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El triunfo en la adversidad de la pontevedresa Melania Rodríguez

Melania Rodríguez hace ejercicios gimnásticos en las inmediaciones de la Praza de Barcelos. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Melania Rodríguez hace ejercicios gimnásticos en las inmediaciones de la Praza de Barcelos. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

Acaba de proclamarse campeona del mundo en la categoría 15-16 de doble minitramp, un título conseguido a base de esfuerzo, tras verse obligada a entrenar en pésimas condiciones

Melania rodríguez ya apuntaba maneras desde pequeña. Con cinco años era un pequeño huracán, por lo que su madre decidió inscribirla en gimnasia rítmica. Sin embargo, en esta actividad no acabó de destacar debido a su constitución y, como si fuera obra del destino, se cambió a gimnasia artística. Allí encontró su lugar. Pronto empezaría su peregrinaje, desde Vigo al Club Ximnasia Pontevedra y, posteriormente, a Madrid, ciudad de la que acaba de volver hace un año para centrarse en el trampolín, junto a su entrenador de siempre, Pablo Hinojar.

Pontevedra fue la ciudad que vio nacer a una futura campeona del mundo, el lugar donde Melania comenzó a tener contacto con la gimnasia de trampolín y en el que, dice, "aprendí todo lo que sé". No puede recordar la primera vez que tuvo que dar una voltereta, ya que era demasiado pequeña, pero asegura que, para ella, después de tantos años, es algo tan natural como respirar. Cuenta que ya ha visitado casi todos los lugares de España para competir y que ahora se dedica a recorrer el mundo en busca de títulos. Ha disputado campeonatos internacionales en Luxemburgo, Bélgica, Portugal e Italia y también ha competido a nivel mundial en Dinamarca y dos veces en Bulgaria, país en el que alcanzaría el mayor de sus éxitos hasta el momento, proclamándose campeona del mundo en la categoría 15-16 de doble minitramp, a principios de este mes.
 

"No podía imaginarme que ganaría el Campeonato del Mundo, aunque había posibilidades"

A base de trabajo, Melania lograría abrirse camino hacia el éxito de forma gradual, primero conquistando el título de campeona de Europa en Valladolid y, más tarde, comenzando por una quinta posición en el Campeonato del Mundo de 2013, hasta llegar a la tercera en 2015 y, posteriormente, a la primera en 2017. "En este Campeonato del Mundo mi entrenador y yo teníamos la idea de llegar a la final y luego pelear por las medallas, pero no nos imáginábamos que ganaría, aunque sabíamos que había posibilidades si lo hacía bien", recuerda. Y así fue. Melania bordó sus ejercicios y, entre giros y mortales, se hizo con el título. "Mi sensación al ver la puntuación fue increíble. Había vivido algo parecido en el Campeonato de Europa, pero no tiene ni punto de comparación", dice.

Pero si algo diferencia a Melania de la mayor parte de sus adversarias en el Campeonato del Mundo es que peleó su título en unas condiciones poco favorables, pues su club entrena actualmente en el pabellón de A Xunqueira I, que carece de las condiciones adecuadas para llevar a cabo este tipo de deporte. Asegura que consigue adaptarse a las condiciones mínimas que requiere la gimnasia de trampolín gracias a los días de entrenamiento que preceden a un campeonato, dentro del recinto en el que se va a celebrar, pero que tanto ella como el resto de sus compañeros en el club, necesitan urgentemente en Pontevedra un pabellón que cumpla las condiciones mínimas de calefacción, foso y material. Pese a ello, la joven campeona del mundo mantiene una mente positiva. "Hace años ni siquiera teníamos cama elástica y había que entrenar en un doble minitramp; ahora hay pequeñas cosas que van mejorando", explica. Y Melania no se detiene. Contando con el apoyo de su entrenador y el de su familia, está decidida a volar alto y a ir a por todas en su próximo Campeonato de Europa, que se celebrará en Azerbaiyán y al que pretende presentarse para disputar la categoría Absoluta.
 

"Mi objetivo para los próximos tres años es entrenarme para ir a los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020"

Su mayor sueño es ir a los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020 para competir en cama elástica, disciplina en la que es novena del mundo, un logro conseguido también a principios de mes en Bulgaria. "Todavía me queda mucho, pero mi objetivo es llegar a las Olimpiadas en tres años", asegura. 

Entrenamientos: "Llueve dentro del pabellón"

Junto con su club, Melania tiene que entrenar en el pabellón de A Xunqueira I, unas instalaciones que ni de lejos reúnen los requisitos mínimos para llevar a cabo el tipo de adiestramiento que la joven campeona del mundo necesita para llegar a lo más alto en su carrera. "Los días de lluvia cae agua dentro del pabellón, el material se humedece y se estropea y las camas elásticas se ablandan, es todo un desastre", lamenta.

Por otra parte, Melania asegura que, en invierno, los deportistas del Club Ximnasia Pontevedra deben hacer frente al frío y que, en verano, hace demasiado calor dentro del pabellón, ya que no está debidamente acondicionado. "Con esa temperatura cuesta mucho calentar y te quedas frío demasiado rápido cuando estás entrenando; en esos periodos es cuando suele haber más lesiones", explica.

Para remediar esto, la deportista pide un nuevo pabellón para la ciudad, adecuado al nivel de sus deportistas y que cuente con las condiciones y el material necesario.

El triunfo en la adversidad de la pontevedresa Melania Rodríguez