algo que se ve en todos los casos", explica con la sabiduría de quien tiene la lección bien aprendida. Sobre si el hecho de ser de casa puede hacer que la afición le prefiera antes que a otros e incluso llegue a 'indultarle' en determinadas situaciones, López tiene claro que le gustaría que la gente "fuese imparcial". "No sé si eso sucede así o no. Lo que tengo claro es que no importa de dónde seas, porque hay gente que no es de la casa que se lo deja todo, como el que más. Así que me gustaría que me valorasen por lo que hago en el campo", recalca.

COMPAÑEROS

En su misma situación se encuentran otros muchos compañeros jóvenes que, ante la falta de fichajes sub-23, ven esta pretemporada como el momento de poder adquirir minutos en un primer equipo corto de efectivos. "Con muchos de ellos llevo jugando años. Algunos incluso son amigos fuera del fútbol", explica. El pontevedrés reconoce que al principio, los más jóvenes tenían cierta "vergüenza" en el vestuario de los 'mayores'. "Hacíamos un poco más de grupo entre nosotros por timidez", explica. Pero con el paso de las sesiones, ese rubor ha ido desapareciendo. "La gente nos ha acogido muy bien. En los entrenamientos están de broma, sobre todo cuando te tiran caños. El grupo es fantástico y creo que eso es una de las claves", reconoce el lateral zurdo.

Así, mientras muchos de sus amigos aprovechan el verano para disfrutar, López se priva de mucha diversión. Todo por un objetivo claro: triunfar. "Es algo que no cuesta hacer y que ya sabes desde que te comprometes, finaliza".

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