El 'club de los grandes' de la UE ayudará a los bancos en apuros

Foto de familia de la minicumbre de París (Foto: EFE)
photo_camera Foto de familia de la minicumbre de París (Foto: EFE)

Los líderes de los cuatro miembros europeos del G-8 (Alemania, Francia, Italia y Reino Unido) pidieron este sábado a la Comisión Europea "flexibilidad" sobre las ayudas estatales a las empresas para afrontar la crisis financiera.

Angela Merkel, Nicolas Sarkozy, Silvio Berlusconi y Gordon Brown se reunieron en el Palacio del Elíseo, en París, para abordar la situación de los mercados y buscar una respuesta coordinada.

El presidente francés, como anfitrión, fue el encargado de explicar los acuerdos alcanzados en la 'minicumbre', entre ellos apoyar a las entidades bancarias y financieras —cada país con sus medios— y comprometerse a sancionar a los directivos responsables de las empresas en quiebra.

"La aplicación del pacto de estabilidad y de crecimiento deberá reflejar las circunstancias excepcionales en las que nos encontramos", señaló Sarkozy.

Al encuentro asistieron el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, y los presidentes del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, y del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker.

FMI: ''Actuar rápido''

También acudió a la capital francesa el director ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, quien se reunió con Sarkozy. El ex ministro francés advirtió de que "hay que actuar rápido y de forma concertada" ante la "muy preocupante" situación de de los mercados.

Strauss-Kahn animó a los líderes europeos a unirse para hacer frente a la peor crisis financiera desde 1930. "Lo que cuenta es la coordinación y no la actuación individual de cada uno", añadió. Dada la actual situación, Kahn anunció que el FMI va a publicar previsiones "muy sensiblemente a la baja" con respecto a lo que había anunciado, y que además en el sector financiero "las pérdidas se revelan más importantes" de lo anticipado en abril.

La 'minicumbre' parisina ha sido criticada por Finlandia, cuyo ministro de Finanzas, Jyrki Katainen, considera "una mala idea" que sólo los países más poderosos negocien la forma de resolver la crisis. También desde España se ven de forma muy reticente esta reunión.

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