domingo. 18.04.2021 |
El tiempo
domingo. 18.04.2021
El tiempo

Luisito, el amo del vestuario

Luisito, antes de comenzar la conferencia en la Biblioteca de Marín. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Luisito, antes de comenzar la conferencia en la Biblioteca de Marín. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

"En el Pontevedra estuve tres años y dos meses y fui feliz tres años, un mes y 27 días. Los últimos tres días fueron los más duros de mi vida"

Luisito no presume del verbo grandilocuente de Juanma Lillo, ni de la retórica profunda de Jorge Valdano, pero tampoco la necesita para meterse a la audiencia en el bolsillo.

El técnico teense ofreció este viernes una charla sobre las dinámicas de grupo y el dominio del vestuario en la Biblioteca pública Vidal Pazos de Marín, dentro del ciclo organizado por el grupo Clases de Fútbol. Durante una hora se embarcó en una sucesión de titulares con los que adornó sus explicaciones sobre la importancia que posee en el fútbol moderno la convivencia de los entrenadores con los futbolistas a los que dirigen.

Entre sus revelaciones, Luisito admitió que su etapa en el Pontevedra fue muy positiva, pero también que su final fue muy complicado. "En el Pontevedra estuve tres años y dos meses. Durante tres años, un mes y 27 días fui muy feliz. Los últimos tres días fueron los más duros de vida. Si pudiera me tiraría al mar, si no me diese miedo. Me metería bajo tierra", expresó en el tramo final de su charla.

"Si tengo que volver a pasar por eso, no volvería a entrenar al fútbol", completó el entrenador de Teo, que explicó la importancia de los dos compañeros que ha tenido en sus cuerpos técnicos: Roberto Valdés y Pepe Rico. "Somos el bueno, el feo y el malo. Ellos son el bueno y yo soy el feo y el malo", bromeo el exgranate, que fundamentó su discurso sobre una base: "Soy un entrenador que necesita estar en permanente contacto con los jugadores. Necesito entrar al vestuario con ellos y sentirme futbolista a su lado. Si pudiese, me ducharía con ellos", manifestó Luisito, para quien la disciplina y el cumplimiento de las reglas que él impone es vital, aunque ello no es incompatible con su alto grado de humanidad.

"Salvo Ronaldo el gordo y Maradona, los demás futbolistas del mundo tienen que estar en su peso ideal para rendir"

"He sancionado con multas a algunos jugadores que cobraban poco dinero y al final directamente las he pagado yo", expresó.

LOS KILOS. Con peso en los deportistas nunca ha sido permisivo. "Salvo Ronaldo el gordo y Maradona, los demás futbolistas del mundo tienen que estar en su peso ideal para rendir", explicó.

Además, hizo una llamada a la ética del balompié. "Cuando era jugador, para marcar gol era capaz de pisarle la cabeza a un rival. Ahora detesto eso. Me pregunto si en el fútbol todo vale. Para mí, no".

Al respecto de la personalidad de los jugadores, recordó la importancia de saber diferenciar el trato con cada uno de ellos. "Hay algunos de los que sabía que no podía ni decir su nombre durante un partido, porque si lo hacía no me rendían, y otros que para hacerlo tenían que estar a palos conmigo".

El de Teo necesita vivir de cerca los partidos. Tanto, que "si me dan 1.000 euros por estar sentado y callado durante un partido, me desmayo".

Luisito, el amo del vestuario
Comentarios
ç