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El regreso de la guerrera

Raquel Sineiro durante un encuentro antes de la lesión. CEDIDA (XOEL GIL)
Raquel Sineiro durante un encuentro antes de la lesión. CEDIDA (XOEL GIL)
La lateral se encuentra con "muchas ganas" pero sabiendo que será "un año de transición"

Una enamorada del 40x20 y una jugadora sin miedo a nada sobre la pista. Así era Raquel Sineiro antes de que en diciembre del 2018 una lesión de rodilla se cruzase en su camino y, de que aquello que a priori se diagnosticó como un esguince, se convirtiese en una rotura de ligamento y menisco que debido a las complicaciones que se encontró en el camino la mantuvo alejada de las pistas algo más de dos años. Ahora la lateral meañesa se reincorpora al equipo de su vida para afrontar una temporada que considera que será de "transición a nivel personal".

"Estoy con muchas ganas, pero también un poco a la expectativa de como va a ser la temporada, creo que será de transición para volver a coger confianza ya que son dos años sin tocar pista, con una operación de por medio y con una rodilla que me dio bastante lata", asegura la propia Sineiro que es consciente de que no podrá empezar al 100% si no quiere dar un nuevo paso atrás.

A día de hoy se siente bien, pero tiene claro que la cabeza es muy importante para este último paso del proceso ya que "antes no tenía miedo en la pista, me daba todo igual y llevaba golpes por todos lados, pero ahora sé lo que es romper y pasar por quirófano", una experiencia por la que no quiere volver a pasar y que le hace "ser consciente de que no puedo empezar al 100%. Me lo voy a tomar con calma, ir despacio ya que las ansias nunca son buenas y prefiero empezar poco a poco y jugar más años que volver a pasar por esto".

DOS AÑOS DE CALVARIO. En diciembre de 2018 comenzaron algo más de dos años en los que la lateral meañesa lo pasó "horrible". Sineiro nunca había tenido una lesión de tal magnitud y la sensación de no poder jugar le hizo incluso dejar de acudir a los encuentros de su equipo ya que "pensaba que me faltaba mucho para estar en la pista y lo pasaba mal".

Después de visitar a un traumatólogo se dio cuenta de que su lesión podía ser grave

En un principio se diagnosticó como un esguince, pero "pasaron los meses, me volví a hacer daño, el tiempo seguía pasando" y decidió acudir al traumatólogo, el cual "me dijo que seguramente fuese el ligamento", momento en el que Raquel se dio cuenta de que la cosa podía ser grave.

Corría por aquel entonces el año 2019 pero una serie de inconvenientes y la llegada de la crisis sanitaria retrasaron todavía más una operación y una recuperación que se convirtió en un auténtico calvario. "Cuando me confirmaron la operación fue en marzo de 2020, antes de la pandemia, y me pusieron fecha para el mes de abril", explica Sineiro que vio retrasada la operación por la cuarentena y no pasó por el bisturí hasta junio del 2020, momento en el que comenzó la rehabilitación.

Durante los últimos meses la jugadora del Asmubal fue recuperando la ilusión y la fuerza, incluso para volver al pabellón, pese a que "el menisco me dio dolores e inflamaciones ya que, debido a mi edad, en vez de quitármelo decidieron reconstruirlo y eso me dio problemas. Sin embargo el ligamento no me dio ninguno».

Ahora esas molestias apenas existen, los dolores se convirtieron en ganas, Raquel Sineiro acaba de renovar su relación con el club de su vida, el Asmubal Meaño, y se prepara para regresar a su hábitat natural, ese 40x20 que tuvo que abandonar hace dos años y al que le restan semanas para volver.

Problemática | El seguro denegó la resonancia
Si hubo un impedimento en el camino de Raquel Sineiro hacia la recuperación fue la negativa del seguro médico a realizarle la resonancia que confirmaría la rotura, después de que el propio traumatólogo del seguro fuese el encargado de pedirla. Una historia similar a la del jugador teucrista Marko Dzokic que lleva meses esperando una operación de menisco que la mutua ha denegado alegando "una dolencia previa".

La jugadora del Meaño, en su momento, perdió varios meses en su recuperación al decidir acudir a la Seguridad Social, donde los plazos para realizar las pruebas y recibir los resultados son mayores.

En el caso del teucrista continúa peleando para que sea la mutua quien acepte la operación para no tener que jugar con dolor, como hizo en los últimos meses, o buscar una alternativa más costosa o lenta, como acudir por privado o por la seguridad social.

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