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Juan de Dios Román, un icono del balonmano convertido en pontevedrés de adopción

Juan de Dios Román. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Juan de Dios Román. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
El deportista, que llevó al balonmano español a lo más alto, acabó convirtiendo Pontevedra en su segundo hogar

Pocos lugares produjeron una atracción tan poderosa hacia Juan de Dios Román como las Rías Baixas. El hombre que llevó al balonmano español a lo más alto, el hombre que modernizó las bases de la disciplina en España hasta convertirlo en un país referente a nivel internacional, mantuvo un idilio con Galicia y con Pontevedra.

Sus lazos con la capital de provincia se tradujeron en una estrechísima relación de amistad con el expresidente de la SD Teucro Fernando Gago, que lo recuerda con un nudo en la garganta. "A súa palabra para chamarme era hermano. A nosa era unha amizade con maiúsculas", recuerda el pontevedrés, afectado por la luctuosa noticia después de estar en contacto con la viuda del fi nado, Elvira, en los últimos días.

Fernando Gago: "Pontevedra era o máximo para el. Quedou prendado disto"

La casa de Gago era la casa de Juan de Dios Román. Ambos se conocieron a mediados de los 70 y la proximidad de ambos y su amor por el deporte encajó a la perfección. Cuando Gago presidía al Teucro, su hermano no dudó en echar una mano al club con sus conocimientos, "se sabía de algún xogador ou de algún adestrador, como ocorreu co caso de Goyo Puente. Axudábame a min, pero estaba a axudar ao Teucro". 

Y todo en una ciudad que visitó anualmente en el último cuarto de siglo, en muchas ocasiones acompañado por sus hermanos. "Pontevedra era o máximo para el. Veu cando era adestrador do Atlético de Madrid e quedou prendado co trato que recibiu. Convidámolo, levámolo a Beluso e creou a rutina de vir aquí tódolos veráns. Caloulle fondo a xente de aquí", relata Gago, afectado.

Ambos formaron parte de la Federación. Gago, vicepresidente cuando Juan de Dios era director técnico de la misma. Ambos juntos. Cuando fue secretario de la junta electoral, su requisito para el cargo fue que Gago ocupase la presidencia de la junta electoral.

La relación personal en ese caso sublimó la relación profesional.

Coté Domínguez: "Si hablas del balonmano español tienes que hablar de Juan de Dios. Sino, se queda cojo"

Entre las personas que conoció a Juan de Dios se encuentra Nieves Gamallo, una de las grandes figuras de la promoción del balonmano en la capital. Gamallo encontró su colaboración cuando llevó a cabo los torneos del CB Enxoval, que citaron en Pontevedra a algunos de los grandes equipos de España. "El nos ayudó. Fue siempre un gran colaborador. Era una persona que lo dio todo por el balonmano, con un gran carácter, pero que lo vivía al 100 por ciento", recuerda una de las pioneras del deporte femenino del 40x20 a orillas del Lérez.

"Siempre estaba contagiando conocimientos y nunca dejó de mano el balonmano femenino ni de ayudarlo para que ocupase el lugar que merecía", recuerda Gamallo.

Con Toño Puga coincidió en A Toxa, en O Grove, a comienzos de los años 80. "Daquela falabamos xa de comezar a introdución da preparación física no balonmán".

Nieves Gamallo: "Fue un gran colaborador, afable, cercano. Se hacía querer"

Puga se enfrentó con él en varias ocasiones. "Tiña un carácter moi forte, era moi esixente dentro da cancha, pero cando deixaba de actuar como dicía Fran Teixeira, sempre me trataba moi ben. E moitos beberon dos seus coñecementos, da súa escola", recuerda Puga, que afi rma, al igual que casi todos los conocedores del balonmano, que Juan de Dios Román fue una fi gura capital en la modernización del balonmano nacional.

"Levou ao balonmán español ata as cotas máis altas", argumenta Pillo aportando datos. "Viviu unha época de ouro co Atlético de Madrid, coa selección, co Ciudad Real e de novo coa selección. Pero o que máis destacaría sería a súa capacidade como investigador e mestre do balonmán. Moitas xeracións se nutriron dos seus estudos. Sentou as bases do balonmán moderno, o fundador do estilo español espallado polo mundo": 

E como persoa "era alguén incapaz de non ter relación coa xente de balonmán". De ahí, la proximidad hacia el propio Pillo, al que escribió dos cartas, en los últimos años, una de ellas para felicitarlo por la clasificación para bdel Morrazo Cangas. Su relación con Cangas también fue muy estrecha, como con Manuel Camiña.

