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El primer viaje Diego Dadín

Diego Dadín. DAVID FREIRE
Diego Dadín. DAVID FREIRE
Una lumbalgia de Jaén le acercó a Ibiza. Y finalmente, a sus 18 años, Diego Dadín pudo cumplir el sueño de estrenarse en una convocatoria con el primer equipo. El meta, todavía juvenil, cuenta su primera experiencia en el fútbol semiprofesional con un club al que llegó hace dos temporadas por ambición, tras toda una vida en el Portonovo

Cuando el pasado jueves por la noche el director deportivo del Pontevedra, Roberto Feáns, le comunicó que debía ir a entrenar el viernes, Diego Dadín (Sanxenxo, 2001) empezó a hacerse a la idea de lo que estaba por venir: iba a ser uno de los 17 futbolistas que viajasen a Ibiza representando a uno de los equipos con más historia del fútbol español.

La fuerte lumblagia que atacó a Brian Jaén, habitual portero suplente en el primer equipo, le despejaba el terreno como el habitual tercer meta que es. Beneficiado por sus condiciones y por el hecho de que el filial cuente con dos porteros mayores de 23 años, es ya uno más entre la plantilla que entrena día a día a las órdenes de Carlos Pouso (y que antes lo hacía con Luismi y Jesús Ramos). Por ello, su nombre era el siguiente en la lista. Y le tocó la oportunidad de viajar con la expedición granate, justamente en una de las travesías más largas, con escala de ida y vuelta y cuatro aviones para ir a Ibiza y volver a casa.

"Roberto Feáns me dijo que no hiciese planes este fin de semana, que seguramente me tocase ir a Ibiza. Me lo tomé bien, con ilusión", apunta Dadín, que a sus todavía 18 años (cumplirá 19 en enero) todavía demuestra que no está acostumbrado a hablar en público y al que el rubor por hablar de uno mismo le puede.

Hace dos años, el joven decidió dejar atrás toda una vida ligada al Portonovo, su equipo de siempre y en el que milita su hermano Iván (tiene siete años más y está en el primer conjunto arlequinado) para cumplir el sueño de "jugar en División de Honor Juvenil". Era su segundo año en la última etapa de formación y ya sin un referente que le podía tapar el hueco como Coke Carrillo en el equipo pontevedrés (fichó por el Barcelona aquel verano), apostó por cambiar de aires y aceptar la oferta de un club que le llevaba años llamando.

Así, Dadín pudo cumplir su sueño de jugar en la máxima categoría del fútbol juvenil. Y aunque la temporada no fue fácil, con la modificación en el banquillo "el equipo cambió de tendencia y estuvo a punto de salvarse".

"Cuando vamos a embarcar todos llevamos el billete en el bolsillo de fuera de la mochila. Pues Manu lo vio y me lo cogió sin que yo me diese cuenta"

Mientras se ilusionaba con una permanencia que le hubiese permitido cerrar su etapa formativa al máximo nivel, Dadín comenzó a dar sus primeros pasos con el primer equipo. El curso pasado, los técnicos lo requirieron tanto a él como a Cristian Mihai durante las sesiones de una semana. Pero fue algo "puntual". Hasta que este verano el club le requirió para la dinámica del primer equipo y ya empezó a vivir de verdad el día a día del primer equipo granate. "Comencé la pretemporada y desde entonces aquí sigo. ¿El recibimiento? Fue bueno. Al final siempre empiezas pegándote más a los jóvenes y yo en esos primeros días lo hice con los gemelos Barbeito, que ya los conocía", recuerda.

Pero Juan y Jesús se marcharon y el joven Diego, aún con su carácter tímido, tuvo que hacerse un hueco en un vestuario de hombres. Al principio le costó, pero cada día se encuentra más integrado, apoyado por veteranos y también noveles como Rivera o Santi Figueroa, que hace nada eran como él, o López, a caballo entre el primer equipo y el filial.

LA EXPERIENCIA. Tras muchos meses en la sombra, entrenando de lunes a jueves con los mayores y bajando el viernes con sus compañeros juveniles, a Dadín le tocó el premio de estrenarse con un billete a su nombre como futbolista de la primera plantilla granate. "No hay nada excesivamente nuevo, porque ya el año pasado tuvimos algún viaje largo. En Santander nos quedamos a dormir. Esto fue muy similar e incluso menos pesado porque vas cómodo en avión", señala.

Sin embargo, el avión fue uno de sus quebraderos de cabeza. Y no por la "falta de costumbre" a volar, sino por la "novatada" que le quiso jugar Manu Barros, el fisioterapeuta del club. "Cuando vamos a embarcar todos llevamos el billete en el bolsillo de fuera de la mochila. Pues Manu lo vio y me lo cogió sin que yo me diese cuenta. Cuando fui a cogerlo y vi que no estaba, imagínate el susto que me llevé. ¡Pensé que me quedaba sin viajar!", apunta con una sonrisa el sanxenxino. Finalmente, el preparador físico, Miguel Arcos, fue quien intercedió y le devolvió el pasaje para evitar que el susto se convirtiese en algo más y se quedase en una anécdota.

"Tengo que estar muy agradecido a mis padres", recalca el sanxenxino

Una vez en Ibiza, Diego se juntó a Santi en la habitación, aprovechando que Mejía, compañero habitual del pontevedrés, no viajó. Y llegó el día del partido, en el que Dadín sintió un cosquilleo diferente al habitual. "No sabría explicarlo, pero sí que sientes más "respeto"", expresa.

Finalmente, el meta siguió todo el encuentro desde el banquillo. Por lo tanto, sus amigos de toda la vida no pudieron verlo a través de la televisión. "Estaban pendientes y a doble pantalla, porque Lauti (Celta B) también está en la pandilla y jugábamos a la misma hora", explica. "Obviamente me hubiese gustado debutar, pero no por una desgracia. Cuando lo haga, quiero que sea por méritos propios", explica Diego antes de posar para la foto con una mochila cargada con su primera experiencia con el Pontevedra "de verdad".

Ahora, el cancerbero tiene claro que debe seguir aprendiendo ("tener a Edu a tu lado es un privilegio") y esforzándose, como hace su familia cada día para que siga avanzando hacia su sueño. "Tengo que estar muy agradecido a mis padres", recalca el sanxenxino, ya que su progenitor se levanta todos los días para llevar a Diego a entrenar y, en muchas ocasiones, lo va a recoger. "A veces ya cojo yo un autobús de vuelta en Pontevedra para no hacerlo venir desde Portonovo", señala. Son los gajes del oficio de quien es tan joven que todavía apenas ha tenido tiempo de sacarse el carné de conducir. Está en proceso, a la vez que prepara las pruebas de acceso a al ciclo de Enseñanza y Animación Sociodeportiva (antiguo TAFAD). Quiere vincular su vida al deporte. Por el momento, él ya se ha vinculado al PCF con su primer gran recuerdo en el gran fútbol.

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