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"AQUELLOS JUGADORES ÉRAMOS COMO HERMANOS"

"Ser líderes con gol mío fue algo increíble"

Odriozola posa con una imagen de su etapa como jugador del Pontevedra
Odriozola posa con una imagen de su etapa como jugador del Pontevedra
José Miguel 'Pepín' Odriozola es un mito dentro de un equipo de leyenda, que vestido de granate enloqueció a un pueblo. Hace casi medio siglo (se cumple el sábado) marcó un gol que supuso el liderato en solitario en Primera y que pertenece a la memoria colectiva de una ciudad porque su recuerdo pasa de generación en generación

CON 23 AÑOS José Miguel Odriozola (Santander, 1941) llegó al Pontevedra en busca de los minutos que no tenía en el Valencia. Aquí los encontró, pero también se topó con la gloria al formar parte de un equipo que marcó una época, porque además de los triunfos, alcanzó algo que está al alcance de muy pocos, la eternidad. Esa que permite recordar sus hazañas aunque haya pasado medio siglo. Una de ellas es liderar en solitario la Primera División gracias a un triunfo sobre el Atlético de Madrid (28 de noviembre de 1965) con un gol suyo.

Si le pregunto por el 28 de noviembre de 1965, ¿qué recuerdos le vienen a la cabeza?

¡Que ganamos al Atlético de Madrid y nos pusimos primeros! Eso es inolvidable. Podrá pasar todo el tiempo que sea que es imposible no acordarse de todo lo que vivimos, un partido excepcional en el que conseguimos una victoria que nos sirvió para auparnos al liderato. Para el Pontevedra conseguir eso era más que una hazaña porque el club era el que era, tenía los recursos económicos que tenía y la ciudad era pequeña en comparación con Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla… Además, el liderato no llegó en la primera jornada, sino que ya había transcurrido un buen tercio de la competición (fue en la 11ª jornada) y tenía más mérito.

"El mérito del gol es de Neme que hizo una gran jugada. Lo vi muy fácil porque era solo empujarlo (el balón)"

¡Líder y con un gol suyo!

El gol siempre es el gol, y más para un delantero, pero para eso teníamos a Neme, que marcaba más (fue el cuarto máximo goleador de la liga en esa temporada). Yo alguno he metido, y la verdad es que ese fue muy especial, porque que tu equipo gane a un conjunto como el Atlético de Madrid con un tanto tuyo es muy especial y más si después ese triunfo significa ser primero.

A lo largo de su carrera marcó 36 goles (15 con el Racing de Santander y el Mestalla y 21 con el Pontevedra) en Primera y en Segunda, pero, ¿fue el que anotó ante el Atlético de Madrid el más importante de su carrera?

Ese y uno con el Racing, y encima los dos contra el Atlético de Madrid. Se me daba bien (se ríe). El primero fue con el Racing cuando debuté en Primera División (temporada 60-61, con 19 años) y ganamos también 1-0 con un tanto mío. Fueron los dos más especiales, aunque el del Pontevedra se recuerda más.

Hablamos del Atlético de Madrid sin darle demasiada importancia, pero en aquel entonces era el mejor equipo de España y acabó siendo campeón de liga.

¡Era un equipazo!, con jugadores extraordinarios como Luis Aragonés, Ufarte o Collarte. Estábamos en un momento álgido porque nadie nos ganaba. Llevábamos una trayectoria muy alta. La pena es que el liderato nos duró poco porque a la jornada siguiente perdimos contra el Espanyol (2-0). De verdad, era un equipo bárbaro con jugadores muy buenos. Collar era una máquina, estaba el negrito, Jones, Peiró (en el partido contra el Pontevedra ya no estaba en el equipo colchonero), Aragonés, que la pegaba muy bien... Esa alineación asustaba, pero a nosotros no. Aquel equipo no temía a nadie desde la temporada anterior. Marcel (Domingo) nos había inculcado que el que quisiera ganarnos tenía que derrotarnos. No nos rendíamos tan fácilmente. ¿Sabe una cosa…?

¿Qué?

