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Una rivalidad que también une

Nacho y Álvaro, con prendas del Oviedo y del Sporting respectivamente. DAVID FREIRE
Nacho y Álvaro, con prendas del Oviedo y del Sporting respectivamente. DAVID FREIRE

Nacho López y Álvaro Bustos, los dos asturianos de Pontevedra, salieron del Oviedo y el Sporting, canteras enemigas ► La relación de compañerismo también se forja en base a piques

PONTEVEDRA. Pocas cosas unen más que la tierra. Sobre todo, si se está lejos de ella. Dicen que los asturianos se pueden llevar mal entre ellos dentro de la comunidad, pero cuando salen de ella, los recelos se convierten en amistad. Precisamente en ese proceso se encuentran Nacho López y Álvaro Bustos, veterano y novel en el vestuario del Pontevedra. Enemigos en Asturias, potenciados por la enemistad futbolística, y ahora compañeros vinculados por una mística especial en la Boa Vila.

Nacho nació en Oviedo hace 31 años. Álvaro lo hizo en Gijón ocho después, en 1995. Uno y otro comenzaron practicando fútbol como un "hobby". Cada uno, en el equipo de su ciudad, los dos grandes núcleos de Asturias, que se miran por encima del hombro con recelo, siempre pendientes uno del otro. La rivalidad entre habitantes de cada una de las villas es grande, y en el fútbol se magnifica todavía más. No hay nada peor que el hecho de que te gane el eterno enemigo. Y eso es algo que maman los jugadores desde pequeños.

Precisamente esa rivalidad es la que mantienen, ya solo como aficionados, pero es la que también les une a través de los "piques". Así, el más veterano saca pecho por la situación actual del Oviedo, mejor posicionado que el Sporting en Segunda. Mientras, el joven recuerda cuando él militaba en el filial rojiblanco y las victorias ante el primer equipo ovetense eran habituales: "Les ganamos 0-4 en El Tartiere y en El Molinón 4-1". Ante ello, Nacho sentencia que su paisano "solo se acuerda de los triunfos" y apela al 3-1 de la temporada 2014-2015, la única vez en la que los actuales compañeros se enfrentaron con sus equipos del alma.

ALTOS Y BAJOS. Por aquel entonces, Nacho iniciaba su tercera etapa en el Oviedo (acabó en ascenso a Segunda), tras jugar de azulón hasta juveniles y regresar luego en los años de Tercera. "Aquellos años fueron duros. Lo viví como aficionado y luego como jugador. Nos tocó aguantar el chaparrón. Íbamos a jugar contra equipos de barrios de Gijón y se reían de nosotros", rememora López.

Por su parte, Bustos también guarda en la memoria momentos buenos y otros no tanto de su etapa como sportinguista. Con la rojiblanca llegó a ser internacional en varias categorías inferiores de la selección española. Era uno de los futbolistas más prometedores de Mareo. Pero entonces, cuando su salto al primer equipo se estaba cocinando, llegaron las lesiones. Primero en la rodilla izquierda (marzo de 2013). Luego, en la derecha (noviembre de 2014).

"Iba con una trayectoria muy buena para quedarme en el primer equipo. Las lesiones me truncaron un poco, pero en mi último año vinculado al club salí cedido al Mirandés y estuve muy bien en Segunda División. Le debo mucho al Sporting, siempre será mi casa y quizá me queda la espina clavada de no haber podido jugar el derbi 'de mayores'", recalca.

Nacho López y Álvaro Bustos se enfrentaron en Oviedo-Sporting B de la temporada 2014-2015, que acabó 3-1 para los azules

Precisamente el pasado miércoles se disputó el derbi de filiales (aplazado hace unas fechas), con victoria 2-0 para el Oviedo B. El de los grandes se jugará dentro de tres jornadas. En la ida, el equipo de la capital asturiana derrotó a sus vecinos en casa por 2-1. "Esperemos que sigan las cosas como están hasta ahora y podamos volver a ganar", comenta Nacho. Mientras, Bustos admite que no estaría mal ver junto a su compañero el partido de rivalidad asturiana: "Pero no nos llevaremos muy bien durante esos 90 minutos".

Sin embargo, esta relación discordante solo se dará durante el encuentro de sus equipos del alma, ya que en el día a día, ambos asturianos se apoyan tanto dentro como fuera del campo. "Fui de los primeros en acercarme a él, ya no solo por ser paisano, sino porque yo soy uno de los veteranos. Al final, tenemos algo que nos une y así es más fácil. Aunque sea para picarnos", apunta López.

Por su parte, Bustos reconoce que el vestuario granate "es muy familiar" y el hecho de que la gran mayoría sean gallegos, asturianos o cántabros "ayuda". "Me han tratado muy bien desde el principio", dice.

El extremo zurdo asegura que tras sufrir en Majadahonda por no jugar, ahora es "feliz" en el Pontevedra, con el que espera llegar al play-off. El mismo objetivo que tiene Nacho López. Porque las rivalidades unen, pero el escudo común todavía más.

"El año pasado las semanas eran tensas; ahora todo es bueno"

"El año pasado las semanas eran tensas; ahora todo es bueno" Nacho López llegó hace poco más de un año a Pontevedra. Y en ese tiempo, ha vivido dos realidades totalmente contrapuestas. "Este año no está teniendo nada que ver con el anterior. La temporada pasada fue difícil. Eran semanas muy tensas en lo emocional, sobre todo cuando perdíamos. Ahora es todo lo contrario. Nos llevamos todos genial y se respira ilusión", destaca el ovetense.

Precisamente el rival del próximo domingo recuerda al Pontevedra del pasado curso. El Burgos comenzó con el objetivo de meterse en el playoff, pero los malos resultados le han colocado en la zona baja. "Es un caso parecido. Las exigencias eran demasiado elevadas y el grupo no acabó de funcionar. Te metes en esa mala dinámica y después es difícil salir", apunta López.

El choque del domingo será especial para Nacho, que volverá a encontrarse con Cervero. "Es un mito del ‘oviedismo’. Un excompañero y un amigo muy especial. Hablo todas las semanas con él. Aunque no esté marcando muchos goles, es un pedazo de futbolista y está haciendo muy buenos partidos. Por desgracia, lo vamos a tener que sufrir", destaca.

López coincidió con Cervero en los años de Tercera. También la temporada del ascenso a Segunda y la posterior, ya en la categoría de plata. Pero el punta coincidirá con otro viejo conocido: Luismi Areda. El actual técnico del PCF compartió vestuario con Diego cuando éste empezaba en el equipo azul.

Quienes no coincidieron, aunque por poco, fueron Luismi y Nacho. Cuando el ahora entrenador jugaba en el primer equipo, el lateral era juvenil. "Hablamos mucho de eso. Recuerdo que fui a Ávila a ver un play-off y él estaba en el campo", asegura.

Bustos, casi descartado
De cara al partido, quien está prácticamente descartado es precisamente Álvaro Bustos. El extremo sintió molestias en su gemelo durante el entrenamiento del miércoles y ayer no participó en la sesión.

Su dolencia estaba pendiente de pruebas, ya que aunque en principio parecía una sobrecarga, no se descarta que pueda padecer algo más grave.

 

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