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Teresa Portela: cuando la edad es solo un número

Teresa Portela. TWITTER
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"Estos sextos Juegos significan veinte años en la élite, pero sobre todo seguir luchando por mantenerme entre las mejores", dice la pletórica palista canguesa

Las lágrimas inconsolables que siguieron a su cuarto lugar en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 dejaron paso a una alegría incontenible el pasado sábado, cuando Teresa Portela (Cangas do Morrazo, 1982) ganó por pleno derecho su decimoquinta medalla mundialista.

Aunque la edad anuncia un declive en las pruebas de explosividad, como el K1 200, la palista gallega sigue desafiando la lógica. Con 38 años se presentará el próximo verano en Tokio para afrontar sus sextos Juegos Olímpicos -más que ninguna otra deportista española en la historia-, con la pretensión de verse en otra final después de 20 años inamovible en la élite de su especialidad.

OBJETIVO. 2020 parecía un horizonte extremadamente lejano en 2012, cuando 198 milésimas le apartaron del premio que tanto ansiaba... y que sigue ansiando. El podio olímpico es el único que falta en el historial de Teri,campeona de Europa en siete ocasiones y del mundo en dos.

Palada a palada, la canguesa se presentó en Río de Janeiro en 2016, ya con la pequeña Naira en brazos, tras haber decidido complementar maternidad y entrenamientos. El puzzle encaja bien, puesto que a su hija se abrazó en Szeged (Hungría) minutos antes de ofrecerle otra medalla, esta vez de bronce, su decimoquinta en Mundiales de esprint. Y es que 18 años después de su primera presea en un Campeonato del Mundo, Teresa Portela sigue de dulce.

"Yo notaba que no tocaba mi fin", dijo tras pisar el podio la piragüista pontevedresa, hecha campeona entre las aguas de la Ría de Aldán.

FAMILIA. Escasos metros separan el lugar donde estudió -el colegio Sagrada Familia- del club donde surgieron otros olímpicos, como David Cal o Carlos Pérez Perucho.

En la entrada del muelle comparten homenaje, pero el próximo verano la localidad canguesa ya solo vibrará con Teresa, feliz en Szeged por ella misma, por su familia -"sé que sufren conmigo", señaló Portela- y por su marido, David Mascato.

Él suele transmitirle el último grito de ánimo. "Lo vive tanto o más que yo, con sus frases guerreras. Antes de la carrera me dice: Nadie es mejor que tú, vete con ganas", desveló la palista gallega.

TOKIO 2020. Con un bronce que le supo a oro, feliz porque compitió "a tope, enfurecida", Teresa Portela ya divisa su siguiente objetivo deportivo: los Juegos Olímpicos de 2020, a un año vista.

"Estos sextos Juegos significan veinte años en la élite, poder seguir entre las mejores un año más, otra medalla que ya suman quince, pero sobre todo seguir luchando por mantenerme entre las mejores del mundo", celebró.

En toda la historia del olimpismo español ninguna otra mujer igualará su bagaje cuando Teresa Portela enfile otro nuevo sueño sobre las aguas. Teri tendrá el récord, con sus sextos Juegos. Su nombre volverá a retumbar en las entrañas del Club de Mar Ría de Aldán cuando sus paisanos la vean competir en Tokio.

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