El último Dios del Pontevedra

Fallece a los 97 años Gerardo Dios, el único superviviente de la primera plantilla de la historia del PCF y promotor de su fundación. Con 16 años, fue el jugador más joven de aquel plantel
Gerardo Dios, en su casa con la camiseta del Pontevedra en el año 2013. RAFA FARIÑA
photo_camera Gerardo Dios, en su casa con la camiseta del Pontevedra en el año 2013. RAFA FARIÑA

Futbolista de la primera plantilla de la historia del club y uno de los promotores de su fundación. El Pontevedra vio este martes cómo la luz de su último Dios, de nombre Gerardo, se apagaba. Porque a los 97 años, Gerardo Dios falleció y dejó al PCF huérfano. El pontevedrés era la única persona que había vivido todos y cada uno de los días de existencia de la entidad octogenaria.

El vínculo entre Dios y el Pontevedra nació incluso antes del nacimiento oficial del club granate, gracias a José Soto Martínez. "Fue el culpable de la fusión entre el Alfonso y el Eiriña, el primer y principal promotor, porque puso de acuerdo a todas las partes. Como los dos clubes estaban en una situación muy delicada después de la Guerra Civil, él se propuso crear un único club en el que se dieran cita todas las personas a las que les gustaba el fútbol", explicó Gerardo en una entrevista concedida a Diario de Pontevedra en 2013. Para ese propósito, empezó a reclutar jugadores. Y los cuatro primeros fueron Foro, Vilas, Domínguez y el propio Dios. "Realmente esos fuimos los fundadores del club, que comenzó a dar sus primeros pasos gracias a nosotros", añadía el hombre que por aquel momento acababa de alcanzar los 90 años.

Así, fue a partir del momento en el que se concretó un grupo de jugadores cuando el club se gestó a través de una directiva y su cristalización en el "Pacto de las Palmeras". No fue hasta diciembre de 1941 cuando la entidad se estrenó en su primer partido. ¿El rival? El Celta en un Pasarón que Dios recordaba "sin cierre ni gradas, con el terreno de juego separado por una valla de madera". En aquel encuentro no participó Gerardo, que se encontraba en Santiago pasando la reválida. "Mis padres querían que estudiara y yo lo que quería era jugar al fútbol. No me dejaron venir", recordaba el exgranate, que pese a no encontrarse en la primera alineación de la historia del Pontevedra sí tendrá para siempre el honor de ser el futbolista más joven de aquel plantel.

Tuvo que tener un talento fuera de lo común para contar en aquel equipo con tan solo 16 años e incluso ser de los jugadores más utilizados en una época en la que, evidentemente, no había cambios. Para saltar al campo de manera legal, su padre debió tramitar una habilitación que era como una emancipación. "Para poder disputar el Campeonato de Aficionados había que tener 18 años. Yo tenía16, por lo que el club tuvo que hacer una excepción y así tramitarme la ficha (gracias al citado consentimiento)", apuntaba.

Clave para destacar en aquel equipo de 30 futbolistas mayores que él fue su capacidad para jugar en varias posiciones. "La que me gustaba era la de interior izquierdo, porque era muy rápido y fuerte", señalaba el protagonista.

Tras dos temporadas en la entidad y una dolorosa derrota en Madrid ante el Mediodía (el filial del actual Atlético) en el Campeonato de España, Gerardo dijo adiós al PCF para dedicarse a los estudios. Aunque en realidad, nunca abandonó al club de su vida. Fue granate hasta la muerte. Y lo seguirá siendo, seguro, allá donde esté.

Comentarios