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Lydia Pérez: "La lucha es un deporte que te vuelve dura sí o sí"

Lydia Pérez (Pontevedra, 1997). DP
Lydia Pérez (Pontevedra, 1997). DP
Oro en los Campeonatos del Mediterráneo (2016) y décima en los Juegos Europeos (2019), la pontevedresa prepara los clasificatorios para Tokio en Suecia y Ucrania 

Estaba entrenando en Suecia hace unos días y ahora está concentrada en Ucrania.

Sí, la verdad es que me siento una privilegiada ahora mismo. Después de casi un año parada, siete meses exactamente, echaba un montón de menos recuperar los viajes, los entrenamientos y las competiciones.

¿Cómo ha sido eso de entrenar con el equipo de lucha sueco?

Ha sido una experiencia muy buena. Viajé yo sola y estuve allí 15 días. Las chicas tienen un nivelazo y, aparte, son encantadoras. Me hicieron sentir como en casa.

Estando en Suecia explicó en su cuenta de Instagram lo importante que es trabajar con gente que te motiva cuando tienes un día malo. Los deportistas no hablan mucho de sus días malos.

Ya. Y yo soy una persona a la que le encanta lo que hace. La gran mayoría de los días voy a entrenar encantada y lo doy todo. Muchas compañeras me preguntan que cómo lo hago para estar siempre con ganas, a tope y no estar nunca cansada. Y siempre les contesto lo mismo: que eso es mentira. Muchas veces me despierto pensando ‘uf, me duele todo, hasta los párpados, no me quiero levantar de la cama’. Pero me gusta pensar que enfrentarse a esos días malos es lo que marca la diferencia entre un deportista que lo logra y otro que no. Los días que no te apetece nada, pero sacas el entrenamiento adelante, son los que más valen.

¿Cómo se metió en el mundo de la lucha olímpica?

Pues con nueve años. Vinieron a mi colegio a dar una especie de clase de formación y lo descubrí. En ese momento hacía atletismo y natación, y ya había probado kickboxing y otros deportes. Pero la lucha fue otra cosa. Me encantó. Y hasta hoy.

Ya era una niña deportista.

Mis padres decían que había que sacarme de casa y cansarme, porque era una de esas niñas que no paraba quieta.

¿Era peleona? 

Probé el kickboxing, no porque me encantara, sino porque había un gimnasio en Pontevedra que llevaba el amigo de un amigo de mi madre. También probé karate. En realidad, me dejaron acercarme a todo lo que me apetecía para ver si encontraba mi sitio y lo encontré en la lucha.

¿Y por qué lo encontró ahí?

Me di cuenta de que cada día aprendía algo nuevo. Eso es algo que todavía me pasa hoy: después de tantos años practicando siempre tienes algo que aprender o mejorar. Hay millones de técnicas con muchas variantes.

Los deportes de contacto tienen fama de ser para tipas y tipos duros. ¿Es un tópico o es verdad?

Yo creo que es un tópico. En la lucha femenina, por ejemplo, ves a muchas chicas que son, cómo decirlo,.. como muñequitas y que luego, cuando salen a luchar, te dejan con la boca abierta. Aunque sí que es verdad que estos deportes, al final, te endurecen. Incluso el carácter. Estás todos los días pegándote. Te vuelves dura sí o sí.

¿Cuál ha sido su mejor momento como deportista?

Los Juegos Europeos de 2019. Me costaba luchar con gente de nivel, plantarle cara. Siempre he entrenado a un nivel alto, pero al competir bajaba. Ahí, por fin, hice un buen combate contra Rusia. Me costó mucho confiar en mí misma durante la competición. Esos Juegos Europeos supusieron un punto y aparte en ese sentido.

¿Y el peor? ¿Un momento bajo en el que llegó a plantearse dejarlo?

No, no he tenido uno así. A ver, puede haber una milésima de segundo un día en el que, bajando de peso o entrenando muy duro, se te pasa por la cabeza si merece la pena tanto esfuerzo y sacrificio. Pero un segundo después recuerdas cuánto te importa, todo cambia y te dejas de tonterías.

¿Los Juegos Olímpicos son un sueño que cada vez está más cerca?

Está difícil. Para Tokio, ahora mismo, en mi nivel y mi peso, solo hay dos oportunidades: dos campeonatos preolímpicos en los que hay que quedar primera o segunda. ¿Hay posibilidades? Sí, las hay. Yo voy a pelear hasta el final. Pero es muy complicado. Ahora bien, no pierdo de vista París 2024. Cada vez estoy más cerca de conseguirlo.

¿Usted animaría a una niña a probar la lucha olímpica?

Por supuesto. Yo le diría que se lo iba a pasar pipa. Es de verdad un deporte que se disfruta muchísimo. Además de los valores deportivos más básicos, respeto por el rival, compañerismo, disciplina, esfuerzo y constancia, cada día aprendes algo nuevo. Lo fundamental es probar y olvidarse de eso de que es un deporte para chicos, que es algo que todavía sigue pensando mucha gente. Por eso es tan importante que vayamos chicas a las charlas formativas, para que las niñas tengan referentes. No puede ser que a estas alturas se siga pensando que hay deportes de hombres. Y es algo que todavía pasa incluso con el fútbol.

¿Cómo se ve proyectándose hacia el futuro? ¿Cómo le gustaría que fuese su vida?

Yo me imagino compitiendo muchos años. Tengo 23 y me veo con 35 años luchando. La única medalla olímpica que tenemos en España es de Maider Unda y la consiguió con 35 años. Así que pienso seguir en esto todo el tiempo que el cuerpo me permita. Por otro lado, estoy acabando el grado de Actividad Física y del Deporte, y pensando en hacer quizás Fisioterapia. En cualquier caso, me gustaría que mi futuro siempre estuviese vinculado a la lucha. Estoy casi segura de que siempre va a formar parte de mi vida de alguna manera porque no te imaginas lo que me gusta y lo que me llena.

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