La página más triste de Pasarón

Pedro Berruezo, jugador del Sevilla, falleció en el estadio pontevedrés hace justo 50 años. Se desplomó en el césped y fue rápidamente atendido por el médico del PCF. En la enfermería sufrió un segundo desvanecimiento, que ya fue mortal
Página de Diario de Pontevedra del 9 de enero de 1973, en la que se informa sobre el fallecimiento de Berruezo. DP
photo_camera Página de Diario de Pontevedra del 9 de enero de 1973, en la que se informa sobre el fallecimiento de Berruezo. DP

Eran buenos tiempos todavía. Y tanto que sí. Porque el Pontevedra todavía paladeaba el regusto de la élite. Venido a menos y ya con los últimos representantes del "Hai que Roelo" exprimiendo sus gotas finales, el conjunto granate peleaba por frenar la decadencia y mantenerse en Segunda División, al menos a tiro de piedra de regresar a la máxima categoría.

Las Navidades de 1973 habían acabado y el Pontevedra afrontaba el regreso de la competición en penúltima posición. La Boa Vila recibía al Sevilla. Pero nadie sabía lo que prometía ser una tarde mágica de fútbol acabaría covirtiéndose en la página más triste de la historia de Pasarón. Porque en aquel encuentro del domingo 7 de enero, el jugador sevillista Pedro Berruezo se dejó en Pasarón el resto de su vida por delante. Solo tenía 28 años.

Según cuentan las crónicas, corría el minuto 50 de un partido que transcurría 1-0 cuando Berruezo cayó desplomado al césped del estadio. "Cuando Berruezo se desplomó en el campo, primero de rodillas antes de quedar inconsciente, llamó insistentemente "¡Lora! ¡Lora!" (un compañero), momento en el que Norat lanzó la pelota fuera de banda para que pudiese ser atendido", narra el Diario de Pontevedra del martes 9 de enero de 1973, el primer ejemplar que vio la luz tras el trágico suceso -los lunes no había periódico-.

Pedro Berruezo. DP
Pedro Berruezo. DP

Entonces, sin esperar el consentimiento del colegiado, el doctor del Pontevedra, Antonio Dias Lema, saltó al césped para atender al jugador, que se encontraba inconsciente. Rápidamente, los camilleros de la Cruz Roja lo trasladaron a vestuarios.

En la enfermería de Pasarón apareció incluso el asesor religioso del club, el Padre Adrés Pato. Allí estaba también, según apuntó José M. García -en un artículo publicado en AS en el año 2003- el kinesiólogo del Sevilla, que viajó en lugar del doctor de la entidad nervionense al encontrarse este en un acto aquel día.

Mientras, en el exterior el partido continuaba, Berruezo recuperó la consciencia. "Pudo incluso intercambiar unas palabras con el sacerdote", relata la crónica del Diario. Sin embargo, poco después, "exactamente quince minutos más tarde, sufrió otro colapso".

Entonces, cuando llegó la ambulancia, fue trasladado al Hospital Domínguez. Pero nada se pudo hacer ya por su vida. Según cuentan las informaciones, Pedro llegó al centro sanitario ya fallecido.

Causas no aclaradas

Lo cierto es que siempre se ha asociado el fallecimiento de Pedro Berruezo a un fallo cardíaco. De hecho, como causa oficial de la muerte consta esa parada del corazón.

Sin embargo, Isabelo, exjugador del Sevilla que vivió el suceso en primera persona, discrepaba en las declaraciones recogidas por García en su citada pieza: "El médico me dijo que podía tener un pequeño tumor, como un garbanzo, que le pudo estallar. Nos dijo que se podía confirmar con la autopsia, pero le dijimos que no queríamos que abrieran a Pedro. Le esperaba su mujer, embarazada, y no era plan. Ya sabe, cosas de antes. El caso es que el médico de aquel hospital lo comprendió y certificó la defunción por parada infarto".

Fuese cual fuese la causa de su deceso, lo cierto es que Berruezo ya había sufrido previamente episodios similares. En las semanas anteriores se había desvanecido en Alicante y Sabadell. Aunque el más fuerte fue ante el Barakaldo, el 10 de diciembre de 1972, en un partido en el Ramón Sánchez Pizjuán.

"Aunque en la enfermería del estadio se repuso, Berruezo fue hospitalizado aquella misma tarde. Diversos especialistas hicieron toda clase de análisis, radiografías, electrocardiogramas, electroencefalogramas, etcétera, no encontrándose lesión alguna", apuntó el doctor del club hispalense, Leal Graciani, el día de la llegada a Sevilla de los restos mortales de Berruezo.

Tras ser reconocido por más equipos médicos, se concluyó que el deportista podía seguir jugando al fútbol. Así que reapareció, tras dos partidos ausente, el 31 de diciembre.

Así lo vivió Dias Lema

Graciani estaba ausente, pero sí lo vivió en primera persona el galeno del Pontevedra, Antonio Dias Lema. En declaraciones a este periódico en 2003, el médico destacaba que "fue una auténtica tragedia".

"Les pregunté a los compañeros si había sufrido episodios de epilepsia, ellos contestaron que no y rápidamente le dije al entrenador que era grave. Esperamos por la ambulancia en la enfermería. Pero cuando conseguimos llegar al hospital ya no se podía hacer nada por él", lamentaba.

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