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Una pesadilla duplicada

Ceci, durante un partido con el Real Statte. DP
Ceci, durante un partido con el Real Statte. DP
La marinense Cecilia Puga comenzó a vivir el azote del coronavirus cuando estaba en Italia. Ahora, ya desde su casa de Marín, revive la situación que le obligó a regresar antes de tiempo

El mundo del deporte también se está volcando para batir el coronavirus, eso es un hecho del que toda la sociedad es conocedora. Uno de los principales motivos es el grado de afectación a los deportistas, que no ha sido bajo, precisamente. Ya sea directa o indirectamente, los competidores han tenido que ver cómo sus rutinas ponían freno de mano para hacer frente a la situación. Entre los afectados se encuentra Cecilia Puga, conocida como Ceci, que dejó su Marín natal el pasado verano para poner rumbo a Italia y emprender allí un nuevo proyecto deportivo en las filas del ItalCave Real Statte de fútbol sala. Nada le hacía presagiar lo que iba a pasar. Y es que Italia fue uno de los primeros los países afectados por el Covid-19. Ahora, ya desde su casa de Marín, Ceci sigue muy de cerca  el avance de la situación en Italia y paralelamente lo vive en su propia piel.

"Cuando dijeron que iban a cerrar los aeropuertos me llamó el presidente y dijo que saliera del país"

Ceci quiso cambiar de aires y volver a Italia el pasado verano. Allí ya había vestido la camiseta del Lazio durante dos temporadas. Nada tuvieron que ver con la situación que ha vivido ahora. La pontevedresa llegó al Real Statte con ganas de triunfar, pero la delicada situación que atraviesa el mundo a causa del Covid-19 ha hecho que la ex jugadora del Poio Pescamar tenga que regresar a España de manera urgente. Ella ha vivido doblemente la pandemia. "Yo estaba en el sur de Italia y allí no había tanto, pero una noche, cuando dijeron que iban a cerrar los aeropuertos, nos llamó el presidente y nos dijo que saliéramos del país. En ese momento me cogí un billete a las doce de la noche para salir al día siguiente a las nueve de la mañana". Con esas palabras, Ceci pone de manifiesto la alarma que comenzaba a sonar por toda Italia. Era solo el principio de lo que a día de hoy se está viviendo en un país que fue la antesala a la preocupación y posterior crisis española.

Ella, ahora, a miles de kilómetros, respira tranquila en cierto modo, porque ha podido llegar a su casa y vivir esta situación inesperada con su familia, pero sigue muy de cerca lo que está ocurriendo allí. Y es que Ceci todavía desconoce si tendrá que volver, puesto que el contrato que tiene hasta final de temporada se mantiene en el aire hasta nuevo aviso. "Yo estaba en el sur de Italia, y gracias a Dios no ha afectado a nadie del equipo, pero ahora no se sabe lo que va a pasar. Por el momento estamos controladas, yo desde la distancia. Cada dos días tengo que mandarle la temperatura al doctor de equipo para que vaya viendo como estoy, está controlando a todas". La marinense sigue en contacto constante con su equipo, a través de un grupo de Whatsapp, por el que, estos días, las únicas notificaciones que llegan son sobre las novedades del coronavirus, que, desgraciadamente, no son buenas. "Por ahora está todo parado y no se sabe nada. Allí sigue todo igual de mal. Sigue habiendo contagiados y sigue todo igual que antes".

"Fue todo más o menos como aquí, hubo dos casos que se fueron contagiando hasta que cerraron el norte"

Ella lo vivió antes de tiempo. No miró atrás en ningún momento, a pesar de que la situación era crítica. Ceci se siente más segura en su casa. Recuerda que el duro momento les pilló por sorpresa. "Fue todo más o menos como aquí. Primero hubo dos casos aislados, que se fueron contagiando hasta que cerraron todo el norte. De ahí empezó a darse lo que está sucediendo ahora aquí, lo que pasa que allí tardaron más porque no sabían las medidas que tomar. Aquí en España se está haciendo antes eso de cerrar los aeropuertos, quedarse en casa y todo eso, pero allí no sabían muy bien lo que pasaba. Pero bueno, lo que están haciendo aquí ya lo hicieron allí, lo de las multas y todo. De hecho la gente no podía salir a la calle sin un permiso de la policía", asegura la jugadora del Real Statte.

Ceci puede hablar en primera persona de como se ha vivido la situación en los dos países, y tras reconocer que la situación es prácticamente calcada, está doblemente concienciada de la magnitud que este problema sanitario alcanza.

Ahora, como todo el país, se mantiene a la espera. A la espera de que la crisis remita. A la espera de que se reinicie, o no, la competición y poder tomar así una decisión sobre su futuro y saber lo que le deparará la próxima temporada. Y a la espera, por supuesto, de que esta situación solo sea una pesadilla.

Una pesadilla duplicada
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