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El ladrillo resurge a paso lento con el foco puesto en las ciudades gallegas

Los expertos celebran el inicio de la recuperación de la construcción en Galicia y defienden que el sector ha aprendido de los errores pasados

La recuperación del negocio inmobiliario, aunque con retraso, se extiende por fin también a Galicia, donde la compra de viviendas repuntó un 3,7% en el primer trimestre con respecto al mismo período del año pasado. El sector tiene muy claro que con 3.209 inmuebles vendidos en total entre enero y marzo —durante el boom del ladrillo esa cifra se superaba en solo un mes— todavía es pronto para festejos, pero tras siete años de malas noticias en los que la construcción ha sido señalada, junto con la banca, como la gran culpable de la crisis, es imposible no acoger la mejora de las ventas y el empleo con cierta euforia. La propia conselleira de Traballo, Beatriz Mato, auguraba esta semana que la actividad «volverá a tirar del mercado laboral y productivo» en la comunidad, en una categórica aseveración que, a primera vista, parece hacer temblar los cimientos del proclamado cambio de modelo productivo hacia un sistema basado más en el conocimiento y menos en el ladrillo. Y surge la pregunta: ¿Hemos aprendido la lección?
¿Podría estar gestándose, aún en modo embrionario, una nueva burbuja inmobiliaria?
Los protagonistas del sector descartan a día de hoy esa posibilidad y aseguran que han aprendido de los errores cometidos en la última década. «Para que la recuperación sea firme es vital que el precio de la vivienda se equipare a la renta per cápita de los ciudadanos», sostiene Benito Iglesias, presidente de la Federacion Gallega de Empresas Inmobiliarias. Al respecto, recuerda que fue la especulación sobre el suelo la que catapultó los precios en el pasado, por lo que exige la aprobación cuanto antes de la nueva ley que liberalizará terrenos y otorgará seguridad jurídica. Y es que ahora, tras abaratarse un 60% en los últimos siete años, el metro cuadrado de suelo urbano en Galicia se sitúa en los 92,5 euros de media, lejos de los 233 que se pagaban en 2007. Y el de la vivienda, en 1.176,5 euros, frente a los 1.470 de hace cuatro años, ya en plena crisis.
¿Volverán a dispararse otra vez los precios de los inmuebles?
No hay indicios de que esa corrección a la baja vaya a invertirse de forma generalizada a corto plazo. En el caso de la provincia de Lugo, con una menor presión de las ventas, los precios cayeron el año pasado aún un 7,9%. Pero en las grandes urbes es otro cantar. Sobre todo en aquellas con más población y actividad económica, donde la residencia habitual ya ha empezado a encarecerse. «No solamente hemos tocado suelo, sino que en el primer trimestre de 2015 está repuntando levemente, sobre todo en A Coruña, Vigo, Santiago y Ourense», precisa Iglesias. En Lugo capital los precios acumulan una caída del 35,5% desde 2007.
¿En qué ha cambiado el sector?
El presidente de la Federación de Promotores, Javier Garrido, asegura que se utilizan criterios más conservadores a la hora de afrontar los proyectos. «Antes de iniciar una obra va a tener protagonismo la parte comercial para conseguir unos compromisos de venta de pisos, a fin de que sean operaciones lo más seguras posibles», explica. Quizás por esa política de prudencia, y porque el aumento de la demanda está centrado en el mercado de segunda mano, los visados de obra nueva no acaban de despegar en la comunidad. El pasado febrero se concedieron tan solo 145, menos de la mitad que en enero, un 17% por debajo de los expedidos un año antes, y a años luz de los casi 4.000 que se alcanzaban en el mismo mes de 2007.
¿Dónde está ahora el negocio?
El portavoz de los promotores gallegos augura que se empezará a construir «poco a poco, probablemente por aquellas promociones iniciadas que se quedaron paradas por la crisis, que ahora se terminarán». Con el foco puesto, sobre todo, en las ciudades, donde el stock de vivienda nueva es mínimo, ya que el parque gallego —de unos 30.000 inmuebles— se concentra en segunda residencia en zonas costeras de Miño, A Mariña, Costa da Morte o Rías Baixas. Por eso Garrido vaticina una recuperación «inmediata» en las urbes, donde hay «una demanda de vivienda de emancipación y reposición que no se está viendo satisfecha». En ese punto difiere, sin embargo, del portavoz de las inmobiliarias, que afirma que «estamos inmersos en la década del arrendamiento» —en las siete metrópolis el 20% de las familias ya vive de alquiler—. En cambio, Garrido cree que esta opción es poco competitiva en un escenario de bajos tipos de interés en el que el crédito vuelve a fluir.
Sea como fuere, los expertos miran al futuro con optimismo y auguran que la misma industria que mantuvo el crecimiento de España entre 2004 y 2007 volverá a tener un papel protagonista en la recuperación del empleo y el PIB.

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