Los coches diésel y gasolina desaparecerán en 2035 de los concesionarios europeos

Los países se abren a los combustibles sintéticos limpios ► En 2026 se revisará la agenda en función de la tecnología
Un coche eléctrico, en un punto de recarga. ARCHIVO
photo_camera Un coche eléctrico, en un punto de recarga. ARCHIVO

Los ministros de Medio Ambiente de la UE acordaron a última hora del martes en Luxemburgo prohibir la venta de coches y furgonetas diésel y gasolina —tanto puros como híbridos— en 2035, aunque se explorará la posibilidad de que se puedan matricular vehículos con motores impulsados por combustibles sintéticos de cero emisiones, esto es, los que tengan pila de hidrógeno. 

Pese a la oposición de Italia, Portugal, Bulgaria, Rumanía y Eslovaquia —que reclamaron una prórroga hasta 2040 para no generar "costes desproporcionados para la industria de la automoción y los consumidores"—, los ministros se alinearon con la tesis que defienden la Eurocámara y la Comisión Europea (CE). La única concesión fue la de permitir vender vehículos cero emisiones que funcionen con combustibles sintéticos por la presión de Italia y Alemania, el primer fabricante y mayor mercado automovilístico de la UE. De hecho, esto fue básico para que Berlín no votara en contra del objetivo de 2035.

La CE aseguró que tendrá "la mente abierta" ante esta tecnología, aunque admite que, por ahora, estas nuevas motorizaciones "no parecen muy realistas porque parecen prohibitivas en términos de costes". En manos de los fabricantes está hacer que los carburantes sintéticos limpios sean viables. Otro de los aspectos claves en los que incide la hoja de ruta es el despliegue de la infraestructura de carga para que la electrificación del parque móvil sea posible. 

Con todo, para que el calendario sea oficial, el texto final aún debe ser negociado con la Eurocámara. Los ministros acordaron que las condiciones se reevaluarán en 2026 para seguir los avances tecnológicos. Así, Bruselas no se cierra a revisar la salida del mercado de los híbridos ante las presiones de los fabricantes. 

La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, fue una de las que votó a favor, convencida de que es necesario reforzar la contribución del transporte por carretera para alcanzar los objetivos climáticos. En España, de los 318.487 turismos vendidos hasta mayo, solo el 3,5% fueron eléctricos, un mercado que, no obstante, crece a un ritmo anual del 66,7%. 

Esta reforma se enmarca en el paquete climático Objetivo 55. En la cita de Luxemburgo los ministros acordaron redoblar los esfuerzos para reducir las emisiones de CO2 de los turismos en un 55% en 2030 con respecto al nivel de 1990, y un 50% para las furgonetas.

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