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Taiwo Badmus, el Peixe volador

Taiwo Badmus posando para Diario de Pontevedra. RAFA FARIÑA
Taiwo Badmus posando para Diario de Pontevedra. RAFA FARIÑA

El jugador irlandés del Peixegalego se ha convertido en uno de los ídolos de la afición de A Raña gracias a la plasticidad de todas las acciones que protagoniza

Taiwo Badmus ha traído alegría y espectáculo a Marín. El irlandés volador ha conquistado A Raña a base de mates y tapones estratosféricos. Desde el primer día la hinchada del Peixegalego le ha hecho sentirse como en casa, como un hijo más de la villa. «Estoy muy cómodo. La energía que la afición me transmite no se puede explicar con palabras. La gente se vuelve loca cada vez que salto a la cancha, con cada canasta, con cada tapón», asegura el nuevo ídolo del vecindario. 

"Cuando me encuentro a gente por la calle, me saludan, se interesan por cómo estoy, me preguntan. Incluso me piden autógrafos. Me encanta esta gente. Son realmente acogedores". 

Disfruta de la complicidad de la sociedad y ha tenido tiempo para conocer algunos rincones del paisaje gallego. "Solo había ido a la playa en Estados Unidos. En Europa no había podido ir nunca. Aquí pude hacerlo y me impactó por su belleza".

Su fichaje fue una agradable sorpresa para los fieles del club marinense. "Mi representante me recomendó venir aquí: me habló bien de la zona, del entrenador, y me explicó que el equipo era ambicioso y eso llamó mi atención. Quería formar parte de un club con objetivos, en el que yo pudiese aprender y ayudar al colectivo".

La afición que me transmite la afición no se puede explicar con palabras. Se vuelve loca con cada canasta

La palabra más buscada en el diccionario de Badmus es "ganar. Adoro ganar. Estoy aquí para ayudar al equipo a hacerlo". 

Cree que su escuadra puede competir con las mejores, vencer a cualquiera, y además cree que el transcurrir de la temporada resultará beneficioso para la evolución del grupo. "A medida que nos vayamos conociendo, podemos llegar lejos".

Badmus demuestra su humildad en cada frase: cada vez que habla del bloque lo hace a lo grande; cada vez que se refiere a sí mismo, lo expresa con modestia, aunque sin ocultar su ambición."Este es mi año de rookie y quiero formarme como jugador, crecer, aprender. No sé hasta dónde llegaré en el futuro, pero me planteo retos para llegar lo más arriba posible".

Tenía referencias de Europa por amigos que actuaron en diferentes ligas. Pero él, que dio el salto de calidad en la NCAA, con la Universidad de Viriginia Wise ("en el college me di cuenta de que podía dedicarme profesionalmente al baloncesto"), empezó a ser consciente de lo que es el Viejo Continente cuando se puso a las órdenes del cuerpo técnico capitaneado por Javier Llorente.

"En Europa se juega más despacio y de una forma mucho más calculada, en busca de un objetivo. En Estados Unidos se juega por instinto, los sistemas no tienen tanta importancia. Aquí todo tiene un sentido. Se juega en busca de algo concreto". Siendo muy pequeño, su familia se trasladó de su Nigeria natal a Londres. Luego vivió en Irlanda una década y regresó a Londres, donde empezó a jugar a la tardía edad de 16 años. Taiwo Badmus, el Peixe volador, es el ejemplo perfecto de que nunca es tarde si la dicha es buena.

Taiwo Badmus, el Peixe volador
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