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Luismi Areda, versión 2.0

Luismi Areda, este miércoles en su oficina de Pasarón con un vídeo de análisis del rival y tareas de entrenamiento para el filial. DAVID FREIRE
Luismi Areda, este miércoles en su oficina de Pasarón con un vídeo de análisis del rival y tareas de entrenamiento para el filial. DAVID FREIRE
El técnico regresó en verano al Pontevedra tras ser cesado como primer entrenador en 2019. Se recicló y, además de ser técnico del filial, ha encajado en el cuerpo técnico como analista

Renovarse o morir. Fue la máxima que se aplicó Luismi Areda, un técnico que alcanzó a principios del año 2018 el primer equipo del Pontevedra. Con el PCF logró una salvación, rozó un play-off de ascenso y acabó siendo destituido en su tercera temporada. Fue un "palo" para Luismi, que reconoce haber "desconectado mucho del fútbol" en aquel momento para "oxigenar".

Se instaló en su casa y, poco a poco, recuperó las ganas por el balompié. "Poco a poco, fui retomando. Se trataba de seguir cogiendo conocimientos porque esto no para. Cuando estás en casa parado, tienes que saber aprovechar el tiempo. No puedes esperar simplemente a que te llame un nuevo club. A mí me han ofrecido cosas, pero no he tenido un proyecto que haya visto claro para seguir creciendo y mejorar. Entonces he preferido esperar. A veces el tener esa calma y esa tranquilidad de saber adónde tienes que ir y cuándo tienes que ir es importante también. No volverte loco", explica Luismi.

"No tuve que pensar mucho el volver. Esta es mi casa, estoy encantado y me siento como el primer día"

Así, un año y medio después de su cese, Areda dio el paso de volver a cruzar la AP-9. Lo hizo en sentido contrario a aquel 21 de octubre del 2019, cuando salió de las oficinas de Pasarón con su notificación despedido. Todo para aceptar un nuevo rol, inferior pero en su "casa", tras haberse reciclado y estar más formado. Una decisión que solo alguien a quien la báscula no le suma kilos de más por su ego sería capaz de tomar. El "reseteo" para ser Luismi Areda, versión 2.0.

"Me llamó Toni (Otero) y me dijo que en el club se estaba valorando la posibilidad de que volviese en la figura de analista, que querían instaurarla dentro de la estructura. Y que además, pudiese entrenar también al filial. Yo quería entrenar, porque no quería desconectar del día a día de campo. Se dio esa posibilidad y no me lo pensé mucho, porque es volver al club donde te sientes querido y estás a gusto. La presidenta y todo el consejo me valoran bien y es de agradecer. Esta es mi casa, estoy encantado y me siento como el primer día", explica casi seis meses después de su llegada Luismi.

"Tenía muy claro que mi disposición era total al cuerpo técnico. Al principio fue raro, pero te adaptas y le das naturalidad"

De este modo, Otero volvió a reclutar a Areda -con quien coincidió de jugador en el vestuario de Pasarón- como un activo importante para la entidad. Para él tenía reservado el puesto de entrenador del Pontevedra B y el añadido de analista de rival para el cuerpo técnico de Segunda RFEF, dentro de la política de contratación "polifuncional" del PCF.

Así, Areda regresaba al ecosistema de una primera plantilla en la que todavía continuaban Álex González, Churre y Romay con respecto al equipo que él entrenó: "Es un poco extraño, claro. Sobre todo al principio, que aún no había empezado con el filial, estaba más en el día a día del primer equipo a nivel de campo también. Sí que es una sensación un poco extraña, pero te adaptas, asumes el rol que tienes y le das naturalidad. Tenía muy clara mi total disposición al cuerpo técnico. Enseguida cambias y asumes que vienes en otra función y de esta manera también estás un poco vinculado con el equipo y te ves partícipe. Todo es mucho más fácil porque tanto Ángel como el resto del staff me han acogido bien. Entre todos formamos una gran familia y una piña, así que eso ayuda".

"Tras mi cese, desconecté mucho del fútbol. Pero poco a poco fui retomando y seguí formándome. No puedes estar solo esperando"

SU DINÁMICA. Ahora Luismi ya ha instaurado una dinámica de trabajo que se basa en "trabajo de oficina por las mañanas y de campo por las tardes". En horario matinal, analiza a los rivales del Pontevedra para "desmenuzar su funcionamiento". "No nos volvemos muy locos, porque tampoco se trata de sobreinformar al jugador", reconoce el vigués, que pasa el informe audiovisual y escrito al cuerpo técnico y es el encargado de presentar el vídeo del enemigo a la plantilla cuando los partidos son en casa.

Acerca de la categoría, destaca que es "muy compleja", pero nota diferencia entre los equipos de arriba, "capaces de dominar en el juego aunque no con marcadores amplios" y los de abajo a los que "les está costando adaptarse". Del Pontevedra apunta que el modelo "se está plasmando bien" y el equipo "es capaz de tener el balón y no perderlo para cansar al rival". "Ayuda el perfil de jugadores y el técnico. Además, al principio estábamos más atascados, pero a día de hoy no. El ritmo ya es otro y hay que tener en cuenta que no es fácil jugar contra un rival que se te mete atrás. Siempre digo que destruir es más sencillo que crear", explica.

Mientras, sobre el filial apunta: "Estoy muy cómodo. Los chavales son esponjas, quieren aprender para ser más competitivos y a mí me gusta poder implantar un modelo de juego ofensivo y que quiere el balón, como el del primer equipo. Evidentemente te condiciona que suban cuatro o cinco, pero yo estoy orgulloso de eso. Se tratan de que vean cerca que pueden llegar". ¿Y el ascenso? "No es una obligación, pero sí una ilusión. ¿Por qué nos vamos a poner freno? Si nos metemos en la fase, vamos a dar mucha guerra".

Luismi Areda, versión 2.0
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