Que aunque nos durara solo una semana fue bonito porque lo podemos recordar. Si usted me está entrevistando es porque hicimos algo inolvidable, una hazaña para todos nosotros.


¿Se acuerda de cómo fue el gol?

Eso no se olvida. Vallejo, otro fenómeno, cogió el balón en el centro del campo y le metió un balón excepcional en profundidad a Neme, que le pegó fuerte, y este rebotó en el palo y yo solo tuve que meterlo.

¿Cuando el balón dio en el palo ya sabía que iba a marcar?

Es que lo vi muy fácil. Si fallo eso, me matan (se vuelve a reír). El gol es de Neme, que es el que hace la jugada. Ya tenía que haber entrado (el balón) con el lanzamiento de Neme. Lo complicado lo hice yo. Pero bueno, una de las virtudes de un delantero es saber estar en el sitio adecuado. Nuestro lugar natural es el área y aprovechar todos los rechaces posibles.

"Es curioso, los dos goles más importantes de mi vida se los marqué al Atlético de Madrid"

Mes y medio antes habían sido líderes, pero ¿después de ganar al Atlético de Madrid fue más especial?

Sí, porque en la primera ocasión (fue el 10 de octubre tras ganar en Pasarón al Sabadell) estábamos empatados a puntos con varios equipos (tres más: Atlético, Real Madrid y Valencia) y en esta ocasión éramos nosotros solos con un punto de ventaja sobre el Atlético, que era el segundo. Éste fue muy especial porque el partido fue legendario. Había una euforia extraordinaria en toda la ciudad, porque ganamos al equipo que era primero y uno de los favoritos para conquistar el campeonato. Fueron días absolutamente inolvidables. En todos los sitios se hablaba de fútbol y éramos héroes. ¿Sabe? Lo que pudimos hacer bien, lo hicimos, por eso nos recuerdan.

Para los que tuvimos la desgracia de nacer después de ese día y hemos vivido con el recuerdo de lo que nos contaban nuestros padres, dígame que era ser futbolista del Pontevedra en esa época.

¡La leche! Aquel equipo marcó una época y todo el mundo nos quería. No solamente en la ciudad sino en todos los sitios, pero yo creo que no solo por las victorias, sino por el comportamiento del equipo. Yo pasé allí (vive en un pueblo a 12 kilómetros de Santander) seis años fenomenales, los mejores de mi carrera futbolística. Lo viví todo. Ascendí tras el descenso y después pasé cinco años en Primera División y me fui por la lesión.

Aquel equipo fue subcampeón de invierno y terminó séptimo, ¿hubo relajación en la segunda vuelta?

No sé si nos dejamos ir o es que bajamos nosotros. Teníamos que darnos cuenta de que el Pontevedra no tenía equipo para estar en esas posiciones. Eso fue casi un milagro. Al final pagamos un poco el cansancio, porque de los que jugábamos los más jóvenes éramos los extremos, Fuertes y yo. Los demás se fueron haciendo mayores. Ese fue el problema. No se renovó a tiempo. Creíamos que íbamos a ser siempre los mismos y no, porque los años pesan.

"No podíamos dar dos pasos seguidos en la calle, pero era todo precioso porque nos querían mucho"

Una vez me dijo Eduardo Calleja que ser futbolista del Hai que roelo! era como ser estrella de rock por los autógrafos que firmaban.

Es que todo el mundo nos quería. No podíamos dar dos pasos seguidos en la calle, pero era todo precioso porque nos querían mucho. En aquellos momentos todo el mundo te saludaba porque todos te conocían. ¡Daba gusto! Sabíamos que estábamos haciendo feliz a mucha gente y la prueba está en que 50 años después la gente sigue hablando de nosotros.

El Pontevedra pasó de ser el rey de los unos (porque en Pasarón siempre era un 1 en la Quiniela) a ser el ¡Hai que roelo!, ¿la grandeza de aquel equipo la comienza a construir Marcel Domingo?

