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Un "susto" que pudo acabar mal

Luisito, en el partido ante el Compostela. DAVID FREIRE
Luisito, en el partido ante el Compostela.

Luisito se recupera de una trombosis en el brazo que estuvo cerca de afectar al corazón ► Los médicos no han prohibido al técnico seguir entrenando, pero sí realizar deporte

Prácticamente, volvió a nacer. José Luis Míguez ‘Luisito’ esquivó una bala el pasado lunes, cuando una trombosis venosa en su brazo derecho todavía no diagnosticada le hizo decir ‘basta’. Luisito acudió al médico y la fortuna se alió con él, ya que el trombo en su vena subclavia todavía no había provocado un desastre mayor afectando a su corazón o a su cerebro y pudo ser tratado. Finalmente, tras pautarle medicación, el teense pudo descansar parte de la madrugada del martes ya en su casa y hoy estará en el regreso del primer equipo al trabajo, en Xeve.

La dolencia de Luisito no fue repentina y se gestó durante varios días. El técnico de Teo llevaba desde el último jueves con molestias en su miembro superior, que acabó por hinchársele y provocarle dolores y cansancio. Sin embargo, su ‘cabezonería’ le condujo a no apartarse de sus obligaciones con el Pontevedra hasta el mismo lunes. Y es que pese a que el sábado se encontraba mal y el domingo los síntomas no remitieron, el preparador se empeñó en dirigir al equipo en el vital partido ante el Compostela que se disputó la tarde del domingo.

El técnico 'aguantó' sin ir al médico hasta entrenamiento para hablar con la plantilla

Al término de dicho encuentro, el ‘bajón’ físico se amplificó todavía más, pero una vez llegó a Santiago, Luisito no quiso acudir entonces tampoco al médico. Así, no fue hasta la tarde del pasado lunes cuando el entrenador fue examinado en el servicio de Urgencias de un hospital. Pero lo hizo tras acudir primero al entrenamiento del equipo, previsto para las 16.30 horas. En Xeve, Luisito dio la charla a la plantilla para repasar el partido ante el Compos y la situación clasificatoria del club y, posteriormente, les comunicó a los jugadores tanto su dolencia como su ausencia en el resto de la sesión para ser examinado.

Una vez en el Hospital Quirón, al técnico se le realizó un primer estudio que reveló una más que posible trombosis en el brazo derecho. Tras este primer diagnóstico, del hospital privado de Pontevedra se le derivó al Clínico de Santiago, donde ingresó a través del Servicio de Urgencias. Una vez allí, el entrenador del PCF fue sometido a pruebas hasta la madrugada y se le aplicó un tratamiento que acabó con su trombosis en la vena subclavia, un vaso principal muy próximo al corazón. Fuentes consultadas por este periódico destacaron que, según las opiniones de los facultativos, Luisito estuvo cerca de que el trombo le afectase al cerebro o al corazón, con consecuencias mucho más graves o fatales.

Finalmente, el entrenador del PCF recibió el alta de madrugada y, bajo medicación anticoagulante, pudo descansar en su casa de Santiago, donde este martes permaneció también en reposo, aprovechando el día libre que el equipo ya tenía previsto.

Por el momento, los médicos únicamente han prohibido al preparador fumar y hacer deporte -la medicación que está tomando así lo desaconseja-. Sí podrá, sin embargo, seguir entrenando y dirigiendo al equipo en los partidos que restan hasta final de temporada. Ese era el gran miedo de Luisito.

De este modo, el técnico con más partidos con el Pontevedra en el siglo XXI retomará este miércoles los entrenamientos, aunque quizá con un papel algo menos protagonista del que acostumbra.

Una trombosis 'rara' asociada a deportistas

La trombosis que sufrió Luisito es una patología poco habitual y mucho más inespecífica que en el caso de haberse producido en algunas de las piernas. Fuentes médicas consultadas indicaron que el origen de la dolencia puede ser tremendamente diverso y la gravedad depende del tamaño y la zona, aunque es más propia de deportistas de alto nivel. No obstante, cabe destacar que la masa muscular del técnico y su afición a varios deportes le convierten en un candidato con más papeletas que los más sedentarios.

La vena subclavia donde se produjo el taponamiento es uno de los principales vasos del cuerpo y se sitúa entre la clavícula y la primera costilla y es la encargadade retornar la sangre del brazo hacia el corazón.

Un "susto" que pudo acabar mal
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