El poder de reacción del Pontevedra

El equipo logró responder con prontitud las dos veces que el Compostela se puso en ventaja para acabar sumando un punto clave por el liderato  ▶ El cuadro lerezano ha conseguido puntuar en el 77% de los partidos que empezó perdiendo
Yelko se va con el balón de Nico de Vicente, en el derbi en el Vero Boquete-San Lázaro. ADG MEDIA
photo_camera Yelko se va con el balón de Nico de Vicente, en el derbi en el Vero Boquete-San Lázaro. ADG MEDIA

Apenas habían transcurrido cuatro minutos desde que el colegiado Mazo Maruri indicara el comienzo del partido en el Vero Boquete-San Lázaro cuando Hugo Matos abrió el marcador. Fue como un jarro de agua fría para un Pontevedra que sentía que jugaba en casa cada vez que miraba a los cientos de aficionados que vistieron las gradas de granate.

Pero si el arranque local fue rápido, la reacción visitante también. Superados los primeros diez minutos de juego apareció Charly para devolver la igualdad al marcador. Lo hizo con el empuje de su afición -que, sin duda, ejerció de jugador número 12 el pasado domingo-, pero sobre todo con el espíritu ofensivo que caracterizó al equipo.

El Pontevedra volvió a demostrar que su capacidad de reacción vale puntos para ser líder. Y es que aunque el empate en Santiago de Compostela supo a poco, mantiene a los de Yago Iglesias en lo más alto de la clasificación y dependiendo de sí mismos antes de recibir al Ourense CF. Todo ello gracias a que los granates lograron sobreponerse las dos veces en que el Compostela tomó ventaja en el partido.

Primero con un gol de Charly -a un balón botado de saque de esquina, uno de los valores mejor aprovechados por el equipo el pasado domingo- y después con una genialidad de Dalisson. La realidad es que los lerezanos siguen demostrando que verse por debajo en el marcador no les supone una losa, sino que les hace ir con más ahínco a por el partido.

Los pupilos de Yago Iglesias arriesgaron más que de costumbre en el Vero Boquete-San Lázaro, conscientes de lo que había en juego. Y consiguieron un empate que se suma a la lista de partidos en los que, después de empezar en desventaja en el luminoso, consigueron puntuar. De hecho, en el cómputo general de la temporada el Pontevedra ha conseguido sumar algún punto en el 77% de los partidos que comenzó perdiendo.

Tan solo la Gimnástica Torrelavega en la primera jornada de liga en Pasarón (1-2) y el Zamora en la vigésimo cuarta (1-3) fueron capaces de resistir a la reacción granate. Salvo esas dos derrotas, el conjunto que dirige Yago Iglesias siempre ha conseguido acabar puntuando después de que su rival se adelantara en el marcador.

Con solo 12 puntos por jugarse y después de la contundente victoria del Ourense CF el sábado ante el Coruxo (5-1), el Pontevedra era más que consciente de la necesidad de arriesgar en el Vero Boquete-San Lázaro para obtener recompensa. Una derrota hubiese relegado a los granates a la segunda plaza, por lo que partirían en desventaja en el derbi de Pasarón ante los de Rubén Domínguez. Se necesitaba, al menos, un empate.

Con toda seguridad, este cóctel de ingredientes fue lo que provocó que Yago Iglesias lo apostara todo aún cuando el partido no empezó de la mejor manera ante la SD Compostela. Con Álex González y Benjamín Garay de nuevo en el equipo -no jugaron la anterior jornada, el primero por sanción y el segundo por decisión técnica-, el Pontevedra se plantó en el "verde" con su esquema habitual.

Pero del planteamiento al plan de partido hay diferencia. Y esta se evidenció con el carácter puramente ofensivo al que se acogió el cuadro granate y que no venía siendo tan habitual en los últimos partidos a domicilio. La defensa jugó especialmente adelantada en el Vero Boquete-San Lázaro, lo que le hizo correr riesgos pero también ganar peligrosidad en ataque.

Ante el Compostela destacó especialmente la lectura del balón parado, que si bien supuso uno de los goles en contra -en un córner nuevamente mal defendido-, también se convirtió en un valor que puso en dificultades a la defensa blanquiazul y al arquero debutante, Brais.

Lejos de conformarse con un punto que valía el liderato, el Pontevedra arriesgó en el tramo final: los cambios fueron puramente ofensivos, juntando a Rufo y Charly diez minutos sobre el campo para dar entrada más tarde a un veloz Libasse Guèye. No se llevó los tres puntos, pero el Pontevedra reforzó su identidad.

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