Él es el culpable de todo. Fue el que armó todo. Era un entrenador extraordinario. Esa temporada (la 64-65 en Segunda División) fue en la que nos encontramos todos los jugadores. Fue haciendo un equipo perfecto e inculcándonos todos sus valores. Acopló a todos los futbolistas. El que lo cogió después (el entrenador siguiente fue Juan Otxoa) lo tenía todo hecho. Los dos más grandes fueron él y Héctor Rial.

Usted es de la misma opinión que muchos jugadores del Pontevedra. ¿Por qué Marcel Domingo y Héctor Rial les marcó tanto?

Eran muy buenos en todos los sentidos. Además de buenos entrenadores eran compañeros, nos entendían perfectamente y sabían estar siempre. Todos formábamos parte de una familia. No había diferencias. Eran realmente buenos. Habían sido futbolistas importantes y nos sabían llevar bien. Mire, ¡hasta los suplentes estaban contentos!, y eso es muy complicado, y más porque en esa época no había cambios.

"El culpable del ¡Hai que roelo! fue Marcel Domingo. La temporada anterior construyó un gran equipo. "Rial (Héctor) también era un fenómeno. Un entrenador excepcional porque además era una gran persona""

Sin embargo, Rial y Domingo tenían personalidades muy diferentes.

Sí. Marcel (Domingo) era más serio, más recto. Él vivía en el Hotel Universo (donde ahora está Zara mujer) y cuando terminábamos de jugar nos decía “vayan ustedes a la pensión, dense un baño tranquilos, cenen y luego vienen conmigo al hotel para tomar algo”. En el Boite (discoteca) tomábamos unas copas. ¡Era un fenómeno! Yo estaba soltero por aquel entonces y una vez de allí nos llevó a Vigo al cabaret en su coche, pero al volver nos dejó muy claro que a las nueve de la mañana, al entrenamiento y a sudar. Y le digo que sudábamos lo que habíamos bebido. Se sudaba mucho porque él trabajaba mucho. ¡Vaya palizas nos daba! Héctor Rial era más tranquilo.

Compáremelos con entrenadores actuales.

Marcel (Domingo) era como el del Atlético (Simeone). Era muy parecido a él. Sus equipos eran aguerridos, peleones, era ir siempre con el cuchillo en los dientes. Rial (Héctor) era más fino. Yo lo compararía con Marcelino, el del Villarreal.

Marcel Domingo solo estuvo una temporada.

(Interrumpe al periodista) Porque se enfadó con el presidente. Estábamos ascendidos y jugábamos con el Orense, que luchaba por no bajar, y el presidente le recomendó que usara a los suplentes y se negó. Le dijo claramente que tenían que jugar los titulares. Nadie se podía relajar. Él era así. No aceptaba influencias y quería ganarlo todo.

Le quería decir que solo estuvo una temporada con ustedes, pero sin embargo le marcó.

¡Y de qué manera! De verdad que era un fenómeno, un entrenador magnífico, muy trabajador, que siempre daba la cara por los jugadores.

"Lo que hicimos tuvo mucho mérito y por eso se recuerda. No es fácil estar cinco años seguidos en Primera División"

De las seis temporadas que vistió la camiseta del Pontevedra, ¿cuál fue la mejor?

Las dos primeras. La del ascenso con Marcel (Domingo) y después las primeras en la élite. Lo que hicimos tuvo mucho mérito y por eso se recuerda. No es fácil estar cinco años seguidos en Primera División y teniendo buenas trayectorias.

¿Cómo acabó en el Pontevedra?

En el Racing estuve tres temporadas y me traspasó al Valencia, que me fichó por dos años, pero como veía que no jugaba al final del primero le dije al club que me quería ir y, por medio de un representante que se llamaba Aparicio, surgió la posibilidad del Pontevedra. Fue la única oferta que tuve y no me arrepiento de haber dicho sí. Fiché con 22 años y mi intención era que me sirviera de trampolín, pero la adaptación fue tan buena que me quedé porque creí que no sería tan feliz en ningún otro lugar.

Usted se marchó del Pontevedra por culpa de una grave lesión, ¿eso fue lo peor?

Sin duda. Yo tenía acordado seguir dos temporadas más.

"Ser líderes con gol mío fue algo increíble"
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