Tere Abelleira se "gradúa"

La pontevedresa entró "de rebote" en la Eurocopa y no jugó en la fase de grupos, pero Vilda apostó por ella en el once ante Inglaterra y respondió con creces ► Su actuación la afianza de cara al futuro
Tere Abelleira y Aitana Bonmatí protestan tras una caída de la inglesa Mead. DP
photo_camera Tere Abelleira y Aitana Bonmatí protestan tras una caída de la inglesa Mead. DP

Debutar en una Eurocopa debe de ser como enfrentarse a una hoja en blanco de un examen. Por muy bien que te sepas la lección, es imposible no sentir cierto cosquilleo en el estómago ante el vértigo de quedarse en blanco, no saber resolver un problema o, directamente, fallar sin remedio. Si encima ese debut llega en unos cuartos de final, en un estadio de Premier League lleno en contra y con el anfitrión del torneo como rival, ese examen se convierte, directamente, en el de Selectividad.

Precisamente porque todos en mayor o menor medida nos hemos puesto nerviosos ante la prueba de acceso a la universidad, hay que ser muy bueno o muy osado para afrontar una situación de ese estilo como si uno estuviese en cualquier otro lugar. Como si el partido con el que España podía reivindicarse en medio de una Eurocopa mediocre fuese, simplemente, una "pachanga" en el jardín de tu casa, con tu hermano Tomás enfrente y tu cuñado Edu Sousa en portería. A un contexto similar debió de trasladarse la mente de Teresa Abelleira Dueñas en los instantes antes de saltar al césped del Falmer Stadium de Brighton & Hove el pasado miércoles. Porque solo así se entienden las toneladas con las que la pontevedresa dotó de equilibrio y fluidez al centro del campo de toda una selección española absoluta.

Tere, que cumplió 22 años el pasado enero, está acostumbrada a vivir experiencias tremendamente imponentes para una muchacha de su edad. La pontevedresa fue la primera jugadora gallega profesional, cuando el Deportivo de La Coruña le hizo un contrato con 17 años. A los 18 ganó el Campeonato de Europa sub-19 con "La Roja". A los 19 debutó en Primera. A los 20 fichó por todo un Real Madrid para su primer gran proyecto femenino y se estrenó con la selección absoluta. Y a los 21, probó las mieles de la Champions League. Pero quizá ninguno de esos retos es comparable al de tener que entrar, por sorpresa, en unos cuartos de final de la Eurocopa tras no haber disputado ni un solo minuto en la fase de grupos.

Abelleira siempre ha estado en la cabeza del seleccionador nacional, Jorge Vilda. Él fue quien la llamó por primera vez con la selección y quien le dio sus primeros minutos, en noviembre del 2020. Después de un tiempo en el que las lesiones le han impedido mantener la titularidad en el Madrid de manera regular, Abelleira se enganchó de nuevo a las últimas listas y entró en la prelista de 28 para la Euro. El 27 de junio, Teresa no pasó el corte y regresó a Pontevedra con su familia tras disputar, ante Australia, su cuarto partido como internacional. Fue un palo, pero su presencia en dicha prelista generaba optimismo de cara al futuro.

EL REGRESO. Sin embargo, dos días después, la lesión de la extremo de Salma Paralluelo provocó que Vilda se acordase de ella. Pese a no ser su sustituta natural, el seleccionador contó tras el primer contratiempo con ella: Abelleira viajaba a Inglaterra. Su hermana la interrumpió mientras dormía para comunicárselo. Nunca un despertar abrupto fue tan placentero. El sueño era ya una realidad.

La competencia en el centro del campo hacía difícil su participación. Y así se vio en los tres primeros partidos de la Eurocopa. Acompañando a las indispensables -sin Alexia- Guijarro y Bonmatí circularon Irene Guerrero, la central Laia Alexandri y hasta la extremo Mariona Caldentey. Ni rastro de Tere.

Pero España no terminó de fluir en fase de grupos. Y en el complejísimo choque de cuartos, Vilda decidió darle una vuelta de tuerca al centro del campo apostando por Tere Abelleira como interior izquierda, pese a que fue su rol en el pivote merengue, como mediocentro más retrasada, el que terminó de convencer al preparador español para citarla.

Tere Abelleira firmó un 87% de precisión en le pase y con su interpretación del juegos ayudó a España a tener más control

En esa "nueva" posición, con más recorrido y pendiente de perseguir a Stanway sin balón (hizo 7,76 kilómetros en 70 minutos, según la UEFA), Tere Abelleira brilló y completó un encuentro de notable alto para ayudar a darle un salto de nivel a la selección. Con ella en el césped, España dominó a Inglaterra y se adelantó en el marcador. Controló como no lo había hecho hasta ahora, porque sumó a Bonmatí y Guijarro un tercer elemento asociativo. Falló cinco de los 38 pases que intentó (87% de precisión en el pase). Alguno fácil, fruto de los nervios. Pero, en general, encontró las líneas para combinar en distancia corta, media y larga. Como una veterana, manejó el "tempo" junto a las dos futbolistas del Barça.

Fuese o no casualidad, España se quedó fuera de las semifinales de la Eurocopa sin Tere ya en el campo. Los cambios de Vilda dotaron de un matiz más defensivo a la selección. Y tras el empate, esta apenas tuvo capacidad de reacción. Fue un triste final para España y para Tere que, sin embargo, se "graduó" con nota en la "Selectividad" de Inglaterra. Y con su actuación tras escasos cinco encuentros como internacional absoluta, Abelleira se afianza en los planes de futuro, con el Mundial de 2023 ya en el horizonte cercano.

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