Titánica Saleta Castro

La pontevedresa concluye en la segunda posición en la categoría de Dúos Mixtos la Titan Desert, disputada la pasada semana en cinco etapas a través de la provincia de Almería
Saleta Castro junto a su compañero Valentí Sanjuán. LUCAS MANSUR
photo_camera Saleta Castro junto a su compañero Valentí Sanjuán. LUCAS MANSUR

Saleta Castro concluyó el pasado viernes uno de los retos más diferentes de su carrera deportiva, la Titan Desert 2020. Y lo hizo con un excelente segundo puesto en la categoría de Dúos Mixtos junto a Valentí Sanjuán, representando al equipo Menos Cabeza, Más Corazón. La también triatleta María Pujol fue la ganadora en esa categoría.

La prueba se componía de cinco exigentes etapas, sobre el entorno de Almería y el cinematográfico desierto de Tabernas, pero también a través de enclaves como el cabo de Gata o el puerto de Velefique, para un total de 7.000 metros de desnivel positivo acumulado y 400 kilómetros. Zonas de rocas, pedregosas y de montaña se alternaban con pistas de tierra, ascensiones o pasos sobre asfalto y las dificultades de la arena del desierto para exigir el máximo rendimiento a los participantes.

"En la primera etapa tuvimos que empujar la bicicleta durante cuatro kilómetros a través de una lengua de arena sobre la que era imposible pedalear", relata Castro, que afrontó la prueba como una experiencia de la que destacó "el ambiente tan diferente, la convivencia que existe entre los participantes y la organización. Almería superó con creces todas nuestras expectativas. La gente se volcó con nosotros", explicó satisfecha al concluir una competición que tradicionalmente se disputa en primavera y en Marruecos, pero que en esta ocasión se trasladó a noviembre y Almería debido a los efectos del covid-19.

La pontevedresa se preparó bien para una competición diferente a las que había disputado hasta la fecha, sobre la base de una cualidad que define su personalidad como ironwoman: la resistencia y la tenacidad, si bien aclaró que "no era una prueba tan exigente como la de los Alpes. El recorrido era duro, con montaña, zonas de rocas y desierto, pero había muchas zonas de fuerza, para poder rodar", recuerda.

Por encima de un buen resultado, "quería vivir la experiencia. No nos marcábamos pelear por la clasificación, pero cuando empezamos nos encontramos con las dos parejas de Andalucía, que también tenían a triatletas conocidas, y ahí empezó el pique".

El resultado fue difícilmente mejorable. Y es que, aunque las diferencias finales con respecto a la pareja ganadora fueron grandes, Castro y Sanjuán obtuvieron dos triunfos de etapa, uno de ellos con un sabor especialmente dulce para la pontevedresa, en la segunda jornada, que coincidía con el día de su cumpleaños.

El buen tiempo fue la tónica general de la carrera durante las cinco etapas, excepto el día que llegaba al alto de Velefique, en el que la temperatura pasó de 22 grados a 3 en el puerto, con lluvia y una granizada que provocó casos de hipotermia y obligó a la organización a acortar el recorrido para preservar la salud de los ciclistas.

Tras este paréntesis, Saleta vuelve al triatlón. "El BTT es un hobby. Quería hacer algo diferente y probar una aventura como esta, pero todavía me queda mucho por dar en el triatlón. Quiero luchar por volver a clasificarme para el ironman de Hawai", aclaró.

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