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El 'verdugo' granate regresa 15 años después

Oli salta con Fede Bahón por un balón aéreo, en el Pontevedra-Cádiz de junio de 2005. RAFA FARIÑA
Oli salta con Fede Bahón por un balón aéreo, en el Pontevedra-Cádiz de junio de 2005. RAFA FARIÑA
Oli, ahora entrenador del Marino Luanco, anotó en Pasarón el tanto con el Cádiz que dejó prácticamente certificado el descenso del Pontevedra a Segunda B

Junio acababa de aterrizar en aquel 2005 y Pontevedra ardía de calor. Futbolísticamente, la ciudad se sumía en una lenta agonía mezclada con la ilusión tras la remontada en Ferrol. En su regreso a Segunda División 27 años después, el equipo no terminaba de abandonar los puestos que le devolvían al pozo de Segunda B. Pero quedaban tres jornadas y la machada aún era posible. Todo pasaba por ganar al Cádiz, que se jugaba el ascenso a Primera y llegaba a la Boa Vila acompañado de una marea humana que tiñó de color amarillo las calles pontevedresas y abarrotó el viejo Fondo Sur de Pasarón.

Precisamente en aquel Fondo Sur se dilapidaron buena parte de los sueños granates hace 15 años. El "verdugo" de las ilusiones de la afición granate fue Oliverio Jesús Álvarez González, más conocido como Oli. Casi en el epílogo de su carrera, el delantero asturiano se inventó un cabezazo a la escuadra para poner el 0-1 en el marcador al poco de comenzar la segunda parte. El tanto acercó al Cádiz a Primera y mandó al Pontevedra virtualmente a Segunda B. Porque aunque luego empató, el resultado era insuficiente para los locales, que una semana después certificaron su descenso ante el Málaga B.

"Recuerdo aquel partido con mucho cariño. Fue todavía en el mítico Pasarón, donde se respiraba fútbol. En una falta lateral desde la derecha que sacó Enrique, cabeceé y el balón entró por la escuadra. Luego el Pontevedra marcó gol en una falta a nuestro portero del central (Yobo) y expulsaron a Abraham Paz. Aquel partido lo acabé de lateral izquierdo, agotado por el calor", rememora Oli, que este domingo regresará con el Marino de Luanco por primera vez desde aquel día a Pasarón. 15 temporadas después y ya como entrenador.

"Fue un gol muy bonito que nos permitió seguir dependiendo de nosotros. Sufrimos y yo acabé de lateral izquierdo"

Aquella igualada, sufrida hasta el final, terminó siendo clave en la historia del Cádiz. "Nos dio muchísimo ánimo. Llegábamos en buena dinámica y aquel empate nos permitió seguir dependiendo de nosotros mismos. La semana siguiente ascendimos ante el Xerez, también con un gol mío. Ese tanto lo recuerdo con más cariño por significar lo que significó, pero muchos cadistas me recuerdan el de Pasarón por su belleza y por la importancia que tuvo", apunta el asturiano.

"ES DIFERENTE". Ahora, Oli volverá al escenario donde se convirtió en héroe, pero en un rol muy distinto. "Será diferente. Para empezar, porque la imagen del estadio ya no es la misma. Pasarón, al igual que El Carranza por ejemplo, han cambiado. Y han perdido parte de su esencia", destaca el técnico, que aún así reconoce que la "casa" del PCF sigue siendo "un gran escenario, con el público muy encima".

El técnico ovetense reconoce que jugar en el estadio de la Boa Vila "es un premio para los diez futbolistas que ya estaban el año pasado". "En Pasarón uno se siente futbolista. Es un estadio cerrado, grande... Resulta muy motivante, aunque la dificultad crece en este tipo de campos porque el rival suele ser también de nivel", destaca Oli, quien ahora ya no tiene en cuenta los campos. "Como futbolista sí te motivaba más jugar en un estadio bueno, pero como técnico te da igual. Hay que adaptarse y estar centrado en sacar los tres puntos. Estoy seguro de que a Pouso le dio igual el otro día jugar en un campo como el de Las Rozas", señaló.

Así, el Marino llegará a Pontevedra "con la ilusión de competir bien" y aunque es un equipo "humilde", su entrenador lo tiene claro: "No nos vamos a asustar. Responderemos bien en un escenario así, porque ya lo hicimos el año pasado en Sestao, un campo parecido, con 6.000 personas en la grada (ascendieron)".

Oli apunta que el Marino "quizá es el equipo con menos presupuesto de la categoría", pero eso no implica que vaya de Cenicienta. "Nos costó arrancar, pero ahora estamos compitiendo de tú a tú contra todos. En casa llevamos tres partidos sin encajar. Y fuera se nos han escapado puntos por poco. Tenemos que creérnoslo", apunta.

EN EL MEJOR MOMENTO. Sobre el Pontevedra, Oli explica que quizá llegue al encuentro "en su mejor momento anímico". "Como se suele decir en el fútbol, están con la flecha para arriba. Ganar tres partidos seguidos en Segunda B es complicadísimo. Lo que antes no les entraba, ahora les entra. Cuando estás mal, encajas en el último minuto. Cuando las cosas van bien, ese gol es a favor. Además, han cambiado de entrenador y eso reactiva a toda la gente", analiza el exdelantero.

Pese a ello, Oli tiene claro que "para ganar en Pasarón hay que ir a jugar bien, no a dejar pasar el tiempo durante todo el partido". Por ello, su intención es plantear un partido "proponiendo cosas con balón" para intentar sacar puntos. "Y si no es así, tocará felicitar al rival", añade el preparador del Marino, que pone el foco en que un club "familiar y en el que todos hacen de todo" es ahora mismo el tercero mejor de Asturias: "Eso tiene mucho mérito".

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