La leyenda ya descansa

El primer extranjero de la Sociedad Deportiva Teucro, el apátrida Božidar, falleció esta semana en Zagreb a los 69 años de edad
Božidar, el día de su presentación con el Teucro. ADP
photo_camera Božidar, el día de su presentación con el Teucro. ADP

El 18 de enero de 1976 cuatro mil personas abarrotaron el Pabellón Municipal de los Deportes para ver el inédito derbi en Pontevedra entre el Teucro y el Academia Octavio, pero no fue un duelo cualquiera sino el estreno como jugador azul del primer extranjero de su historia. Un apátrida –que en realidad no lo era– llamado Božidar que acabó asombrando.

Su leyenda como azul había comenzado unas semanas antes a raíz de su tumultuosa llegada a Pontevedra después de escaparse de Portugal, a donde había llegado tras haberse fugado, dos años antes, de su Yugoslavia natal. Božidar solo permaneció año y medio en la SD Teucro, pero fue tiempo suficiente para transformarse en un mito y seguir siendo recordado.

Aquel jugador con una historia espectacular –que fue reescrita por este periódico en mayo de 2020 al descubrir su verdadera identidad– falleció el pasado miércoles en Zagreb como consecuencia de un cáncer fulminante. Lo hizo amando a la Sociedad Deportiva Teucro como verbalizaba este viernes su hija, la actriz Déborah Vukušić, que el pasado mes de enero se reencontró con él después de doce años.

"Siempre hablaba del Teucro. En todas las conversaciones salía su etapa ahí", reconoce antes de recalcar el convencimiento de que "yo creo que se murió estando enamorado del Teucro. Fue su mejor época. Se sentía un líder. Había jugado en Portugal, pero para él Pontevedra fue muy especial porque decía que era una época muy bonita".

Déborah Vukušić, hija de Božidar Vukušić
"Se murió estando enamorado del Teucro. Fue su mejor época. Se sentía un líder"

A Déborah, que vive en Vigo, le asombra que su padre siempre hablara del Teucro aunque hubiera pasado casi medio siglo. En realidad la llegada de su progenitor a Pontevedra fue todo un acontecimiento. No solo porque fue el primer extranjero de un club que militaba en la élite y cuyos partidos eran un acontecimiento social, sino porque tenía unas características que nunca se habían visto. Tenía un lanzamiento extraordinario, daba pases inverosímiles, tiros en suspensión... probablemente el primer jugador-espectáculo que vistió la camiseta azul.

La historia de Božidar y el Teucro comenzó en diciembre de 1975. El equipo cumplía su tercera temporada en la máxima categoría y sus dirigentes se habían planteado reforzar la plantilla con un extranjero. Se pensó en un jugador de Túnez, pero Jaime Carro –secretario de la entidad– comenzó a hablar de un lateral que conocía a través de los periódicos que compraba en sus constantes viajes a Oporto. 10 goles, 15, 14, 22... eran los dígitos que auguraban que aquel Božidar estaba llamado a ser una figura.

Carro fue autorizado para iniciar contactos con el Oporto para poder fichar a aquel jugador del que tan solo se sabía su nombre y que se creía que era yugoslavo. Pero cualquier semejanza con la realidad era una utopía. Llevaba algo más de dos años en Oporto, donde se había quedado tras reforzar al club luso en un torneo. Asqueado de padecer la dictadura de Tito, decidió no volver a su país, que lo declaró en rebeldía.

Una falsa identidad

La historia que perduró durante 44 años es que se llamaba Milord Bob Božidar V. Reechtford y que había nacido en Edimburgo (Escocia), pero todo fue un invento suyo para aprovechar la oportunidad que se le había planteado.

"Yo quería salir de Oporto para jugar en España. No tenía papeles porque Yugoslavia (régimen totalitario de Tito) y Portugal (dictadura fascista) no mantenían relaciones y me inventé lo de ser escocés porque yo no tenía pasaporte", rememoró en mayo de 2020.

Su estancia en Pontevedra fue breve porque, a la vez que su fama en la pista aumentaba, también lo hacía la de gustarle la noche. Siempre le acompañó la fama de una personalidad díscola

El Teucro anunció su incorporación asegurando que era un "técnico de computadoras que trabaja en Construcciones José Malvar" y teniendo conocimiento de que "se dedica al deporte del balonmano, se ha decidido ficharle".

Aquel prometedor joven, formado en la cantera del Medvescak, realmente se llamaba Božidar Vukušić Gaspar y había nacido 18 años antes en Šestanovac (Dalmacia). El 23 de septiembre de 1973 cuando militaba en el RK Zagreb, se había fugado de Yugoslavia después de ser elegido el mejor jugador del oficioso Europeo juvenil.

Su estancia en Pontevedra fue breve porque, a la vez que su fama en la pista aumentaba, también lo hacía la de gustarle la noche. Siempre le acompañó la fama de una personalidad díscola.

Décadas después de enloquecer al Municipal, su recuerdo todavía permanece.

Condenado por crímenes de guerra

Alejado de las pistas deportivas, Božidar –en 1980 renunció a la nacionalidad yugoslava– reinició su vida en Alicante dedicándose a cuestiones de decoración, pintura y diseño. Desapareció de España a mediados de los años ochenta de la centuria pasada. Su trayectoria díscola lo llevó a enrolarse en la Legión Extranjera y, a las puertas de estallar el conflicto de los Balcanes, regresó a una tierra en la ya que se escuchaba el ruido de las metralletas.

Se enroló en el ejército, donde fue el coronel más joven en aquel momento. Formando parte del tercer Batallón de la 113 Brigada participó en la guerra que estalló tras la declaración unilateral de independencia de Croacia. Tomó parte en la defensa de enclaves, entre otros, como Šibenik o Dubrovnik, donde se vivió uno de los episodios más terribles del conflicto.

Marcado para siempre

La guerra le dejó secuelas psicológicas y físicas. En enero de 1992 sufrió un atentado –inicialmente fue encubierto como accidente de tráfico– cuando su vehículo circulaba por la carretera entre Vodice y Šibenik, en el que fallecieron dos personas. Recibió cuatro balas que le dañaron considerablemente el estómago y la rodilla.

Božidar defendió siempre haber sido víctima de una conspiración tras su condena por asesinar a Jovan Ergić, hijo del paramilitar serbio Chetniks

Se convirtió en un héroe militar. Fiel seguidor del líder croata Franjo Tuđman era venerado por su pueblo, pero 20 años después fue acusado de crímenes de guerra contra civiles al saltarse la orden de un superior para asesinar al hijo de un paramilitar serbio (Chetniks).

Fue detenido el 15 de julio de 2010 por unos hechos que sucedieron el 29 de diciembre de 1991 en la aldea de Dragišići. En el juicio, la fiscalía del Condado de Šibenik lo acusó de abrir fuego de ametralladora, con el estallido de 20 balas, contra el joven civil Jovan Ergić cuando su superior, Nikola Rašić le estaba interrogando.

Inocencia

Fue condenado a nueve años de cárcel. Cuatro meses después de la sentencia, en enero de 2011, el tribunal aceptó parcialmente su recurso y la pena fue reducida a ocho, de los que cumplió seis. En diciembre 2016 abandonó el centro penitenciario. Siempre aseguró que fue "todo una trampa". El exjugador siempre mantuvo su inocencia y de que fue víctima de una conspiración.