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Un Bueso duro de roer

Pol Bueso en el Campo de Chan do Monte de Cerponzóns. S. A. E
Pol Bueso en el Campo de Chan do Monte de Cerponzóns. S. A. E
Pol Bueso afronta su primera temporada en el grupo I de Segunda B, después de una larga trayectoria en los otros tres sectores y en Segunda A ▶ "En ningún grupo regalan nada, pero el que tenga más constancia en esta carrera de larga duración, será el que estará más fuerte al final"

Pol Bueso habla con la ilusión de un debutante, con la ambición de un debutante y con la sensatez de un veterano. A sus 34 años ha recorrido la Segunda División y tres de los cuatro grupos de la Segunda B. Ha tenido tiempo para dar cinco vueltas completas al mundo del balompié español: siempre a lomos de clubes importantes, residente en estadios con aroma a fútbol profesional, galopando sobre páginas de historia impresas en el césped, rodeado por aficiones reconocidas, las más exigentes, las más comprometidas.

En su travesía profesional solo faltaba una parada. Este es el momento de realizarla. "Había jugado en todos los grupos, menos en el I. Me inicio este año. Si digo que soy un debutante, va a parecer que me quiero quitar años", bromea el central castellonense, aceptando el reto del sector de competición más extraño nunca visto, el único en el que están representados todos los puntos cardinales: centro (Madrid), Sur (Melilla, Las Palmas), Norte (Luanco), Este (Ibiza) y Oeste (Coruxo).

"Es un grupo fuerte: con el Atlético Baleares, con el Ibiza, con el Melilla, el Rayo Majadahonda..." Enumera equipos poderosos, con grandes presupuestos y ambiciones y aún se deja a otros en la memoria. La competición volverá a ser exigente.

Bueso respeta, pero no teme. "En ningún grupo regalan nada. Está todo muy estudiado, pero al final, el que tenga más constancia en esta carrera de larga duración, será el que estará más fuerte al final. Y creo que los resultados llegarán, porque hay buenos cimientos para hacer cosas ilusionantes", sostiene, confía.

LESIÓN. La falta de descanso (vivió tres eliminatorias de play-off con el Hércules) y el estrés de la resolución de su situación profesional, sumado al comienzo de la pretemporada, le han hecho padecer unos problemas en el recto anterior de la pierna derecha que lo han tenido fuera del grupo durante un par de semanas. "Hay veranos en los que apenas tienes descanso. Y este ha sido uno de ellos", reconoce el zaguero, que empieza a entrar en dinámica colectiva y a reencontrarse consigo mismo dentro de un vestuario que le ha parecido único.

"Es difícil encontrar un grupo tan bueno, tanto en lo personal como en lo profesional. No lo digo por halagar. He vivido mucho fútbol, he estado en muchos vestuarios, y lo que he encontrado en éste no lo he hallado en ningún sitio. Y esa es la clave del éxito, algo que debemos cuidar".

Sin marcarse más objetivos que el "día a día y la ambición por ganar todos los partidos", el jugador tranquiliza a la inquieta afición, ansiosa por darse baños de goles estivales que no se han producido en un verano con tiempo revuelto, también en lo meteorológico.

"Tenemos mucha carga de entrenamientos. Tenemos que dejar los resultados a un lado. Esto es pretemporada. Poco a poco la gente irá encontrándose mejor".

El zaguero zurdo cree en la unión, en la competición y, por encima de todo, "en el trabajo diario que nos propone el míster". Creer es la forma de hacerse fuertes. Un Bueso duro de roer.

Un Bueso duro de roer
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