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El 96% de granjas de carne no llega a 100 cabezas y muchas tienen sello de calidad

Animales en libertad en una finca en Muras, donde pastan todo el año. EP
Animales en libertad en una finca en Muras, donde pastan todo el año. EP
El modelo de explotaciones de vacuno de carne en Galicia está alejado del concepto de macrogranja contra el que cargó Garzón

Ese concepto de macrogranjas con miles de cabezas de ganado que producen una carne de dudosa calidad y son una fuente de contaminación contra el que cargó el ministro de Consumo, Alberto Garzón, desatando su última polémica está muy alejado del modelo de granjas de vacuno de carne que opera en Galicia. De las 19.537 explotaciones que suma el sector en la comunidad —entre cebo, reproducción para carne y reproducción mixta—, el 96% no llega a los 100 animales. Además, en torno a la mitad tienen su producción certificada bajo el paraguas de Ternera Gallega o de Vaca Gallega y Buey Gallego y muchas cuentan con el sello de bienestar animal de Aenor, basado en los estándares europeos de Welfair Quality.

Frente a la ganadería industrial que Garzón criticó en su entrevista en el diario británico The Guardian, lo que caracteriza al vacuno en Galicia es un modelo de granjas con una dimensión pequeña o mediana, con base territorial y de carácter familiar, que sí considera sostenible el ministro.

La controversia ha surgido en un momento en el que el Gobierno central prepara una norma que pretende limitar el tamaño de las explotaciones nuevas en este sector (o las que se amplíen) a un máximo de 850 unidades de ganado mayor (UGM) —un animal de dos o más año equivale a una UGM, un bovino de menos de seis meses a 0,4 y uno de entre seis y 24 meses, a 0,6—. En Galicia no hay ninguna granja de carne de vacuno que supere ese umbral. El 88% de las activas tiene menos de 50 animales y concentra la mitad de la cabaña. Con entre 50 y 100 hay poco más de 1.500 y solo 73 superan los 250. En este grupo, el número medio de cabezas estaría en 431.

Así se desprende de los datos facilitados por la Consellería do Medio Rural, que concluye que Galicia "dista moito de explotacións que se poidan asimilar a algo parecido a macrogranxas".

Cada ganadero tiene base territorial, lo que incide en la procedencia de la alimentación de los animales, que pueden pastar libres en el campo, y en el aprovechamiento de los purines como fertilizantes de sus tierras. Una realidad que contrasta con el "maltrato animal" y la "contaminación de los suelos y el agua" que Garzón atribuyó a las macrogranjas.

Las prácticas respetuosas con el medio ambiente son un requisito para acceder a las ayudas de la política agraria común (PAC) y en la última convocatoria de apoyos para la gestión sostenible de pastos —destinadas al sector cárnico— más de 2.700 ganaderos gallegos de bovino de carne percibieron 8,3 millones de euros.

Desde el sector sostienen que las explotaciones están "totalmente integradas en el territorio de forma equilibrada". Lo constata Alberto Lema, el director gerente de la cooperativa Agrigga Carne, que agrupa a 200 explotaciones pequeñas y medianas y a algún cebadero. La organización se hizo recientemente con la certificación de bienestar animal de Aenor, "con unas notas bastante altas" en las auditorías efectuadas.

El sector también reivindica que la cabaña ganadera de la comunidad está entre las más saneadas de Europa, y destaca la "inmejorable" reputación que tiene la carne de vacuno gallega en el extranjero.

RETO. Más allá de los puntos fuertes, reconoce tener una asignatura pendiente: "concentrar la oferta, homogeneizarla y enfocarla a la demanda del mercado". Alberto Lema ve "imprescindible" avanzar en ese reto para lograr "una profesionalización definitiva" del sector que asegure una "rentabilidad digna" a las explotaciones.

La granja de 500 animales que viven libres en Muras y tiene aval de bienestar
El concello lucense de Muras alberga una de las explotaciones de vacuno de carne con más animales de Galicia, en la que el bienestar del ganado y la calidad de la carne están avaladas con certificaciones. En una finca de 400 hectáreas ubicada en el alto da Gañidoira viven en libertad 500 vacas, toros y terneros.

Las bases de esta explotación las puso hace 36 años Eduardo Arias, un enamorado del campo y del ganado que a mediados de los 80 compró en esa zona un terreno de 100 hectáreas que ha ido expandiendo. La granja la lleva desde los inicios un ganadero con mucha experiencia, con ayuda de otros trabajadores.

Los animales pasan todo el año en la finca, por lo que nunca están estabulados. Los terneros pequeños se crían con las vacas fuera. Pueden mamar, pastar y comer el pienso que encuentran en unas tolvas instaladas en la parcela."La carne es de una calidad de primera", afirma Arias.

La explotación cuenta con el sello de bienestar animal de Aenor, que acredita buena alimentación, alojamiento, salud y comportamiento. Además, su producción sale al mercado con el distintivo de Ternera Gallega.

Estos animales forman parte ya del paisaje en esa zona de alta montaña. Y contribuyen a cuidar el medio ambiente, pues pacen entre pinos, ayudando en la prevención de incendios.

El 96% de granjas de carne no llega a 100 cabezas y muchas tienen...
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