Viernes. 15.02.2019 |
El tiempo
Viernes. 15.02.2019
El tiempo

Un artista en la cancha

Orellano junto a una de sus últimas creaciones. sobre la pesca en la Ría de Arousa. CEDIDA
Orellano junto a una de sus últimas creaciones. sobre la pesca en la Ría de Arousa. CEDIDA

Juan Martín Orellano exhibe sus dos talentos en Marín. El jugador rosarino combina su faceta baloncestística –en el Peixegalego– con su talento pictórico, ambos desarrollados al amparo de la influencia familiar

"Si quiere le pinto un cuadro. Me da una foto, y se lo hago". Juan Martín Orellano se despide con una oferta, después de una conversación de arte y baloncesto, sus dos pasiones. Orellano pone el arte en la cancha del Pabellón de A Raña. Un base de 1,98 capaz de danzar sobre la pista y retratar la realidad sobre un lienzo. Un hombre pleno de talento que alterna en Marín la pintura y la canasta.

El arte le viene de casta. Su madre es licenciada en Bellas Artes y trabajadora del principal museo de Rosario, la segunda ciudad más populosa de Argentina. Orellano creció entre pinturas, cuadros y caballetes, en un universo de máxima sensibilidad que rápidamente se tradujo en curiosidad por la disciplina.

"Si alguien me pide un cuadro de baloncesto, lo haría. No lo descarto, aunque me gustan mucho los paisajes"

"Desde muy pequeño dibujo y pinto. Y ahora, mientras voy jugando al básquet, voy haciendo mis cositas", comenta el base iberoamericano, que aprovecha para publicitar sus trabajos por encargo. Está en racha. Ha vendido recientemente alguna de sus obras. "Es un ingreso más. Es algo que me motiva a seguir pintando".

En la imagen posa junto a una de las pocas composiciones que ha realizado sobre Galicia. Una escena de pesca que le encomendó una amiga de Cambados.

"Quién sabe, igual cuando tenga más años y pinte más cosas...", expresa, intentando dejar abierta la puerta a una carrera profesional, a alguna exposición, a la profundización en su pasión por las artes plásticas.

Hace ocho años, Orellano llegó a España para recalar en el filial del Fuenlabrada. Comenzó a acudir a clases particulares para desarrollar su talento, mientras en la cancha perseguía el reflejo de las estrellas de la ACB.

Aunque en ocasiones se ha dejado seducir por la abstracción, se reconoce figurativo.

"Me consideraría dentro del realismo. He jugado con el impresionismo y tengo cuadros de otros estilos, pero me gusta pintar algo que la gente entienda y la abstracción es menos comprensible para el público", aclara.

Orellano tiene vocación costumbrista y paisajista. El mar, las playas y las montañas se mezclan en sus obras. Recrea escenas cotidianas y le encanta Galicia. "Es hermosa. Llevo mucho tiempo aquí, la conozco bien y estoy enamorado de Galicia", asegura en su segundo club de las Rías Baixas, después de formar parte de la plantilla del Xuventude de Cambados.

Ahora tiene pendiente una obra, un cuadro sobre la mayor victoria del Peixegalego. Y es que todavía no se ha estrenado en la temática deportiva. "Si alguien me lo pide, lo haría, no lo descarto, aunque me gustan mucho los paisajes".

"Tenemos la materia prima y el nivel de juego para estar con los mejores de LEB Plata"

BALONCESTO. Como con la pintura, el baloncesto llegó a las manos de Orellano sin tiempo para darse cuenta. Su abuelo era jugador. Su padre y su madre también jugaron. La canasta era una afición para ellos que pronto contagiaron al pequeño. "En Argentina, la vida social de la gente se articula a través de los clubes. A los cuatro años me metieron en un equipo y me pasé mi infancia botando un balón, yendo de aquí para allá".

Prontó empezó a destacar y llamó la atención de Boca Juniors, que lo llamó a filas para sus categorías inferiores. Debutó en Primera División y con 21 años le tocó el momento de saltar el charco.

Fuenlabrada, Xuventude Cambados y Zornotza son sus anteriores clubes. A orillas de la ría de Arousa pasó seis campañas en dos etapas. Allí está su casa. En España, su segunda patria, y más ahora que, como él mismo revela, se ha echado una novia vasca.

Ahora tiene en mente meter al Peixegalego en el grupo de los mejores de LEB Plata. "Tenemos la materia prima y el nivel de juego" para conseguirlo, expresa Juanchi, que sabe que para lograr el objetivo su escuadra debe derrotar al Zornotza y al Gijón.

"Creo que tenemos grandes posibilidades de hacerlo, aunque debemos demostrarlo", admite.

Precisamente, el próximo fin de semana se medirá a sus ex, al cuadro vasco, rival directo por los lugares de honor. Será un objetivo más fácil de alcanzar con el apoyo de la amistosa afición marinense. "Me sorprende la cantidad de gente que colabora con el club, que trabaja para él, el optimismo de los aficionados y lo bien que nos tratan. Ganemos o perdamos siempre nos apoyan".

"A un argentino siempre le importa el fútbol"
Algo diferencia el deporte de Argentina y el de Galicia, el forofismo. "Justo mi padre me decía ¡Qué bien se toman aquí cuando pierde el equipo! Le llamó la atención que se diga que el contrario jugó bien. En Argentina somos tan forofos que al rival hay que matarlo directamente", bromea el base para manifestar las diferencias de concepción que existe en uno y otro país.

En su trayectoria coincidió con los oros olímpicos Gabi Fernández y Leo Gutiérrez y también con el francotirador Juan Espil, exjugador del Baskonia, la Penya y el Manresa. Aunque se decantó por el básquet, ello no quiere decir que no le guste el balompié. "A un argentino siempre le importa el fútbol", que quede claro.

Un artista en la cancha
Comentarios