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Martín Esperanza, el genio del balón que enamoró a una ciudad

Martín Esperanza como jugador. ADP
Martín Esperanza como jugador. ADP
Una lesión estuvo a punto de acabar con su carrera, pero se recuperó y en Pontevedra se convirtió en leyenda

Canterano del Real Madrid, con calidad y buen juego, pudo acabar jugando al lado de Di Stéfano y compañía, como su compañero de quinta Santiesteban. Sin embargo, el conjunto merengue decidió utilizarlo para un cambio de cromos por Luis del Sol.

Llegó a Sevilla para enfundarse la elástica verdiblanca, en la que sería su primera temporada en Primera División. Con los sevillanos entró con buen pie en la élite, se hizo con la titularidad, disputó 29 encuentros y anotó cuatro goles en aquella primera temporada.

El Betis consiguió quedar séptimo y alcanzó las semifinales de la Copa del Generalísimo. El futuro para Martín Esperanza era prometedor, pero la temporada siguiente, una lesión estuvo a punto de acabar con su carrera. Fue en el Camp Nou en la jornada 6. El equipo verdiblanco perdía 2-0 y el partido se acercaba al filo del descanso. Una falta produjo que el jugador se lesionara gravemente y se perdiera casi toda la temporada. Después de aquello no fue capaz de volver a asentarse en el equipo.

Tras un breve paso por el Algeciras en el que se volvió a sentir futbolista, llegó la oportunidad que le cambió la vida, el Pontevedra. El equipo granate le dio la oportunidad de volver a Galicia y de sentirse futbolista otra vez. A cambio, ayudó al equipo a disfrutar de los mejores años de su historia.

Con el 'Hai que Roelo' se llegó a formar una máquina que hacía resultados; no éramos famosos pero se logró una armonización estupenda

En su primera temporada en el conjunto granate, no consiguieron salvar la categoría. Eso sí, su rendimiento individual fue bueno, siendo titular y anotando siete goles. La tristeza no duró mucho, ya que a la temporada siguiente, consiguieron el ascenso a la máxima categoría.

Ahí nació el mítico equipo del Hai que Roelo. El año del regreso a Primera fue inolvidable. El equipo llegó a ir líder y fue subcampeón de invierno.

En el segundo tramo bajaron el rendimiento y acabaron siendo séptimos. A pesar de ello, aquella clasificación fue histórica y sigue siendo el mejor puesto que ha conseguido el Pontevedra en toda su historia.

Tras aquella proeza el equipo se asentó en la categoría. Las dos siguientes temporadas consiguieron quedarse en la zona tranquila de la tabla, con un décimo y un octavo puesto.

Martín Esperanza era uno de los pilares del equipo, uno de los futbolistas de la plantilla con más calidad, que más hacía disfrutar a la grada.

Poco le quedaba ya al jugador y al equipo en la categoría. La penúltima temporada en Primera División, dieron síntomas de desgaste y salvaron la categoría de forma ajustada. Al año siguiente fueron colistas y se acabó el sueño del Pontevedra. Martín Esperanza colgó las botas dejando tras de sí una carrera para la historia.

Martín Esperanza, el genio del balón que enamoró a una ciudad
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