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Un hogar granate y azul

Manu Barros (izquierda) y Xoán Velázquez, en el sofá de su piso en Pontevedra. DAVID FREIRE
Manu Barros (izquierda) y Xoán Velázquez, en el sofá de su piso en Pontevedra. DAVID FREIRE
Manu Barros y Xoán Velázquez, fisioterapeutas del Pontevedra y del Teucro, comparten vivienda desde hace unos días ▶Ambos se conocieron en la carrera y fue Barros quien recomendó a Velázquez al conjunto azul por "su vocación"

Se conocieron estudiando Fisioterapia en la Boa Vila. Y aunque durante su etapa universitaria conectaron como amigos, tras finalizar sus estudios tomaron caminos separados. Manu Barros (Pontevedra, 1990) empezó a trabajar en el Pontevedra, con un impás en el Celta, a la vez que compaginaba con clínica. Mientras, Xoán Velázquez (Suiza, 1990) regresó a su Monforte paterno, donde también entró a formar parte de una clínica y, a la vez, se introdujo en el mundo del deporte. Su relación se difuminó por la distancia, hasta que su amor por el deporte los volvió a unir. Hasta tal punto que, desde hace unos días, los fisioterapeutas de Pontevedra y Teucro comparten oficialmente piso. Algo que no hubiesen imaginado jamás.

"En la carrera nos llevábamos bien, pero nos distanciamos al acabar. No estábamos tanto en contacto. Este último año fue cuando volvimos a hablar otra vez mucho más. Después de alguna cena, volvimos a retomar el contacto. Decíamos: Hay que hablar más... Y lo tomamos al pie de la letra", apunta Xoán.

Manu Barros. Fisioterapeuta del Pontevedra
"Tengo muchos amigos fisios, pero en el deporte hay que ser muy vocacional. Por eso sabía que él iba a responder"

Mientras, Manu destaca que a su compañero "le gusta mucho Pontevedra". "Me dijo que si me enteraba de algún curro por aquí, le avisase", expresa el fisio granate. Y la oportunidad llegó cuando Edu Sousa le preguntó si conocía a alguien para sustituir a Javier Martín: "No lo recomendé por el hecho de que fuese mi colega. Tengo muchos amigos fisios, pero muy pocos que sean vocacionales. Para mí en el deporte es muy importante ser vocacional. Y sabiendo su currículum, que es la leche, sabía que iba a cumplir y que le iba a gustar". Así, el pontevedrés tenía claro que Xoán iba a "estar a gusto" porque "es un primer equipo de la ciudad, muy importante y tiene mucha repercusión". "Además, al Teucro también le iba a ayudar bastante tener un fisio que trabaje y se implique con los jugadores de la manera que lo hace él", completa Barros.

De este modo, Xoán dio "el paso" y abandonó su "zona de confort". "Tenía muy buenas condiciones en Monforte, pero mi cabeza me pedía más. No eché currículums, pero cuando me avisó Manu de lo del Teucro... Fue todo muy rápido y me arriesgué, pero aquí estoy", expresa Velázquez, que fue acogido en el antiguo piso de Manu. "Lo concretamos en junio y en agosto ya estaba aquí. Me puse a buscar vivienda a partir de entonces. Mientras, vivía entre un colchón y el sofá de Manu", señala el teucrista. Finalmente, las mejores opciones eran de viviendas para dos y decidieron dar el paso: "¿Por qué no? La convivencia era buena, estábamos a gusto". Y desde hace un par de semanas, ambos comparten ya un hogar común, con vistas al Municipal y a Pasarón, sus dos principales lugares de trabajo.

Xoán Velázquez. Fisioterapeuta del Teucro
"Somos dos personas 'profundas'. Eso ayuda en la convivencia y también en nuestro trabajo"

MÁS QUE LESIONES. Así, en estos primeros días en este hogar tan granate como azul, Manu y Xoán han ratificado sus sensaciones en cuanto a la convivencia. "Somos dos personas muy del mismo rollo", apunta el pontevedrés. "Yo diría que somos profundos", añade el monfortino. De este modo, en las pocas horas que sus trabajos les permiten estar juntos, la fisioterapia sigue teniendo un papel relevante en las conversaciones. Pero no el principal: "En lo que más gastamos el tiempo en casa es en hablar de psicología. Si entras te puedes encontra estudios y demás, pero también muchos libros de autoayuda o mindfulness. A veces llegamos a casa a las once de la noche y queremos irnos a la cama pronto, pero nos ponemos a hablar de la vida y nos dan las dos de la madrugada".

Precisamente esa vertiente de tanto interés por la psicología les ayuda en su día a día. "Cuando hay una lesión, la parte física a veces es la de menos. Está la bioquímica, la psicológica, el sistema nervioso... La parte psicológica es la causante de muchas dolencias. Los jugadores profesionales tienen lesiones en determinadas épocas y es por ese factor psicológico. Cuando el jugador esté triste, es automático: se suele lesionar. El sistema nervioso está muy relacionado con el sistema inmune y siempre que hay ansiedad aumenta el estado inflamatorio y demás", expresa Velázquez. En este sentido, Barros recalca que la vida se puede "extrapolar" al deporte. "Si la depresión o la ansiedad son un factor incapacitante para trabajar, todavía es más evidente cuando hay que someter al cuerpo a esfuerzos. Hay mucha tensión y lo normal es romper", apunta.

Por ello, ambos son "muy partidarios" de la figura del psicológo deportivo. "Lo echamos de menos. Quizá es una figura un poco desconocida. Pero apostar por él es invertir, no gastar. Las dinámicas, tanto de lesiones como de resultados, son cuestiones psicológicas. Es una figura muy importante tanto a nivel lesivo como deportivo", resume Manu.

Sin esta figura en el Pontevedra ni en el Teucro, los fisios son los encargados de "hacer un poco de psicólogos". "Estamos entre el cuerpo médico, el cuerpo técnico y los jugadores", reconoce Barros.

Sin embargo, esta implicación con los futbolistas les pasa factura. "Te mimetizas demasiado con el jugador. Con Javi (López) no lloré de milagro cuando se lesionó otra vez. Eres parte de su familia. En los peores momentos es cuando está el fisioterapeuta. Entonces que se rompa otra vez un jugador, que no pueda estar al 100%... te duele. Piensas: ¿Podría haber hecho más?", dice Manu. Por su parte, Velázquez alega a lo "vocacional". "Como te gusta, te implicas al 100%. Pero cuando no se consiguen los objetivos que te planteaste, te duele", asegura.

Así, Manu y Xoán demuestran que más allá de una visión vital similar, sienten la profesión del mismo modo. No en vano, el uno recomendó al otro. Ahora, ambos comparten vocación en un hogar común, donde los dos clubes más importantes de la ciudad se unen como nunca.

Un hogar granate y azul
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