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Ocho jóvenes de la base del PCF pueden hacerse hueco en el primer equipo

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Los jugadores. CEDIDA
Los perfiles son variados: desde quienes han debutado a los que no habían entrenado nunca con los "mayores"

Los sueños se abonan en pretemporada, un período en el que el reseteo para todos es tan grande que el currículum pesa menos que nunca. En el período preparatorio de cara al curso liguero es habitual en todos los equipos que la media de edad del vestuario se reduzca unos cuantos guarismos por la llegada de "cuerpos extraños" que asumen un elevado rango de roles: desde completar los entrenamientos hasta pelear por un puesto en alguna de las plazas libres que los equipos, a medio construir, suelen tener.

Con eso último fantasean ocho jóvenes que afrontaron el pasado lunes como el primer día en un colegio que, de cumplir con las notas, les puede dar la oportunidad de sus vidas. Porque tras el "descenso" de categoría, el Pontevedra ha reforzado su apuesta por los jóvenes de la base como complemento (o quizá algo más) para la plantilla del primer equipo.

Pablo Arnosi, Pablo López, Jacobo López, Fabio Grajales, Valentín Jaichenko, Iñaki Martínez, Dani Taracido y Joel Rodríguez conforman el octeto de canteranos que trata de convencer a Ángel Rodríguez para ganarse una taquilla con su nombre en Pasarón.

Más allá de un abanico de edades, que no se abre más allá de los 17 a los 22, lo cierto es que los perfiles de los jóvenes son radicalmente opuestos. Porque los candidatos al primer equipo van desde futbolistas como Iñaki, con minutos de calidad en Segunda B, hasta "críos" como Jacobo o Taracido, que apenas han completado un año como juveniles en Liga Nacional.

"Estamos aquí para ganarnos un puesto, aunque sabemos que nadie nos va a regalar nada". Son palabras de Iñaki Martínez, el más "experto" por edad y trayectoria, pero resume el sentir de todos los jóvenes que ayer completaron la primera semana de pretemporada con el PCF.

El extremo mexicano de nacimiento, que ya acumula unas cuantas pretemporadas en torno al primer equipo, destaca que este verano puede ser diferente porque "quedan fichas por cubrir". "Hay una plantilla increíble y yo estoy en el club que quiero, pero siempre me gusta optar a más. Así que le pongo ilusión y trabajo", añade.

Una fórmula que también sigue Pablo López, que ha compartido vestuario con Martínez desde benjamines , cuando comenzaron en el Portero 2000. "Si hago una buena pretemporada y doy el nivel, sé que puedo tener una ficha", apunta López (consciente de que el club aún no ha fichado lateral izquierdo puro), que ahora ve "más cerca" el complicado salto al primer equipo que ya lograron Diz y Figueroa.

Tanto Iñaki como López ya saben lo que es vivir el día a día del primer equipo. El atacante disfrutó de minutos tanto con Jesús Ramos como con Luisito el pasado curso (ya había debutado de la mano del de Teo en 2017, siendo aún juvenil), mientras que el lateral izquierdo (que se estrenó en Copa Federación) tuvo que seguir los partidos desde la grada.

"Es que no es fácil llegar. Estar entrenando un año con ellos hace que ganes mucho. Miras para atrás y ves que has aprendido un montón", comenta el zaguero. "Es verdad que no tuve tanto minutos como quería, pero me sirvió para mucho viajar en casi todos los partidos y estar en el banquillo. Te hace vivir experiencias y reflexionar", expresa el rubio.

¿Más lejos? Si Iñaki Martínez y Pablo López parten, por edad y experiencia con más posibilidades de conseguir una ficha en el primer equipo, con algo menos de "callo" parten los otros seis canteranos.

Quien ya sabe lo que es jugar en la cuarta categoría es Pablo Arnosi. El central vigués se formó en el Areosa y el Val Miñor antes de dar el salto al Alondras. En Cangas compitió un año y medio en Tercera. Luego, ante la pérdida de minutos, decidió aceptar la llamada del PCF, que había intentado reclutarlo durante las últimas temporadas. "Sé lo que hay delante, pero me veo con opciones", avanza el defensor diestro.

Arnosi, con ficha del filial, llegó a entrenar el pasado curso durante un mes con el primer equipo. Quizá por eso reconoce que la llamada para el primer equipo no le "sorprendió", pero sí le "alegró mucho". "La temporada en el filial fue muy buena y la experiencia en el Alondras te hace ver que puedes estar ahí", apunta el olívico.

Misma posición que Arnosi tiene Jacobo López, uno de los dos juveniles que este verano arrancarán su segundo año en la categoría. Con apenas 17 años, el central o mediocentro asegura que la llamada para el primer equipo "fue una sorpresa".

"Me podía esperar hacer la pretemporada con el filial, pero me alegro mucho. Está siendo difícil, pero intentaré coger el máximo nivel y aprender", destaca Jacobo, que destaca por su juego con balón y llegó a la entidad en edad cadete tras iniciarse también en el Portero 2000.

De la quinta del defensor es Dani Taracido, fichado por el Pontevedra también en edad cadete desde el Salgueiriños. "Cuando fiché, ni me imaginaba siquiera estar en el Juvenil de División de Honor". Estoy "flipando", reconoce con sinceridad.

El delantero, con características de punta "ratonero" por su escasa estatura y su velocidad, asegura que entrenar con figuras de la talla de Charles y Rufo está siendo "una experiencia única". "Hay que escuchar sus consejos", aporta el marinense, al que le costó explotar este curso a nivel goleador, pero acabó firmando ocho tantos en la segunda vuelta con el Juvenil A de Baptiste, incluido el del día del partido del ascenso.

El ataque de la joya de la corona de la cantera el pasado curso no tuvo solo el nombre de Taracido como uno de los destacados. Y es que Joel Rodríguez y Valentín Jaichenko fueron otros de los jóvenes que acumularon méritos para estar ahora compartiendo sesiones de entrenamiento con los mayores.

El segundo de ellos, que llegó al PCF en categoría infantil, tiene claro que no va a dejar pasar ni una oportunidad. "Para mí el fútbol es la prioridad. Fuera del campo, todos son mis amigos. Pero dentro del campo te voy a "odiar". Quiero tener una vida ligada al balón", recalca Valentín Jaichenko, a quien su apellido de Europa del Este no hace honor a su origen, pues nació en Buenos Aires.

"Cuando me dijeron que iba a hacer la pretemporada solo me salió una sonrisa de oreja a oreja. Ahora quiero competir de verdad, porque quien mejor lo haga va a tener una ficha sub-23", recalca Jaichenko.

Por último, Fabio Grajales es otro de los de la generación del 2002 que oposita a un puesto. Capitán del Juvenil en su último año en la categoría, el centrocampista fichó en el PCF tras acabar en el Portero 2000 asegura que «intentará» luchar por un puesto en una zona con poca densidad de jugadores.

"Estaría muy bien. Ojalá debute y tenga minutos, pero hay mucha gente muy buena. Javi Rey es un escándalo. Y Romay y Alberto Rubio son buenísimos", apunta Fábio, que compagina su carrera en Santiago con sus entrenamientos en la Boa Vila durante el curso: "Sí que es un esfuerzo, pero el premio merece la pena. Y ojalá sea en el primer equipo".

Estreno. Estos ocho canteranos, junto al portero Mihai Moldes, están citados para el amistoso de hoy a partir de las 20.00 horas en el Municipal da Estrada ante el Estradense. El amistoso estará abierto a la asistencia de público, con un precio por entrada de 10 euros.

Ocho jóvenes de la base del PCF pueden hacerse hueco en el primer...
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