Pillo: "Destacaría o seu labor como mestre e investigador. Del beberon moitos técnicos. Foi o creador do estilo español que hoxe está espallado polo mundo"

Otro de los hombres de su máxima confianza fue José Luis Pérez Ouro, ex presidente de la Federación Galega. "Non naceu en Galicia, pero podería", asegura el vigués. "Era un profundo coñecedor do balonmán galego". 

Una relación personal de tres décadas se afianzó en las últimas dos, en las que Pérez Ouro fue un baluarte durante la presidencia de la Federación Española de Juan de Dios. "Levantouna. Foi quen de limpar unha débeda de 600.000 euros e ademais sentou as bases das estruturas deportivas". 

Un genio unido a Pontevedra, un profesor, el gran hombre del balonmano moderno español. Descanse en Paz.

Formar a jóvenes
A lo largo de su trayectoria Juan de Dios fue un colaborador habitual de Diario de Pontevedra. En febrero de 2009 escribió este artículo con motivo del número 300 del HQR!Básico:

La relevancia que adquiere el deporte viene dada por un cúmulo de factores que en su conjunto generan una modalidad muy practicada, a nivel cuantitativo, y bien estructurada, a nivel cualitativo. Podemos decir que el primer paso está en las escuelas de iniciación y promoción deportiva, que en general se ponen a disposición de aquellos niños que desean iniciarse en la modalidad deportiva. A este hecho debemos sumarle el aporte del deporte escolar, ya que los centros de estudios se convierten en el principal núcleo de convivencia de los jóvenes, siendo la plataforma idílica para iniciar la práctica deportiva.

Estas dos bases son fundamentales en la fase de captación de futuros deportistas, siendo entonces cuando los clubes, entidades que aportarán los procesos de mayor formación y perfeccionamiento, deberán recoger los frutos de aquel semillero de iniciación.

Sirva como ejemplo el ímprobo esfuerzo que realiza en este aspecto la Federación Galega de Balonmano, coordinando los distintos programas de promoción puestos en marcha por la Deputación de Pontevedra, que están brillando por la rentabilidad social que supone incorporar a nuestro deporte un creciente número de jóvenes practicantes.

Este formato, al que ojalá se adhieran el mayor número de diputaciones y organismos oficiales, puede suponer una mejora sustancial para el desarrollo del balonmano, ya que el principal hándicap con el que muchas modalidades chocan en la actualidad es la gran oferta deportiva y de ocio disponible, así como la pérdida de presencia en muchos centros escolares.

En mi calidad de presidente de la Real Federación Española de Balonmano, y sin obviar mi pasado como entrenador, sólo puedo mostrar mi gratitud ante estas iniciativas, animando a sus responsables a seguir denodadamente en este arduo camino, ya que los brillos del futuro se recogerán del trabajo realizado en el presente, y todo apunta a que los pasos que se están dando en la actualidad, con coherencia y entrega, van en la mejor dirección.

Si además contásemos con el altavoz de los medios de comunicación para hacer partícipe a la sociedad de as múltiples bondades que el deporte en general, y el balonmano en particular, aportan a nuestros jóvenes –considerando la práctica deportiva como un elemento formativo para las personas–, conseguiríamos el objetivo último de quienes regimos los órganos de gestión: crear una sociedad mejor, más sana y más humana.

 

Ba-lon-ma-no
Hay figuras inmensas, cuya marcha deja un vacío absolutamente imposible de ocupar, tanto que es mejor no intentarlo. Juan de Dios Román está en esa categoría.

Él era el balonmano hecho persona. Era tan consciente de su trascendencia que no tenía ningún problema en acceder a cualquier tipo de invitación que tuviera el objetivo de promocionar su deporte y daba igual si la propuesta venía del dirigente más reconocido o de un niño de trece años que lo quisiera entrevistar. Así era él, pegado siempre a una bolsa.

La marcha de Juan de Dios deja un vacío enorme no solo en el balonmano sino en el deporte español en general. Hay pocas figuras tan amplias como la suya. Entrenador, pedagogo, comentarista e incluso hasta dirigente, aunque en esa faceta no se sintiera cómodo, pero su sentido de la responsabilidad le hizo liderar el cambio que solo él consiguió, porque alrededor suya se alinearon todos los que consideraban que la Federación necesitaba un relevo en su liderazgo.

El cáncer que padecía le impidió venir a su querida Pontevedra para presenciar el Mundial júnior de 2019. Lo siguió desde su casa con el recuerdo de lo que vivió in situ tres décadas atrás. Se sentía tan responsable con su legado que en la víspera del fatídico partido de octavos entre España y Francia recurrió a este Diario para hacerle un último favor a su balonmano. Tirando de recuerdos apeló al orgullo de aquella afición a la que un día bautizó como la mejor de España y ella no le falló porque el Municipal volvió a llenarse. 

Juan de Dios Román, un icono del balonmano convertido en...
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