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32-28. Un quebradero de cabeza menos

Carlos Álvarez fue el mejor del partido. GONZALO GARCÍA
Carlos Álvarez fue el mejor del partido. GONZALO GARCÍA
El Cisne, con poco interés en el torneo, queda apeado de la Copa del Rey ante el Sarriá y puede centrarse en el campeonato liguero de Plata que es su principal prioridad

Uno de los productos más apreciados en la ribera del Ter es su vino. Es esta una comarca con fama de buenos caldos, que siempre agradan a paladares expertos. Sin embargo, el trago tomado el sábado por el Cisne no pudo dejar regusto más amargo después de caer apeado en la primera ronda de la Copa del Rey. Un castigo muy duro tras afrontar un largo viaje a Sarrià de Dalt, no ajeno a imprevistos en forma de retrasos en el vuelo (el conjunto pontevedrés llegó con dos horas de retraso a barcelona y el partido empezó 30 minutos tarde), para vivir un envite que debía abrir a los muchachos de Jabato las puertas para recibir a un plantel de la máxima categoría del balonmano nacional.

El combativo Sarrià de Josep Espar desató la fiesta local con una brillante actuación frente a una plantilla que acusó el cansancio y ofreció la peor versión dentro de un inicio de temporada brillante hasta el apagón de este sábado.

No fue fácil. Y es que ya en los primeros minutos, el cuadro lerezano se estrelló contra la muralla local, un 6:0 defensivo muy amplio que dificultó las conexiones con los extremos y muchos problemas a la hora de dominar en los seis metros. Del resto se encargo el brazo ejecutor de Teixidor, un lanzador impenitente cada vez que la primera línea de la escuadra pontevedresa mostraba alguna fisura (7-4, min. 10).

Se notó la falta de frescura en las piernas de la formación cisneísta, con muchos problemas para salir al galope después de robo y pequeños desajustes en el marcaje que dieron facilidades a un rival muy rocoso. Y es que si por algo se precia el pabellón del equipo sarrianenco es por ser un fortín donde cada ventaja es un diamante a extraer a base de paciencia y sacrificio. Sin embargo, los muchachos de Jabato demostraron, otra noche más, su excelente estado de forma para acometer la remontada a base de movilidad y buenas decisiones. La firmó Carlos Álvarez en una contra finalizada desde el extremo (11-12, min. 24).

Pese a ello, el Sarrià no dio muestras de torcer la cara al encuentro. Ya antes del descanso anotó un parcial 3-1 que colocó las tablas. Mismo camino demostró el siete dispuesto por Josep Espar en la reanudación, con una defensa muy agresiva que no permitió nunca una buena circulación del balón. Al buen trabajo colectivo se sumó la actuación bajo los palos de Biosca para desesperar, por momentos, a un ataque demasiado espeso.

Rebasado el ecuador de la segunda mitad, el cuadro local tomó una peligrosa distancia de tres goles en el marcador generada por los problemas en el balance defensivo del equipo lerezano. Decir que se echó en falta la figura de Jorge Villamarín es un quedarse muy corto. El armazón defensivo se sintió huérfano ante la lesión del veterano guardameta, sin duda una de las principales razones del brillante inicio de temporada de los pupilos de Jabato.

La última fase del pulso se dibujó con un intercambio de goles y golpes que los bravos jugadores del Sarrià no rehuyeron en ningún momento. Buscó Jabato en su banquillo soluciones a la eliminación que se confirmó solo unos instantes después. Cargado de energía y envalentonado por su público, el Cisne fue, por momentos, zarandeado ante un plantel local que se tomó la victoria como una gesta mayúscula ante uno de los grandes cocos de la categoría.

FICHA TÉCNICA
Árbitros: Árbitros: Buchón Perea (Comité madrileño) y Martín Delgado (Comité catalán). Excluyeron a Ballester y Portulas por el Sarrià y por el Cisne a Preciado, Lysak y Arboleya. Amonestaron con tarjeta amarilla Pararols e Iván Calvo.

Marcador cada cinco minutos: 3-3, 6-4, 8-6, 9-8, 11-13, 14-14 (descanso) 18-17, 21-20, 24-233, 26-22, 28-25 y 32-28 (final)

Incidencias: Partido correspondiente a la primera eliminatoria de la Copa del Rey jugado en el Pabellón Deportivo de Sarrià de Dalt. 250 espectadores.

32-28. Un quebradero de cabeza menos
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