El Pontevedra suma 42 días sin entrenador confirmado

Es el segundo período más largo de todo el siglo XXI, solo superado en 2009 en plena reestructuración del club 
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photo_camera Lupe Murillo, Luisito y Roberto Feáns, en la última renovación de un técnico oficializada en rueda de prensa. JAVIER CERVERA- MERCADILLO

Casi un mes y medio acumula el Pontevedra Club de Fútbol con la incertidumbre de saber quién será el encargado de pilotar la nave granate en el césped el próximo curso. El pasado 23 de mayo finalizó la temporada para el bloque pontevedrés y, desde entonces, la entidad se ha movido con calma a la hora de concretar el nombre de su nuevo inquilino en el banquillo.

Y es que el descenso de categoría y la reestructuación de la parcela deportiva del club, con la llegada de Toni Otero, no ha hecho sino dilatar un proceso que confirma al PCF como el único equipo del Grupo I de Segunda RFEF -junto al Salamanca CF UDS- que, a falta de 20 días para comenzar la pretemporada, todavía no tiene técnico.

La reconstrucción del primer equipo llevaba el nombre de Luisito Míguez, a quien el club le había mostrado su confianza de cara al futuro. Sin embargo, la incorporación de Toni Otero fue incompatible con la continuidad del técnico de Teo.

El cambio en la dirección deportiva y el hecho de no llegar a un acuerdo con Luisito han prolongado la incertidumbre 

Tras dos reuniones, el divorcio entre ambos se cristalizó. Se habían perdido dos semanas, ya que según explicó Otero, su labor en esos días se centró en alcanzar puntos comunes como el preparador santiagués.

Sin embargo, desde que los caminos de Luisito y el PCF se separaron, el club sigue sin tomar una decisión definitiva acerca del técnico. Con un David Sierra -la opción del director deportivo- cuyo perfil no termina de convencer, el club baraja la posibilidad de Yago Iglesias -su entorno niega que haya habido contactos- y también estudia opciones de fuera de Galicia.

Técnicos PCF

Todo sin prisa, una máxima durante el mandato de Lupe Murillo. Y es que la máxima dirigente del Pontevedra suele tomarse la toma de decisión cuando se trata de cambios. Así fue hace dos temporadas, tanto con Jesús Ramos como con Pouso.

El marinense no fue confirmado extraoficialmente hasta mediados de junio -la RFEF había dado por acabada la campaña a principios de mayo por la pandemia-. Mientras, el vasco no fue contratado hasta dos semanas después del cese de Luismi.

Esos dos casos fueron únicos en la etapa de Murillo, muy poco dada a los cambios de entrenador en los primeros años. Tanto es así que el mayor período de incertidumbre durante el mandato de la actual presidenta fueron los 18 días que pasaron en 2018 entre la salvación del Pontevedra en Madrid y la «ratificación» del técnico vigués.

Un curso después, Luismi fue renovado a los cuatro días de acabar la temporada, mientras que dos de las tres ampliaciones de contrato de Luisito (2016 y 2017) se cerraron conla temporada todavía en marcha. La primera de ellas (2015), la confirmó Murillo minutos después de ascender a Segunda B contra el Haro.

50 días. De este modo, si el Pontevedra no cierra esta semana al técnico (así se prevé), la entidad rozaría su período récord sin entrenador confirmado durante este siglo: los 50 días (actualmente suma 42).

Murillo ostenta la pole en cuanto a renovaciones anticipadas, pues amplió el vínculo con Luisito con 53 días de antelación en 2007

Esa estancia sin entrenador tan prolongada en el tiempo se dio en el año 2009, justo después de firmar una de las peores temporadas del club en Segunda B en aquel contexto de play-offs continuados.

Por aquel entonces, Nino Mirón había regresado al club tras otorgarle plenos poderes a Julio Vázquez Teruelo. En el club ya había problemas económicos y el presidente se centró en volver a dotar de la estructura perdida a la entidad. Para ello, fichó a Fran Crujeiras y a Sergio Martín.

Mientras, le ofreció la continuidad a José Aurelio Gay (acabó rechazando la oferta) y posteriormente a Pablo Alfaro, que tampoco aceptó. 50 días después, firmó a Roberto Aguirre, que acabaría siendo sustituido ese curso por el propio Alfaro. Al término de ese curso, el cántabro rechazó continuar y el club acabó contratando a Ángel Viadero tras 17 días sin técnico.

Fue el tercer registro más amplio del siglo, empatado con los 17 días que la entidad tardó en confirmar a Milo Abelleira como técnico tras el descenso a Tercera (2011) y en contratar a Raúl González (2001).

Lento también fue el proceso de búsqueda en el año 2013, con el propio Abelleira como flamante director deportivo tras dar el salto a los despachos desde el banquillo. Tras la peor clasificación histórica del PCF (quinto en Tercera), Abelleira no tuvo prisa en cerrar al técnico. Y un mes después de finalizar el curso, se anunció la contratación de Nando Martínez.

En la pole del lado opuesto se sitúa la propia Murillo con la citada renovación de Luisito 53 días antes de acabar el curso en 2017. Milucho (2002), Gay (2003) y Javi Gracia (2007) fueron los otros entrenadores que firmaron su continuidad antes de que se finiquitase la temporada.

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